Autorregulación

Desde la esfera de ningún poder puede ni debe intentarse determinar los contenidos de los medios de comunicación. Eso es claro en una sociedad democrática como la nuestra porque, nunca sobrará que se diga, la libertad de expresión es una pieza medular en las libertades de los ciudadanos.

Marco Levario Turcott

16 de agosto 2010

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Desde la esfera de ningún poder puede ni debe intentarse determinar los contenidos de los medios de comunicación. Eso es claro en una sociedad democrática como la nuestra porque, nunca sobrará que se diga, la libertad de expresión es una pieza medular en las libertades de los ciudadanos.

Con planteamientos como el antedicho, desde hace por lo menos veinte años los medios han sostenido que la autorregulación es la vía de acceso para ofrecer mayor calidad informativa sobre la base de compartir con sus audiencias su línea editorial, las normas éticas en que se basan y la explicación sobre porqué tiene o no relieve la noticia que sea. Pero el esquema se diluye cuando diario verificamos la ausencia de explicaciones o de marcos de referencia ética en los medios para someter sus criterios periodísticos a la consideración pública.

En estos días en que parece que es posible una reflexión al respecto, vale la pena tener en cuenta que la autorregulación ya no puede ser parte de una ruta discursiva o cobijo para las decisiones discrecionales, que diluya el compromiso social que tienen los medios, más aún, en el entorno de la violencia criminal que ha crecido exponencialmente. Sin dejar de registrar la independencia de los medios para perfilar sus propias decisiones, hace falta determinar las cuestiones que le dan sustancia a la autorregulación y para ello sería muy sano que entre los medios hubiera una reflexión al respecto.

A la autorregulación podemos pensarla como la ruta donde los medios establecen códigos de ética, manuales de procedimiento y compromisos públicos. Pero sobre todo, es el ejercicio de los medios que determina como eje central su adhesión al Estado democrático por sobre cualquier otra consideración. En tal sentido ha de enmarcarse, por ejemplo, la cobertura que los medios hacen del narcotráfico: más allá de las críticas que deban hacerse, en general a la estrategia de combate a la delincuencia del gobierno federal y en particular al sistema de procuración de justicia, han de tener claro que la violencia criminal es un desafío al Estado.

Es probable que en los próximos días los medios ofrezcan definiciones sobre el anterior y los demás temas. Estamos frente a la oportunidad de ir más allá de las respuestas de ocasión y de darle forma a la responsabilidad que también tienen los medios con el páis. En un par de semanas etcétera hara una propuesta al respecto, para someterla a su consideración.

Comentarios

Hay 1 comentario en este artículo


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lupita ramirezz

24 de enero 2013 21:27:56

mexico

no le entendi nada