Jueves 2 de Septiembre 2010
12:26 hrs
22 de diciembre, 2009

Las (mis) diez peores películas de la década

Ir al cine es una de las formas de esparcimiento más socorridas para los seres humanos, independientemente de que se acuda a una sala de exhibición fastuosa en una ciudad como Nueva York, o se improvise un escenario con algunas bancas y una tele con DVD arriba de una caja de frutas, como se hace en Lagos. El cine es la industria de los sueños, y se integra por producciones de todo tipo.

Hay, claro está, películas soberbias, caras y buenas. Otras, con presupuestos más modestos, son verdaderamente extraordinarias. Y también las hay baratas y malas. Lo que sí resulta imperdonable, es encontrarse con mega producciones valuadas en muchos millones de dólares, que son, literalmente, basura. ¿Cuántas veces el espectador no se ha quedado con las ganas de pedir que le devuelvan las entradas? Esta autora, después de ver la trilogía de El señor de los anillos, no sólo esperaba la devolución de las entradas, sino de las horas de vida-útil invertidas para ver semejante bodrio –y además por partes, ¡Dios! Otro tanto habría que decir de toda la zaga del insufrible Harry Potter.

Otra vez y al igual que en el caso de las mejores películas de la década, la subjetividad domina y sobre gustos no hay nada escrito. Aunque en términos de apreciación cinematográfica, parece más sencillo encontrar consenso en torno a aquellas películas que son malas, pésimas u horrendas. A continuación, la lista de lo peor del mundo del cine en lo que va de la década. De nueva cuenta, aquí no se trata de jerarquizar entre las películas que destacan por tener una mala dirección, guiones terribles, escasa cinematografía y/o poco éxito en taquilla, o todo ello combinado, sino que se les incluye en el orden del abecedario.

1. Alien versus Depredador (2004), de Paul W. S. Anderson. Resulta que esta película, donde dos extraterrestres de diferentes especies luchan a muerte, es producto de un comic. Pero eso no es lo peor: en los comics, hay también historias como Alien versus Depredador versus Terminator; Superman y Batman versus Alien y Depredador; Aliens/Depredador: la más mortal de las especies, y otras combinaciones que auguran nuevas y horrendas versiones cinematográficas. Una cosa es hacer Alien, Aliens, Alien3, y Alien: la resurrección, todas muy bien logradas gracias a directores de la talla de Ridley Scott, James Cameron, Jean-Pierre Jeunet y David Fincher, y otra muy diferente es una película con los monstruos extraterrestres que interactúan –aburridamente hay que decirlo- sólo entre ellos. Y por si fuera poco, en 2007 apareció Aliens versus Depredador: réquiem de los directores Colin y Greg Strause, con un presupuesto más bajo (40 millones de dólares versus 60 millones del primer bodrio) y muchísima violencia. Igual que en el caso de El Mariachi II y Había una vez en México es imperdonable que luego de una película mala se haga una secuela que resulta peor. ¿No sería mejor que Alien y Depredador se mantengan en el mundo de los comics?

2. Bajos instintos II (2006),de Michael Caton-Jones. Sin Michael Douglas ni Paul Verhoeven, la segunda parte simplemente se desplomó porque es una mala copia, ambientada en Londres –a diferencia de San Francisco en la primera parte. Sharon Stone luce bien, pero sus coestelares, ay, sin comentarios. La película se rodó a un costo de 70 millones de dólares de los que recuperó, apenas, poco más de la mitad.

3. El fantasma de la ópera (2004), de Joel Schumacher. Basada en el musical de Andrew Lloyd Weber, Schumacher se encargó de destrozar, con su visión misógina, tan insigne obra. Aunque costó 70 millones de dólares y recaudó en taquillas más del doble, la película carece de emoción, es aburrida, con actores sin dotes histriónicas –o más bien, el director no supo aprovechar ni encausar a sus actores- y sólo la parte visual es la que parece funcionar. Es, para decirlo pronto, como un exquisito pastel que al final resulta que está hueco.

