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Televisa y TV Azteca: el duopolio contraataca

01 de mayo, 2007
Mónica Mendoza Madrigal

Quizá por ese innegable afán de llevar a la práctica medidas que en poco tiempo son rebasadas por su funcionalidad, dejando de lado la intención original que les dio origen, o porque en aquellos años era verdaderamente imposible prever hacia dónde se dirigiría la industria, una vez que se trajo a México el invento, lo cierto es que la televisión en nuestro país hoy cruza ríos complejos que hacen a nuestro sistema de medios, constituirse como un problema público.

La historia comienza en los 40, cuando Guillermo González Camarena y Salvador Novo recibieron la encomienda de parte del entonces presidente Miguel Alemán Valdés de formar una comisión (con financiamiento del Instituto Nacional de Bellas Artes) para analizar los dos sistemas de televisión que predominaban en ese momento: el monopolio-estatal inglés y el comercial-privado estadounidense.

En 1949 se inician transmisiones, primero a control remoto y cuatro años más tarde se otorga la primera concesión televisiva bajo la premisa de que el espectro radiomagnético desde el cual se transmiten las señales es propiedad de la nación.

 

Rómulo O'Farril, González Camarena y Emilio Azcárraga Vidaurreta (hasta entonces dueño de una zapatería) fueron los primeros empresarios de medios que invirtieron capital en la naciente industria con los canales 4, 5 y 2, respectivamente, que operaron de manera independiente hasta 1955, cuando se fusionaron para lograr una televisión de alcance masivo, que permitió que la industria ­que hasta entonces tenía un crecimiento limitado tanto por razones de señal, como de consumo de aparatos receptores que entonces eran muy caros­ pudiera masificarse.

Telesistema Mexicano operó casi en completa exclusividad en el mercado durante casi 20 años. Salvo otra red de televisión instalada en el norte del país denominada Televisión Independiente de México (TIM) que operaba el canal 8 (propiedad de la familia Garza Sada) se fusionaron en 1973 para fundar Televisa, única empresa de televisión de México y una de las más fuertes de América Latina.

La televisión no fue el único objetivo en la mira de Televisa, que hoy controla según información disponible en su portal: televisión de paga (Sky, Cablevisión, Televisa Network), futbol (equipos América, Necaxa y San Luis, además de la administración del Estadio Azteca), editorial (Grupo Editorial Televisa e Intermex), Televisa Radio, Videocine, Televisa Home Enterteinment, Televisa Música e Internet (a través de su portal esmas.com); además de alianzas con Ocesa, TuTV, La Sexta y EMI Music, así como Teletón, Fundación Cultural Televisa y Fundación Televisa.

Un negocio jugoso, al frente del cual se sitúa Emilio Azcárraga Jean, a quien le correspondió dirigir el emporio en una circunstancia muy particular: tras casi 50 años de historia de la televisión en México, por primera vez en nuestro país su empresa tuvo competencia.

En 1993 la que hasta ese momento había sido televisora estatal de México iniciando como Canal 13 y más tarde como Imevisión, fue subastada, primero mediante concurso (mismo que fue descalificado) y después licitada entre los interesados, de los cuales se encontraba Grupo Prisa, propietarios de El País; Rupert Murdoch, de News Corp. y Ted Turner, de CNN; así como un banco suizo que manifestó su interés a través de Coca Cola.1

De acuerdo con Alejandro Olmos, al interés mostrado por empresarios extranjeros, se sumaron los capitales de Ricardo Salinas de Elektra, Javier Sánchez Campuzano de Grupo Siete, Horacio Altamirano de Videomax, Aurelio López de Calzado Canadá, Francisco Ibarra de Grupo Acir, Francisco Aguirre de Radio Centro, y Alfonso Romo de Pulsar, entre otros.

No obstante, para la concesión del paquete de medios solamente se enlistaron cuatro grupos empresariales: Geo Multimedia, Radio Televisión del Centro, Corporación de Medios de Comunicación y Fideicomiso BCH.2

Con una oferta de 645 millones de dólares, la Secretaría de Hacienda dio a conocer que el ganador de la concesión era Ricardo Salinas Pliego, quien superó en 150 millones la oferta de su más cercano competidor; misma que por lo elevado de su monto, desencadenó una investigación en la que se involucró al hermano del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari y que atrajera a los involucrados repercusiones legales que tendieron una densa niebla sobre la legalidad y transparencia en el proceso de adjudicación.

Así fue como a partir del 18 de julio de 1993 opera en México Televisión Azteca, que entró al escenario mediático con dos elementos que fueron parte importante de su estrategia: una distinta manera de comercializar los espacios televisivos (adiós al Plan Francés y bienvenido el informecial3) y el acceso a productores independientes (Argos), que aportaron en un inicio una programación distinta en forma y contenido a la tradicional existente.

Hoy TV Azteca controla Azteca América, Azteca Móvil, Azteca Music, Banco Azteca, Elektra, Fundación Azteca, Vive Sin Drogas, Fuerza Monarca, Grupo Salinas, Iusacell, Todito, Unefon, entre otros.

Si recordamos los comentarios de los líderes de opinión, y hasta algunos encabezados de los diarios de esas fechas, encontraríamos frases como "por fin habrá competencia", "ya va a haber más variedad", "ya no veremos sólo las noticias con Jacobo", lo cual hacía suponer que con la llegada de un nuevo grupo, nosotros los televidentes saldríamos ganando.

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