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Michoacán: Cielo rojo

01 de diciembre, 2006
Enrique Alcázar Ramírez

Cada vez es mayor el número de periodistas que ejercen su profesión en este estado y que cuentan con título universitario; las universidades que ofrecen las opciones de Ciencias de la Comunicación y Periodismo se encuentran a la alza y la demanda es mucho mayor que la oferta.

Quienes concluyen su carrera, esperan que empresas periodísticas o gubernamentales se peleen por su trabajo. La realidad es muy diferente: pocas opciones y mal pagadas, al margen de los riesgos que implica ejercer el periodismo en una entidad donde crecen las amenazas, advertencias o sugerencias para los reporteros, particularmente con los que cubren la llamada “nota roja”.

En Morelia hay seis publicaciones diarias: La Voz de Michoacán, El Sol de Morelia, Cambio de Michoacán, Provincia, La Jornada Michoacán y Visión de Michoacán, que dan trabajo a poco más de 100 reporteros incluidos corresponsales, sin embargo sólo La Voz tiene cobertura estatal y muy por abajo El Sol de Morelia.

Existen medios electrónicos como CB Televisión (Canal 11), Sistema Michoacano de Radio y Televisión (SMRTV, televisora del gobierno del estado), Canal 13 de Michoacán y Canal 4 (repetidora de las señales de Televisa), que cuentan con espacios noticiosos locales, lo mismo ocurre en diferentes estaciones de radio. Sin embargo el común denominador es la falta de prestaciones económicas particularmente en los electrónicos, a excepción de la televisora gubernamental que se rige mediante un
sistema de nómina burocrática que limita el ejercicio periodístico.

A excepción de La Voz, ningún otro diario da confianza laboral, la constante rotación genera incertidumbre y es común que al cambio de director salgan mandos inferiores y se haga un ajuste en las fuentes y –cuando no se quiere a un reportero– se le “congele”. Los salarios mínimos no son respetados y en los electrónicos prácticamente son inexistentes dejando que sean los propios conductores o responsables de las emisiones noticiosas los que consigan publicidad la mayoría de las veces vinculada a las esferas del poder o del gobierno.

En el interior la situación es más precaria y los diarios se mantienen en gran medida de la nota roja en ciudades como Uruapan, Apatzingán y Lázaro Cárdenas. En la primera existen dos diarios, La Opinión y El Abc, que tienen cobertura regional y ambos sostienen su circulación en la nota roja. En Apatzingán, La Opinión tiene otro diario que aunque se edita en Uruapan contiene información exclusiva de aquella región. El Abc hace de una misma edición lo que llama tres periódicos pues sólo cambia portada y contraportada y lo distribuye en Uruapan, Apatzingán y Zamora. En Lázaro Cárdenas, se editan dos diarios pero llegan otros cuatro de diferentes ciudades y en todos los casos la venta se sostiene de la información policiaca.

(En Apatzingán, se llega al extremo de preguntar primero si “trae muerto” o no y dependiendo de la respuesta se adquiere.)

Michoacán ha visto en el presente sexenio un crecimiento exagerado en el número de actos violentos, “levantones” y ejecuciones se presentan a diario. En la administración pasada las ejecuciones vinculadas presuntamente al narcotráfico no llegaban a 100. En 2005 se presentaron un total de 211 y al 10 de noviembre de este año la cifra era ya de 466, superior en un 100% lo cual ubica a la entidad en el primer lugar nacional.

Por eso el ejercicio periodístico se ha limitado. En Uruapan, la gente sabe perfectamente quiénes se dedican al narcomenudeo, al narcotráfico, quiénes distribuyen droga o al menos eso dicen pero las autoridades son las únicas que “no se dan cuenta”. El alcalde, Antonio Lagunas Vázquez, de filiación perredista, señala que es un asunto de competencia federal, el estado a través del secretario de Seguridad Pública, Gonzalo Adalid Mier (un general retirado y con problemas de salud), guarda silencio, el procurador, Juan Antonio Magaña de la Mora (académico), dice que “antes eran más los crímenes” y la delegación de la PGR, vía su titular Martín Rubio Millán, afirma que se trabaja al respecto, aunque las actividades que se conocen de esta área son mínimas.

Con un escenario de esta naturaleza los comunicadores reciben “peticiones” de no meterse en temas de narcotráfico o inseguridad, mismas que prefieren acatar so pena de correr la misma suerte que abogados, policías, familiares de políticos y funcionarios.

En otros rubros el periodismo que se ejerce es light y son contados los comunicadores que realmente ejercen su libertad de expresión.

Existe una Ley Estatal de Acceso a la Información que es poco conocida y explotada por el gremio pero no propiamente por desinterés sino –en gran medida– porque las empresas solicitan varias notas diarias que no permiten trabajar en otros géneros. El reportaje está prácticamente perdido y el común denominador es la nota de “declaracionitis”.

Michoacán cuenta con 113 municipios. Hace diez años el gobierno del estado “contrataba” espacios en más de 160 publicaciones entre diarias, semanales o quincenales. La cifra hoy en día ha crecido y aunque la inmensa mayoría no justifica la contratación de un peso se mantiene “en aras de evitar que se cierren empresas”.

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