4. Gatúbela (2004), de Jean-Christophe Comar, mejor conocido como Pitof. Para muchos siempre será un misterio saber por qué es que Halle Berry aceptó hacer una película que ella misma reconoce como la peor de su carrera. De hecho Gatúbela es más inexplicable luego de su maravillosa actuación en Monster’s Ball, película por la que obtuvo el premio a la mejor actriz en la entrega de los premios de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de Hollywood en 2002. Gatúbela costó 100 millones de dólares y es tan, pero tan mala, que recibió siete premios a lo peor del cine en 2005, incluyendo la frambuesa a la peor actriz, a cuya entrega acudió, valiente, eso sí, la misma Berry. El crítico de cine Bill Muller, del Arizona Republic llegó a pedir que Berry devolviera su Oscar de 2002 como castigo por haber protagonizado Gatúbela.

5. Érase una vez en México (2003), de Robert Rodríguez. Esta es la tercera parte de lo que Rodríguez considera su trilogía de El bueno, el malo y el feo, siendo El Mariachi, película de bajo presupuesto, la verdaderamente buena, en tanto Desperado (o El Mariachi II) la mala. Nótese que Había una vez en México es mucho peor que Desperado, lo cual ya es mucho decir. Véase la trama más mafufa de esta película: Banderas (el Mariachi) es reclutado por Johnny Depp (quien encarna al agente Sands de la CIA) para matar a Gerardo Vigil (el general Márquez en la película). Éste a su vez había matado a la esposa de Banderas, Salma Hayek (Carolina en la película) y a su hijo. Márquez también fue contratado por un señor de las drogas para asesinar a Pedro Armendáriz Jr. (el Presidente de México en la película). Depp quiere que Banderas mate a Vigil una vez que éste elimine al Presidente. ¿Parece complicado? ¿Qué tal lo que sigue? Depp recluta también a un agente retirado de la FBI para que mate a Willem Dafoe (Barillo en la película) (??????), porque Barillo es responsable de la muerte del compañero del agente de la FBI (!!!!!!!!!). Es un caso de subcontratación tras subcontratación para matar y matar, por lo que resulta inexplicable cómo es que la Columbia Pictures gastó 29 millones de dólares en una carnicería de tan mala calidad, con todo y la presencia del siempre sensual y adorable Johnny Depp y del soberbio Willem Dafoe.

 

6. La guerra de las galaxias. Episodio II: la guerra de los clones (2002), de George Lucas. La mediocridad de la primera trilogía de La guerra de las galaxias fue reconocida por el propio Lucas, quien no tenía la intención de hacer una segunda camada de no haber sido por el costoso divorcio que tuvo en 1987 y que le implicó perder una buena parte de su fortuna personal. Así, provechando el desarrollo de nuevas tecnologías cinematográficas, y animado por el éxito de los comics sobre la serie, retomó el proyecto. Y de esta forma apareció, a partir de 1999, la nueva trilogía: La amenaza del fantasma, seguida de La guerra de los clones, más La revancha de los Sith (2005), que, de hecho es la menos mala de todas. Todavía el año pasado, Lucas presentó una especie de prólogo para introducir sus dos trilogías: La guerra de los clones, que es de lo peorcito que ha hecho. El Episodio II: la guerra de los clones, tuvo un costo de 120 millones de dólares y generó ingresos en todo el mundo por 650 millones. Fue la primera película en alta definición digital en el sistema de 24 cuadros. La guerra de las galaxias es, en realidad, una franquicia que genera memorabilia que se traduce en infinidad de productos, mismos que garantizan su rentabilidad. Pero rentabilidad no es igual a calidad.

