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Hacia un tratado de libre comercio entre México-Brasil

28 de diciembre, 2009
María Cristina Rosas

Por años se ha debatido la pertinencia de un Tratado de Libre Comercio entre México y Brasil, acuerdo que, todos coincidirán, ayudaría a mejorar la posición negociadora de los dos países en la escena mundial. Si se combinan el producto interno bruto (PIB) de México que asciende a 1.09 mil millones de dólares con el PIB brasileño, por 1.6 mil millones de dólares, se tiene un PIB equivalente al de Alemania.

En los años 80, durante la llamada década perdida, mucho se habló de una alianza estratégica entre México y Brasil, debido a la similitud en los problemas que encaraban ambas naciones: un fuerte endeudamiento; una enorme dependencia, para la generación de ingresos, de la exportación de materias primas; la pobreza –México y Brasil cuentan con la mitad de todos los pobres de América Latina-, etcétera. De hecho, pocos pondrían en tela de juicio la importancia de que ambas naciones trabajen de manera coordinada para mejorar no sólo su poder de negociación frente a los acreedores, sino favoreciendo la capacidad de gestión de América Latina en el mundo. Sin embargo, en ese tiempo, el club de los acreedores actuó con celeridad y negoció, por separado con México y Brasil, los términos de la deuda externa de cada uno –léase, por separado-, poniendo como predecible condición, que los mexicanos y los cariocas se abstuvieran de crear un club de deudores.

De manera adicional, es importante destacar que las grandes potencias se han esmerado en fomentar una rivalidad entre México y Brasil, sobre la base de que alguna de las dos naciones debería fungir como líder de América Latina, evitando, de esa manera, una coordinación y cooperación que operaría en contra de los intereses de los más poderosos.

Así, México y Brasil han permitido la manipulación de terceros, lo que les impide trabajar de manera coordinada de cara a problemas comunes. También es cierto –y esto puede parecer irónico- que hay poderosos intereses corporativos que fomentan un entendimiento entre las dos naciones, debido a que ello favorece los negocios que llevan a cabo en México y Brasil: es el caso de Volkswagen.

¿Qué le vende Brasil a México? Sus exportaciones se centran, esencialmente, en cuatro rubros, a saber: automóviles, minerales de hierro sin aglomerar, motores para vehículos, productos siderúrgicos y vehículos para el transporte de mercancías. Y ¿qué le vende México a los brasileños? Automóviles, ácido teraftálico y teléfonos –de hecho el Señor Carlos Slim se ha adelantado a la negociación del tratado de libre comercio, cerrando tratos con el gobierno de Lula Da Silva, para ingresar al mercado carioca en el terreno de las telecomunicaciones. A juzgar entonces, por la lista de los bienes comerciados entre los dos gigantes latinoamericanos, es evidente que la Volkswagen quiere y necesita que ambas naciones diriman las controversias y la rivalidad que las caracteriza, y lleguen a acuerdos que ayudarían a la empresa alemana a mejorar su competitividad en el mundo –en Europa, por ejemplo, se promociona el coche Jetta, enfatizando que se trata de un vehículo con “sabor latino”, orgullosamente hecho en México.

 

 

Como se observa en el cuadro anexo, el comercio entre México y Brasil ha sido dinámico, y en los pasados 16 años se ha quintuplicado en el rubro de las exportaciones mexicanas al país sudamericano, y se ha duplicado en lo que hace a las importaciones. La balanza, como se puede observar, ha sido, en general, deficitaria para los mexicanos, con la excepción de 1995 y 1996, situación explicable por la crisis financiera que vivió México en ese período.

Los especialistas señalan, a partir de la información expuesta, que el comercio entre México y Brasil depende mucho de los vaivenes de la economía global y de las crisis financieras que suelen enfrentar dichas naciones. Así, 2006 y 2007 fueron buenos años para el comercio bilateral, no así el actual, dado que se registró una desaceleración en razón de lo expuesto.

Hay que reconocer también, que la relación comercial bilateral entre México y Brasil es muy polémica y está llena de fricciones. El gobierno brasileño con frecuencia no renueva las preferencias arancelarias que se otorgan a una gran cantidad de productos mexicanos en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), situación que lleva a los industriales mexicanos a protestar ante éstas medidas. Lo más interesante de esta crisis, sin embargo, es el hecho de que los demás miembros del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) siguen otorgando (y de hecho renuevan de manera cotidiana) un trato favorable a México como parte de las preferencias intra-ALADI. México además mantiene un Tratado de Libre Comercio con Uruguay que ha servido como plataforma para preparar una negociación con el MERCOSUR. Así, si el Tratado de Libre Comercio entre México y Brasil prospera, entonces la mesa estará puesta para un acuerdo bilateral México-MERCOSUR.

También llama la atención que ambos países afirman tener balanzas comerciales deficitarias en la relación bilateral, algo que fomenta la desconfianza mutua (los datos presentados en el gráfico anexo son los que proporciona la Secretaría de Economía de México). ¿Quién tiene la razón y por qué no hay claridad en las cifras? Según el gobierno de México, Brasil absorbe el 0.6 por ciento de sus exportaciones. Según las autoridades brasileñas, apenas el 1.5 por ciento de sus exportaciones se dirigen a México. Así que el problema no es por montos, sino esencialmente político. En el fondo, hay una clara disputa por el liderazgo comercial en América Latina entre México y Brasil.

A diferencia de la década de los 90, en que la negociación de tratados de libre comercio por parte de las autoridades mexicanas fue la norma, en el presente siglo ha prevalecido la mesura, en parte porque los acuerdos negociados hasta la fecha, no han contribuido a que México diversifique la enorme dependencia que guarda respecto a Estados Unidos en el terreno comercial –y otros, claro está.

Con todo, la decisión de firmar un Tratado de Libre Comercio con Brasil es un paso en la dirección correcta y puede ayudar a mejorar el poder de negociación de la región latinoamericana de cara a las grandes potencias económicas, y también respecto a consorcios como Volkswagen. Asimismo, una negociación exitosa entre ambas naciones tendrá, a todas luces, efectos sistémicos y es entendible que hay muchos intereses en el planeta pugnando por evitar que dicho tratado llegue a un buen fin. Toda apunta a que México y Brasil ten la madurez para ver más allá de las rivalidades tradicionales, de manera que el tratado comercial inaugure una nueva era en las relaciones bilaterales.

 

Hay 2 comentarios en este artículo



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Mariane Estefan

2009-12-29 15:07:56

mex

mmmmmmmm..........no se me queda la sensacion de que las transnacionales son las que deciden,no los gobiernos,y eso me parece muy grave porque a lo mejor el tlc mexico-brasil le resulve un problema a la vw pero resolvera ese tlc los problemas graves que tienen mexico y brasil?????????????????

Gabriel Mendoza

2009-12-29 11:47:21

Argentina

¿Quieren mi opinión? México debió buscar un Tratado de Libre Comercio con Argentina, porque nosotros producimos los granos y alimentos básicos que los mexicanos consumen. Somos economías complementarias, a la inversa de Brasil, que compite con México en los mismos productos y áreas