etcétera. Revista sobre medios de comunicación y periodismo

domingo 20 de abril del 2014 / 00:45 Hrs.

México-Japón: una relación desperdiciada

03 de febrero, 2010
María Cristina Rosas

El 3 de diciembre de 1888, México y Japón suscribieron el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación en condiciones muy singulares. Mediante éste tratado, ambos países establecieron relaciones diplomáticas. Hasta ese momento, a Japón los países occidentales le habían impuesto tratados desiguales. México, en cambio, al buscar el establecimiento de relaciones con los japoneses, siempre planteó la reciprocidad, algo que no dejaba de asombrar al país asiático. La única preocupación de México en esos años, era que EEUU se sintiera afectado por la decisión mexicana de ser recíproco con Japón. Sin embargo, Washington no tuvo objeciones al respecto.

Así, Japón quedó muy agradecido con México, porque a partir de ese momento, los nipones sólo aceptarían establecer relaciones diplomáticas con otros países en condiciones equitativas, como bien lo refiere María Elena Ota Mishima en la edición de enero de 1998 de la revista Comercio Exterior. Por eso el gobierno nipón le cedió a México un terreno cercano al Palacio Imperial para que allí estableciera su representación diplomática. Se trata de un honor sin igual, sólo concedido a México y que ninguna otra nación del mundo –ni siquiera Estados Unidos- disfruta. Es además un gesto que las autoridades mexicanas han desaprovechado, especialmente en las décadas más recientes, dado que los japoneses tienen en muy alta estima a México.

Uno de los primeros resultados del establecimiento de las relaciones diplomáticas fue la migración de colonos japoneses a México. La primera generación llegó a Escuintla, Chiapas, el 24 de marzo de 1897 para trabajar en labores agrícolas. Los resultados fueron malos porque las siembras eran asediadas continuamente por pájaros y ganado vacuno y porcino. La colonia se tornó inviable y el contrato suscrito en 1897 fue anulado por ambos gobiernos el 15 de octubre de 1914.

Según las clasificaciones hechas por los especialistas, a los integrantes de la primera colonia se les consideró como primer tipo de migrantes y a los que se unieron libremente a la misma empresa se les denominó de segundo tipo. Entre 1900 y 1910 arribaron a México 10 mil japoneses que trabajarían en la construcción de ferrocarriles, plantaciones de caña de azúcar y minería y se les denomina migrantes de tercer tipo. Los de cuarto tipo fueron los que, queriendo ingresar a EEUU llegaron como indocumentados a México. Los de quinto tipo llegaron a México entre 1917 y 1918. Muchos japoneses se trasladaron desde el sur de México al norte con la idea de cruzar la frontera, pero algunos de ellos se asentaron en la franja fronteriza y desarrollaron actividades agrícolas en Mexicali, de comercio en Ciudad Juárez y Tamaulipas y pesqueras en Ensenada y Tampico. Luego de la estabilización tras la revolución, éstos japoneses cedieron el control de sus actividades económicas a sus familiares que constituyen la inmigración de sexto tipo. Todavía ahora se observa una migración de séptimo tipo constituida por técnicos japoneses. Es una población de paso que básicamente se asienta en las zonas urbanas, y que llega al país generalmente con un contrato de dos años y puede renovarlo por uno más.

En el terreno comercial, Japón se ubica detrás de Estados Unidos y la República Popular China como socio de México en el mundo. Como se observa en el gráfico anexo, las exportaciones mexicanas se mantienen sin grandes cambios desde el año 2000, en tanto las importaciones desde Japón han venido creciendo, en particular a partir de 2004, situación explicable por la firma del Acuerdo de Asociación Económica –aunque su entrada en vigor se produjo en 2005. Así, la relación comercial es deficitaria para México y dicho déficit se ha venido acentuando, revelando lo que ya es de sobra conocido: las autoridades mexicanas no aprovechan los tratados comerciales existentes en tanto los socios del país sí lo hacen.

La recesión económica afectó profundamente la relación comercial bilateral, la cual disminuyó sustancialmente en ambos sentidos en 2009. Así, mientras que en 2008 el comercio bilateral ascendió a 18 mil 238 millones de dólares, en el período enero-noviembre de 2009 cayó a 11 mil 758 millones. México le vende a Japón principalmente manufacturas (55 por ciento de las exportaciones totales), aunque también exporta frutas, minerales y otras materias primas de bajo valor agregado. En contraste, Japón vende a México alta tecnología, productos electrónicos, automóviles y autopartes y, en general, bienes de alto valor agregado, lo que explica el déficit imperante.

En materia de inversiones, aunque Japón es el principal inversionista asiático en México, su comportamiento, a juzgar por el gráfico anexo, es muy errático. El año pasado, las inversiones japonesas disminuyeron en un 27 por ciento respecto a 2008. Gran parte de la inversión japonesa va a parar al sector manufacturero.

En su reciente visita a Japón, el Presidente de México Felipe Calderón habló de forjar una “alianza estratégica” con el país asiático, aunque todo parece indicar que lo que se busca es reactivar el comercio y las inversiones, toda vez que, por lo menos desde 1888, Japón considera a México “estratégico” y “amigo.” Lo que sucede en el fondo, es que Japón siempre ha mirado a largo plazo, en tanto México es muy inconstante y redescubre el mundo –y el hilo negro- cada seis años. Por eso las autoridades nacionales de repente “encuentran” alianzas estratégicas donde ya las había -pero se abandonaron, muy posiblemente, en cada cambio de gobierno.

El gobierno de Yukio Hatoyama está muy interesado en fortalecer las relaciones de su país con socios no tradicionales, lo que le significa a México una oportunidad extraordinaria para pasar de la retórica a los hechos y usar el Acuerdo de Asociación Económica a su favor. Los japoneses tienen memoria histórica, además de numerosos intereses económicos en México. Lo único que falta es el proyecto de nación que ayude a identificar y valorar a Japón como un verdadero aliado y amigo de México.

Hay 3 comentarios en este artículo



Nombre:


E-mail:
Ciudad:
País:
Comentarios:
Código:
Ingrese los números que ve a continuación
Leí y acepto los términos del reglamento de participación

Ena

2013-02-10 19:37:44

mexico

Ojalá Mexico aproveche la amistad con los Japoneses y tengamos así la oportunidad de trabajar de la mano de ellos.

Marichu

2010-02-05 20:47:19

MEX

Lo de siempre:atole con el dedo y el presidente descubre el hilo negro,lastima porque Japon es un pais muy importante

Gabriel Mendoza

2010-02-03 17:56:37

Argentina

También Brasil tuvo una migración fuerte de japoneses y hay una colonia grande en ese país aunque no sé si más grande que la de México