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Azteca, nueva imagen

01 de octubre, 2002
etcetera




La cinta se llama Minority Report y fue promovida en México como Sentencia previa; la dirigió Steven Spielberg. En la trama, varios policías, principalmente Tom Cruise en el papel del detective John Anderton, tratan de evitar asesinatos que sucederían en el futuro porque, gracias a tres clarividentes, éstos sabrían cuándo, dónde, a qué hora, cómo y, sobre todo, quién o quiénes intentarían victimar a ciudadanos en Washington. Los elementos de seguridad usan guantes para conectar con una especie de chips en una pantalla transparente, desde donde se trasmiten las imágenes del porvenir.

Los creativos de TV Azteca hicieron varios comerciales de la nueva imagen de los noticieros de aquella empresa, usando el mismo recurso del recuadro cristalino. Las manos que develan, en este caso sin guantes, son las de los principales conductores de los informativos de esa televisora. De esta forma, Azteca buscó convencer de transparencia y verosimilitud informativa en la nueva era de sus noticiarios, concebida a partir del 11 de septiembre, aunque anunciada como "inminente" desde el pasado 18 de febrero por Javier Alatorre, conductor del noticiero estelar de la televisora, cuando el comunicador advirtió que habría "un giro muy importante en lo que a noticias respecta, sobre todo el manejo de la información, ya que estamos comprometidos con el público y con México". Los cambios incluirían aspectos editoriales y de imagen.

Poco más de seis meses después, el 6 de septiembre, mediante una conferencia de prensa donde participaron otros colegas suyos, Alatorre habló del nuevo formato que los noticieros tendrían desde el 11 de septiembre, pues consideró que lo sucedido el año pasado cambió al mundo y a los medios de comunicación. Advirtió que, más allá del "maquillaje" que se le daría a la escenografía de Hechos, el noticiero brindaría información para ayudar a que los televidentes formaran su propio criterio. Por esos días, Pablo Latapí, otro destacado conductor de los noticieros de Azteca, dijo que entre ellos, "existe capacidad y voluntad de sobra para hacer pedacitos a todos y cada uno de los espacios informativos de la competencia".

Javier Alatorre no explicó por qué y cómo los atentados terroristas en Nueva York cambiaron la forma de operar de los medios; tampoco dijo cómo fue que, en todo caso, Azteca tardó un año en traducir en sus noticieros el supuesto "parteaguas" mediático. Los cambios en esa televisora coinciden con las fechas en las cuales los funcionarios de esa empresa, igual que los de Televisa y las cadenas de radio, inician negociaciones para la venta de publicidad del próximo año. También ocurre en el contexto de la contratación de espacios que, para la difusión de su propaganda, harán los partidos con miras a las próximas elecciones federales.

Comprensiblemente, Azteca delimita su programación para aumentar el rating y persuadir a sus anunciantes (aunque hasta ahora, al respecto, tenga un reporte minoritario en relación con Televisa), al mismo tiempo que intenta formatos informativos de calidad. Sin embargo, más allá del maquillaje, el esfuerzo noticioso aún no se refleja en sus noticiarios, donde subyace la misma definición editorial planteada desde 1994 y también el mismo relieve de la imagen, donde el prompter es decisivo, encima de los contenidos y la agilidad periodística.


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