|
Miércoles 22 de Mayo 2013
16:44 hrs
|
|
|
| dÃa a dÃa |
Dilemas infames. “Cayetano Cabrera tiene angina de pecho”, me dice Alfredo Verdiguel, doctor de los huelguistas de hambre del SME. “Bueno, eso es lo que está diagnosticado clínicamente, porque no hemos tenido oportunidad de sacarle un electrocardiograma. Se le sacó uno con uno ‘movible’, pero no salió muy bien”.
¡Dios! Me le voy encima, porque bastaría que en ese momento él aceptara la ayuda del gobierno federal para que Cayetano, 88 días en huelga de hambre, recibiera la mejor atención.
Pero Alfredo, un jubilado prudente, me responde que los huelguistas tomaron la decisión de no aceptar ese apoyo y que él sólo es médico “para cuidarles la salud, hasta donde me sea permitido”.
¿Qué no es su obligación salvar una vida? Sí, acepta. “Pero ellos están con un estado de consciencia completo: en lugar, tiempo y espacio. Cuando lo pierdan, entonces sí tomaremos una decisión. Mientras, no podemos imponernos”.
Es decir, los huelguistas quieren morir y el doctor no puede impedirlo. La esperanza médica se reduce a que entren en un coma para mantenerlos vivos.
Dilemas infames. A la tercera semana de la huelga de hambre de Guillermo Fariñas, la dictadura cubana fue por él y, contra su voluntad, se lo llevó a un hospital. ¿Debe un gobierno no dictatorial, como el mexicano, privar a alguien de su libertad para que no se suicide?
¿Qué dice la gente?
Dos terceras partes de los ciudadanos piensan que la huelga de hambre no le servirá al SME para obtener lo que desea, según una encuesta telefónica nacional de GCE levantada ayer. Nueve de cada diez opinan que el SME debería sentarse a negociar. Pero 35 por ciento considera que si alguien muere, el responsable será el gobierno federal, contra sólo 27 por ciento que apuntan al SME. Dilemas infames.
gomezleyva@milenio.com
Este artículo fue publicado en Milenio el 22 de julio de 2010, agradecemos al autor su autorización para publicarlo en nuestra página web.
Reglamento de participación en los espacios de opinión

