Jueves 9 de Septiembre 2010
16:32 hrs
18 de diciembre, 2009

Las auténticas (para mí) diez mejores películas de la década

Cuando se exponen gustos es inútil intentar persuadir de ellos. En el caso del cine no existen referentes, y que bueno, para pontificar sobre una propuesta integral o descalificar al otro porque no disfrutó tal o cual película como la causa lo exige o algo por el estilo, y aunque aún sobrevive el cine militante, ni siquiera es posible, si somos razonables, catalogar a una cinta como buena o mala porque tenga o no ese compromiso social (y que alguien pretenda que todos lo asumamos de la misma forma).

Al pensar sobre las diez mejores películas que hemos visto, el principal verbo que se conjuga es recordar. Y en esa línea los vericuetos se expanden a la nostalgia que revisita a las emociones e incluso de las reflexiones que nos provocó cierta propuesta, donde también se encuentran, además de la historia y sus actores, encuadres fotográficos, efectos sonoros y visuales. Es decir, conforman una apuesta estética, vale decir, cultural que cada quien valora como quiere y puede. Según esos lindes, las siguientes son para mí las mejores producciones cinematográficas de la década y las expongo sin orden jerárquico.

1. XXY. Esa película argentina, escrita y dirigida por Lucía Puenzo, se estrenó en junio de 2007. Aborda el tema de la “ambigüedad sexual” y su actriz principal Inés Efron en el papel de Alex, ofrece una actuación espléndida –su baile sin música es memorable--, además del papel que tiene su padre, nada menos que Ricardo Darín, uno de los mejores y más queridos intérpretes del cine de nuestro continente. Este decálogo no toma como referente los premios que han obtenido estas cintas, pero sí lo hace con XXY porque la crítica al cine latinoamericano es, por lo regular, despiadada. Y a pesar de ello XXY ganó en 2007 el gran premio de la semana de la crítica del Festival de Cannes y el Premio Goya a la mejor película extranjera de habla hispana.

(Si alguien me pregunta por otras estupendas realizaciones latinoamericanas incorporaría sin duda a Tony Manero -Chile-, Vladimir en Buenos Aires, El hijo de la novia –Argentina--- y Arráncame la vida –México-- además de El Orfanato --España-- que menciono aquí por la participación de Guillermo del Toro)

2. La vida de los otros. Ya sabemos que hay quien considera a El Laberinto del Fauno como la mejor película de la década. Yo no sólo no la agregó ni siquiera entre las primeras 20, sino que integro en estas diez a la que le ganó a ésta el Oscar como mejor cinta extranjera en 2007. La vida de los otros es una cinta alemana que narra el control que, sobre los círculos de intelectuales ejercía el sistema político socialista en Alemania Oriental, en particular en esa región oeste de Berlín. El epicentro de la historia se halla en un vigilante oficial de vidas ajenas (el espléndido Ulrich Mue) que le reporta al régimen pero que, en tal actividad, descubre la corrupción del gobierno, la importancia que para La vida de los otros tienen las convicciones y la intensidad del amor. Al rendir su informe, Mue toma una decisión conmovedora.

(Si ahora mismo estuviera platicando con usted, lector, le diría que también me parecen muy buenas realizaciones, en el ámbito europeo, dos cintas alemanas que aquí se tradujeron como Atrapada en Berlín y El tren a Berlín; la fotografía y la música son espléndidas, y la francesa Irreversible con todo y la despiadada violación de la que es objeto Mónica Bellucci)

3. Réquiem por un sueño. Si una de las mejores películas de la década antepasada es Belleza Americana, no me cabe duda de que Réquiem por un sueño, con una temática en esencia similar a la de aquélla, se ubica entre las más destacadas de los últimos diez años. Creo que en esta cinta está uno de los pasajes más emblemáticos que se haya construido en el cine sobre la influencia de la televisión. Además de otras estampas representativas del cambio de valores en la sociedad actual, no puede dejar de pensarse en la obsesión de Sara oldfarb (Ellen Burstyn) por el consumo de infomerciales y, por supuesto, en la obcecación por aparecer en la pantalla y cobrar la importancia que le da la fama, aunque, como muchos conductores de televisión revestidos de periodistas, sólo sea una grosera marioneta de los grandes medios de comunicación.

(Estoy obligado a resistir la tentación de divagar y, entonces, a no mencionar siquiera a otras películas con similar manufactura pero que se proyectaron en la década antepasada, por ejemplo Cuarto Poder, estrenada en 1997 y dirigida por Costa-Gavras quien contó con la actuación de John Travolta y Dustin Hoffman)

4. El gran pez. Si en esa película, estrenada en 2003, hubiera actuado Jack Nicholson como el proyecto pretendió, estaríamos hablando de una de las muy pocas producciones de la última década en la que habría estado uno de los clásicos actores forjados a fines de los 60 y principios de los 70 (en consecuencia, en esta década sólo recuerdo a Nicholson en Los infiltrados, dirigida por todo un clásico en la dirección, Martin Scorsese). Aquí, el uso del “hubiera” no es recurso de tontos, o al menos no lo pretendo, es para registrar que en los últimos diez años casi no hay actores clásicos que actuaran en alguna cinta memorable. De cualquier modo, según mis gustos, con El gran pez estamos hablando de la mejor dirección de Tim Burton aunque, paradójicamente, es en donde más se aleja del estilo gótico y eso se debe a la solidez del guión de John August y, entonces, al imperativo de ambientar los sueños, sin planos verticales ni líneas secuenciales, de un cuentacuentos que hace de sus narrativas fantásticas el motor de la vida.

