etcétera. Revista sobre medios de comunicación y periodismo

jueves 24 de julio del 2014 / 12:42 Hrs.

Rodríguez Regordosa

12 de enero, 2011
Miguel Ángel Granados Chapa

El nuevo año es propicio para los hermanos Rodríguez Regordosa. Gerardo fue nombrado anteayer subsecretario de Hacienda y Crédito Público, y es inminente la designación de Pablo como secretario de Desarrollo Económico del gobierno de Rafael Moreno Valle en Puebla. Por lo pronto es uno de los cuatro integrantes del equipo de transición, y se ocupa precisamente de los temas económicos.

Los hermanos Rodríguez Regordosa pertenecen al prototipo de lo que se llama "una buena familia poblana". Su padre, Herberto Rodríguez Concha fue en su juventud un militante de la extrema derecha, dirigente del Frente Universitario Anticomunista, que disputando con grupos de izquierda el dominio de la Universidad pública fue factor básico para la marginación de la institución ahora benemérita y la creación de una universidad privada, la llamada popular. Aunque no se formó allí, el hijo mayor de Rodríguez Concha, del mismo nombre, llegó a ser vicerrector académico de esa institución. Como su padre, presidió el centro patronal poblano, una de las principales delegaciones de la Coparmex, de cuyo comité nacional fue vicepresidente. Herberto Rodríguez Regordosa ha sido consejero y director del Instituto de estudios superiores en dirección de empresas, fundado en 1992.

Luis Regordosa Valenciana, tío de los hermanos de que hablamos, ha desempeñado también un papel relevante en la cúpula del sector privado poblano. Presidió el Consejo Coordinador Empresarial y encabezó el Consejo universitario, un peculiar órgano de dirección diverso de los que habitualmente llevan ese nombre, en la Universidad de las Américas, UDLA.

En esa institución, surgida de la conversión del Mexico City College en institución universitaria, al influjo de las familias Jenkins y Espinosa Yglesias, se prepararon Gerardo y Pablo, que con el naciente 2011 comienzan nuevas y singulares etapas de sus carreras. El primero, que anteayer fue designado reemplazante del ahora secretario de Energía, José Antonio Meade Kuribreña, se graduó en economía en el plantel de Cholula y a continuación estudió en la Universidad de Stanford una maestría en ingeniería económica e investigación de operaciones.

Al retornar de California ingresó en la Secretaría de Hacienda, donde ejerció cargos técnicos como subdirector de administración de riesgos, y director general adjunto de crédito interno. Durante la presencia de Agustín Carstens como secretario, fue ascendido a titular de la Unidad de Crédito Público. Por sus funciones o por confianza personal, era el suplente de Carstens en consejos como el de la Financiera Rural, de suerte que quizá es apresurado concluir que su ascenso a la subsecretaría significa un fortalecimiento de Ernesto Cordero, que apenas ha sido secretario desde hace poco más de un año y, más que con un equipo propio, ha contado con las reservas institucionales (superiores a las de los Pumas, según su propio dicho) de un ministerio donde ha funcionado una suerte de servicio público de carrera muchos años antes de que esa noción se instituyera en la administración federal. Cabe recordar que en el sistema priista no fueron pocos los directores de deuda pública que ascendieron a subsecretarios y aun a titulares de la SHCP.

La actuación pública más reciente del ahora subsecretario consistió en el programa llamado cetesdirecto, destinado a permitir que inversionistas de poco alcance adquieran ese instrumento de deuda pública. Se ha señalado el riesgo de que ese acceso universal sea aprovechado por lavadores de dinero capaces de realizar operaciones hormiga para, mediante la posesión de certificados de Tesorería, entrar en el circuito financiero legal.

Pablo Rodríguez Regordosa es ahora diputado federal y tendrá que pedir licencia para ingresar, en representación del PAN, en el gabinete de Moreno Valle, que el 4 de julio pasado ganó la gubernatura a través de una coalición donde las piezas fuertes fueron Acción Nacional y el Panal, mientras que el PRD y Convergencia tuvieron presencia lateral.

Rodríguez Regordosa es también egresado de la UDLA, donde se graduó de ingeniero mecánico electricista. Al lado de su desempeño en las empresas familiares (el Grupo refresquero Bret y ahora Tubos de cemento de alta resistencia) inició una militancia temprana en el PAN, identificado con la extrema derecha de ese partido, la que se conoce como El Yunque. Fue miembro del gobierno municipal panista de Gabriel Hinojosa, de 1996 a 1999, y seis años después fue candidato a la presidencia municipal, sin fortuna.

La ha tenido mejor con el impulso que brindó desde Acción Nacional a la candidatura de Moreno Valle. Como se sabe, el inminente gobernador, nieto de un médico militar y reputado cirujano que también gobernó a esa entidad, fue secretario de Finanzas del gobernador Melquiades Morales, pero después abandonó su imperceptible militancia priista. Con el apoyo de Rodríguez Regordosa ganó la candidatura panista al Senado de la República, a que perteneció de septiembre de 2006 hasta que el año pasado pidió licencia para contender contra el candidato de Mario Marín, Javier López Zavala, a quien derrotó.

En 2009 Rodríguez Regordosa fue elegido diputado federal por la vía plurinominal. En San Lázaro no ha tenido un desempeño sobresaliente. Es secretario de la Comisión de Comunicaciones y miembro de las de Defensa Nacional y Hacienda y Crédito Público. Empeñó su capital político, su influencia en el sector tradicional blanquiazul, en apoyar a Moreno Valle y ahora cobrará los réditos.

Cajón de Sastre
 
Hace un año Haití se estremeció con un terremoto de 7.3 grados Richter que produjo un cuarto de millón de personas muertas y una destrucción material que obligó a más de 2 millones de personas a ubicarse en campamentos de desplazados en espera de que la ayuda internacional permitiera la reconstrucción de ese infortunado país. La retórica de condolencia floreció como nunca antes y hasta hizo suponer que en efecto la humanidad se había cimbrado con la agobiante tragedia haitiana. Se auguró una nueva etapa de la solidaridad internacional para edificar un nuevo Haití. Un año más tarde nos enfrentamos al resultado de la más repugnante hipocresía. Únicamente llegó la mitad de la ayuda anunciada y por lo tanto siguen desplazadas, entre escombros no removidos, un millón de personas. Y para colmo el cólera ya mató a más de 2 mil haitianos.

Este artículo fue publicado en Reforma el 12 de enero de 2011, agradecemos al autor su autorización para publicarlo en nuestra página web.

Hay 0 comentarios en este artículo
Sé el primero en agregar un comentario



Nombre:


E-mail:
Ciudad:
País:
Comentarios:
Código:
Ingrese los números que ve a continuación
Leí y acepto los términos del reglamento de participación