Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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Gabriel Vargas, La Familia Burrón y Los Simpson

María Cristina Rosas

02 de febrero 2010

00:00

En 2003, en una entrevista para etcétera Gabriel Vargas, creador de La familia Burrón, afirmaba con tristeza que en México la historieta va a morir pronto, porque salvo su maravillosa creación, todo lo demás son majaderías, tanto los dibujos como los textos. Atribuía el fracaso de las historietas a la televisión, a la que culpaba de estar acabando con todo y reviraba “ahí tiene a Los Simpson, caricaturas francesas, alemanas, va a llegar el día en que se prefiera ver en lugar de leer, entonces se acabará la historieta.”

Quizá es excesivo, de parte de Gabriel Vargas, descalificar al resto de las historietas. Ahí está el caso de Yolanda Vargas Dulché, creadora de Memín Pingüín y de numerosas historias publicadas en la revista Lágrimas, risas y amor, ambos con un éxito espectacular. Con su esposo fundó Editorial Vid, donde se publicaba su obra. Pero además, en contraposición a lo dicho por Gabriel, Yolanda Vargas –quien no tenía ningún parentesco con el creador de La familia Burrón-, respondía a la pregunta sobre su fórmula para hacer historietas tan exitosas en los siguientes términos: “las historietas están inspiradas en la vida real, incluso las que parecen improbables.” De hecho, Vargas Dulché, quien murió en 1999, sigue siendo considerada al día de hoy como la reina de las historietas. Y puesto que la vida real es la materia prima, todo parecería indicar que pese a la televisión, las historietas tendrán una larga vida.

A propósito de Los Simpson, por ejemplo, su creación derivó de las historietas creadas por Matt Groening que a través de los conejos de La vida en el infierno, se ganó una entrevista con el productor James L. Brooks, que le permitiría proponer los caracteres de una serie animada de televisión, Los Simpson, la cual no sólo ha roto todos los récords posibles de duración, audiencia e ingresos, sino que además se publica como cómic en diversos países del mundo en una amplia variedad de idiomas, el castellano incluido. Aquí, a diferencia de lo dicho por Gabriel Vargas, el cómic no sólo no murió con la llegada de Los Simpson, sino que se nutrió de ellos. Además Matt Groening sigue publicando La vida en el infierno, por lo que, pese al éxito de la familia favorita de Springfield, su creador se mantiene fiel a sus raíces, esto es, el cómic o historieta.

Y ¿qué decir de Mafalda? Pese a que Joaquín Lavado, mejor conocido como Quino, dejó de desarrollar nuevas historias de ella en 1973, sus tiras cómicas han sido traducidas a más de 30 idiomas e inclusive el pasado 23 de octubre, ante el asombro de propios y extraños, la pequeña niña argentina apareció en el diario La Reppublica para criticar a Silvio Berlusconi, a propósito de una serie de declaraciones misóginas de parte del mandatario italiano.

Las historietas, tebeos o cómics, van de la mano de las caricaturas animadas, aunque hay diferencias. El cómic generalmente incorpora una narración a través de dibujos en líneas horizontales, y se emplea un vocabulario visual para simular sonidos u otros contenidos narrativos. Las caricaturas -palabra que deriva del italiano, caricare, que literalmente significa exagerar-, consisten en exageraciones y/o deformaciones de los rasgos físicos o faciales, la vestimenta, los modales, etcétera, de las personas, con fines humorísticos o bien de crítica política y/o social. El término caricatura se emplea igualmente como sinónimo de dibujos animados, momento en el que se distingue de las historietas impresas, porque la animación, con todos los avances tecnológicos disponibles, en particular los que se introdujeron en los años 90 y en el nuevo siglo, posibilitan una calidad extraordinaria, de manera que son más reales y con una sonoridad impecable.

Una de las representaciones más exitosas de las caricaturas es la familia. Gabriel Vargas lo hizo en México con La familia Burrón; Quino hizo lo propio en Argentina con Mafalda; Hanna-Barbera prosperó en gran medida gracias a Los Picapiedra; y Matt Groening, con Los Simpson, ambos en Estados Unidos y de ahí los vendieron exitosamente a todo el mundo. En los dos últimos casos, el que sean productos de los grandes estudios de Hollywood, les garantiza una distribución universal, situación de la que, lamentablemente no se ha podido beneficiar Gabriel Vargas, pese a lo cual los Burrón son ampliamente conocidos en América Latina y España. Lo que es más: en la entrevista que concedió a etcétera, se le preguntó a Gabriel Vargas si él veía Los Simpson, a lo que replicó “No los veo, pero sé que ellos me imitan. Incluso en algunos diálogos hacen referencia a mi trabajo.” En otra oportunidad, contradiciendo lo expuesto, Vargas afirmó que lo único bueno que ofrecía la televisión es Los Simpson. De cualquier forma, si los ve o no, sabe que existen, amén de que los numerosos fans de La familia Burrón no tienen ningún empacho en afirmar, en distintos blogs en línea, que ésta fue la familia en la que Groening se inspiró para hacer Los Simpson. Y es que hay similitudes innegables. Para empezar, en cada caso los protagonistas son los miembros de una familia, Los Burrón y Los Simpson. En Los Burrón se retrata a una familia de clase baja que vive en una vecindad de la ciudad de México ubicada en el Callejón del Quajo número chorrocientos chochenta y chocho. Igual que en Los Simpson, hay cinco integrantes: el padre, Don Regino Burrón, su esposa, Borola Tacuche de Burrón, la hija, Macuca Burrón Tacuche, el hijo, Regino Burrón Tacuche y otro hijo, aunque adoptado, Foforito. Tienen, además, una mascota, el perro Wilson. Se trata de una “familia ampliada” o gregaria, que incorpora a numerosos personajes, entre ellos familiares cercanos, lejanos, amigos y vecinos a la usanza latina, lejos del individualismo anglosajón. De ahí que las historietas giren no sólo en torno a los Burrón, sino que también los caracteres secundarios llegan a tener cierto protagonismo.