7. Pearl Harbor (2001), de Michael Bay. Hay películas malas sobre la segunda guerra mundial y ésta. Pero, para empezar, ¿por qué Michael Bay sigue haciendo películas? A pesar de contar con un elenco multiestelar, encabezado por Ben Affleck y John Voight, está plagada de omisiones y errores históricos. Según la película, Japón atacó la base militar de Estados Unidos en Pearl Harbor porque los estadunidenses le cortaron el abastecimiento de petróleo a los nipones. Pero si esa fue realmente la razón, ¿esperaban acaso los japoneses que atacando a la Unión Americana e involucrando a ese país en la guerra, se iba a restablecer el flujo de hidrocarburos? (??????) El triángulo amoroso que se cuenta en el filme, es de lo más ridículo. Por todo ello, en 2001 Pearl Harbor recibió seis nominaciones a lo peor del cine, incluyendo peor película, peor director, peor guión, peor pareja romántica, peor actor (para Ben Affleck, por supuesto) y peor refrito, porque, aparte de todo, el señor Michael Bay se basó en la película Tora! Tora! Tora! de 1970, para hacer su “versión.” La producción tuvo un costo de 151 millones de dólares y generó ingresos que triplicaron esa suma. Aunque es mucho más barato, entretenido y educativo, por supuesto, recurrir al History Channel.

8. Scooby Doo (2002), de Raja Gosnell. Si la serie de televisión resulta insufrible, la película, simplemente es terrible. Los jóvenes de Mystery Inc. que se dedican a resolver casos con la ayuda del perro miedoso, se reúnen en esta zaga para ir a una isla con el fin de encontrar las razones por las que, en virtud de un hechizo, los estudiantes talentosos que llegan al lugar lo abandonan convirtiéndose en personas sin emociones y con atributos no humanos. ¿De qué sirven los avances tecnológicos para recrear a un perro animado con actores de carne y hueso si se elige el peor guión? Para hacer esta película, el costo de producción fue de 84 millones de dólares y en taquilla recaudó tres veces más. Todavía en 2004 se hizo una secuela: Scooby Doo 2.

9. Sexo y la ciudad (2008), de Michael Patrick King.De lo más desagradable y frustrante para los seguidores de la serie de televisión y para los espectadores en general. De hecho la trama es un insulto a la temática de la serie: la idea de que Carrie se case con Big, bueno, echa por tierra gran parte de la “magia” que rodeó a las diversas temporadas de la cuatro amigas que debaten abiertamente su sexualidad y los bemoles del romance en la ciudad de Nueva York. A un costo de 65 millones de dólares, recaudó en taquillas, pese a todo, 415 millones.

10. Terminator Salvación (2009), de Joseph McGinty Nichol. Hay una realidad que los productores de esta película de 200 millones de dólares nunca entendieron: no se puede pensar siquiera en una secuela de Terminator sin la presencia del Governator, Arnold Schwarzenegger. ¿De qué sirve tener a un niño precioso como Christian Bale en el rol estelar, si la historia que se va a contar es la misma? Ya saben, el tipo muere, renace, conoce a otros y pelea. Es tan predecible y tan carente de dramatismo –y que conste que Schwarzenegger no es particularmente emotivo- que tal pareciera que es como un producto del nuevo rico, que tiene dinero y no sabe qué hacer con él. Como seguramente recordarán los lectores, la película se estrenó en mayo en Estados Unidos y en México su lanzamiento se pospuso por el brote de la influenza A H1N1, de manera que esta gran decepción llegó a los cines mexicanos hasta el 31 de julio.

Aunque suene reiterativo, si los lectores no están de acuerdo con/o no han visto alguna de las películas anteriormente referidas, no se preocupen. No se pierden de nada y al menos tienen un buen pretexto para ver otras producciones, al margen de lo que digan los conocedores y los no tan conocedores en sus listas. Y si de plano, quieren ver alguna de las 10 películas citadas, háganlo bajo su propio riesgo. Claro que incluso en las películas malas, puede haber algo rescatable. En la maravillosa Ed Wood (1994) de Tim Burton, se decía que el señor Edward Wood -cuya caracterización recayó en Johnny Depp-, considerado el peor director de cine de todos los tiempos, hizo películas tan, pero tan malas, que realmente valía la pena verlas. Por cierto que para hacer esa obra maestra, Burton requirió solamente 18 millones de dólares.

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