En Los Simpson, este modelo de familia se repite y si bien es un producto anglosajón, lo cierto es que los habitantes favoritos de Springfield están muy lejos de ser autosuficiente y egoístas –y cuando lo son, les va muy mal-, y periódicamente requieren ayuda de la comunidad y/o la ayudan cuando surge algún problema. Asimismo, gran parte de las historias se refieren a los integrantes de la familia, pero, periódicamente se incorporan nuevos personajes. En sí, el formato de Los Burrón encaja a la perfección en Los Simpson.

La otra similitud innegable estriba en que tanto Los Burrón como Los Simpson hacen una crítica mordaz y ácida de la sociedad, utilizando el humor negro, el sarcasmo, la ironía y la farsa, elementos que llevan a que los lectores y televidentes se identifiquen plenamente con ellos, porque retratan situaciones reales.

Sin embargo, hay una diferencia importante. Gabriel Vargas siempre fue el genio creador de La familia Burrón, y aunque muchas personas colaboraron con él, nunca dejó de trabajar en ellos –y en muchas otras cosas, como bien explica en la entrevista ya citada. Incluso cuando se enfermó –debido al exceso de trabajo- y se buscó que alguien lo sustituyera, nadie se animaba a hacerlo, por considerar que su labor era irrepetible. En el caso de Matt Groening, él echó a andar Los Simpson, pero en realidad ha intervenido poco como guionista, tarea que le ha sido encomendada a una enorme cantidad de escritores, claro, siempre bajo su supervisión. En consecuencia, Groening tiene tiempo para seguir haciendo La vida en el infierno, Futurama, y hasta viajar periódicamente a Argentina, para ver a su joven novia, la artista plástica Agustina Picasso. Y a pesar de su sobrepeso, no se le ve enfermo.

Desafortunadamente los problemas de Gabriel Vargas no han sido sólo por su salud, sino también por las acciones de sus nietas, Adriana y Graciela Vargas, quienes, según la información recogida por etcétera, estafaron a diversas personas ofreciendo dibujos falsos que atribuían al abuelo, una especie de Burrones pirata, cosa que cuando se supo, enojó a Gabriel Vargas. Aparentemente las nietas tenían gastos personales que no podían cubrir, razón por la que timaron a varias personas. Bueno, así es México. En contraste, Matt Groening vive tranquilo debido al impresionante aparato legal que existe en la Unión Americana para proteger sus derechos de autor –algo de lo que él mismo es muy celoso- y hasta se da el lujo de coleccionar mercancía pirata de su laureada creación, a manera de hobby.

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Comentarios

Hay 6 en este artículo


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luz angelica

02 de febrero 2012 11:10:20

africa

esta bien chingona attt cuatrochis alias el guapo

Marichu Esquiavon

02 de febrero 2010 18:54:08

México

cada vez me convenzo más de que esta revista tiene una relación"curiosa"con los simpson:ya lo único que les falta es poner su portal de amarillo simpson y un bart que salude a los cibernautas!!!!!!!!!!!

Teresa Encarnacion

02 de febrero 2010 18:48:01

mexico

abajo la novia de matt groening y fuera dante lopez de los pumas!!!!!!!!!!!

Mariane Estefan

02 de febrero 2010 18:24:41

mex

pues yo creo que groening si tomo algunas ideas de vargas para los simpsons poque como dice el articulo hay demasiadas y sospechosas coincidencias

Gabriel Mendoza

02 de febrero 2010 17:03:18

Argentina

Perdón pero me quedé con las ganas de comentar sobre la oportunista novia de Matt Groening a quienes todos aquí en la Argentina la vemos como una simple oportunista. Tiene 23 años menos que él, aunque eso es lo de menos: desentonan en todo, pero supongo que en gustos no hay nada escrito. Lo lamento por Groening, se merecía algo mejor................

Gabriel Mendoza

02 de febrero 2010 16:46:28

Argentina

No sé por qué pero yo conocí la familia Burrón antes pero mucho antes de ir a México por primera vez. Aplaudo que al autora se acordara de nuestro genial Quino. Yo creo que tanto Vargas como Quino cuestionan muchas cosas del sistema y de nuestras sociedades y pese a que ya pasaron muchos años siguen vigentes. ¡Enhorabuena por acordarse de Vargas y Quino!