(Vale la pena señalar que, un par de años después, Burton hace El cadáver de la novia, y con ello se consolida como el director innovador y experimental más exitoso de la década. Sin ser pretencioso en el tema, invierte algunos de los principales referentes del amor e incluso lo sitúa en otra dimensión de valores éticos y estéticos. Aparte, integró la cinta cuadro por cuadro con fotografías tomadas por Ed Wood, y en las voces incluyo, entre otros, a uno de los actores consolidados durante los últimos diez años aunque, vaya contraste, ninguna de las películas en que ha participado integran las diez de esta lista. Me refiero a Jonnhy Deep)

5. Las horas. ¿Debo decir que se trata de un filme estadounidense pero independiente para adornarme como anti hollywoodense?, ¿sólo menciono a Virginia Wolf y luego a Meryl Streep, Nicole Kidman y Julianne More? ¿O comento que ganó el Oscar en 2002 a la mejor película? ¿O digo que se trata de esas cintas donde se consolida una gran actriz (Kidman) o que es de las pocas películas en donde todo un clásico supervivió en esta década (Streep)? ¿O hablo de la escena donde Virgina se funde en el agua de un río? No sé.

(Por supuesto que no fue fácil para quien esto escribe omitir Molino Rojo dado el atractivo que le suscita Nicole Kidman, pero hay que ser un profesional ante todo.)

6. El gladiador. Dentro del Peplum --el cine histórico de aventuras-- hubo varias propuestas y súper producciones. Incluso tras la época dorada de ese género que fue en los 60 con Ben Hur o Doctor Zivago, por ejemplo, no se habían rodado tantas películas como en esta década que concluye. Pienso en Capitán de mar y guerra, Troya, Atila o Alejandro Magno, Ágora y Cruzada, por citar algunas. Entre ellas, para mí la mejor lograda es la súper producción dirigida por Ridley Scott (que después haría, por cierto, Cruzada) Estrenada en 2000, mereció dos Oscares, a la mejor película y al mejor actor: Russel Crowe, que un año después se consolida con una gran actuación en Mente brillante. En esta película Scott demuestra porqué es uno de los mejores directores de todos los tiempos, la intensidad de las escenas, lograda con un rejuego de cámaras impresionante, la ambientación y, claro, las actuaciones, dieron forma a ésta que en mi opinión es una de la diez mejores películas de la década que termina.

(Además de los filmes citados se encuentran otros de fantasía heroica como El señor de los Anillos que descarto definitivamente de este decálogo, no sin antes ofrecer disculpas a sus numerosos fans. Tampoco consideré, a pesar de su estupenda manufactura, otras cintas de registro histórico como Tsotsi y Hotel Ruanda).

7. Río Místico. Basado en la novela del mismo nombre, escrita por Dennis Lehane, este filme dirigido por Clint Eastwood se exhibió en 2003 y contó con la enorme interpretación de Sean Penn, quien recibió el Oscar y el Globo de oro como mejor actor principal, igual que Tim Robbins como mejor actor secundario. Supongo que no hay más que decir que la narración registra intensamente, y sin usar recursos amarillistas, una conmovedora historia de pederastia.

(No voy a descubrir aquí mi cursilería, así es que no diré más que recuerdo con cariño otros filmes dirigidos por Clint Eastwood en esta década como Million Dollar Baby, Gran Torino y Jinetes del espacio)

8. Syrania. Es un tremendo filme estadounidense exhibido en 2005 y que magistralmente dirigió Stephen Gaghan quien, además, fue determinante para que George Clooney ofreciera su mejor actuación de la década. La historia es ficticia y sencilla, pero muy representativa de los grandes intereses que se ponen en juego entre los países poderosos y, entonces, alude a lo que pueden ser capaces éstas naciones con tal de mantener sus privilegios, en la ruta de los recursos naturales y el poderío financiero.

(Aquí no hay un paréntesis para agregar nada o, en todo caso, sólo para decir que Clooney ha tenido una carrera de altibajos, con sobresalientes participaciones en algunas cintas y con muy cuestionables actuaciones aunque éstas, dado su enorme carisma, le han redituado considerables dividendos financieros)

9. Batman, el caballero de la noche. Hace 20 años precisamente inició la apuesta de colocar a ese superhéroe nacido en DC Comics en 1939, como uno de los principales referentes de los paladines de la justicia contemporáneos. Me parece, sin embargo, que ni Tim Burton no obstante su ambiente gótico, en Batman, ni Christopher Nolan en su primer intento en Batman Regresa (ni qué decir de Batman por siempre), lograron lo que en julio de 2008 hizo el propio Nolan con Batman, el caballero de la noche, es decir, retrataron a un héroe con desaciertos e inseguridades, además de la construcción del ambiente escénico de una ciudad en prenumbras, devastada por la delincuencia y desesperanzada por la inutilidad de la ley y sus representantes corruptos. Igual que las otras cintas, ésta contó con actores de prosapia –por cierto, sin duda el mejor Joker es Heatd Ledger por encima de Nicholson--pero también demostró que eso no era lo esencial. Los diálogos, el ritmo de las escenas y sus planos secuenciales así como las tomas aéreas hicieron de esta película no sólo la mejor de los Batman, sino la más relevante de las que se han filmado del género en la historia.

(Si colocara una nota al calce diría que en esta ruta no hubo mucha competencia para una gran película como Batman el caballero de la noche, pues muy por abajo se sitúan, entre otras, Superman, Hellboy, Hulk –hubo dos--, Punhiser, Los 4 fantásticos --también hubo dos--, Ironman o las tres de El Hombre Araña y Gatúbela, que para muchos es la peor de todos los tiempos en su género)

10 Wall-E  (Abreviatura de Waste Allocation Load Lifter Earth-Class). No hay decálogo como éste que no sea polémico, y espero que este lo sea. Estrenada en 2008, Wall-E alude a los efectos de la contaminación y, entonces, al trabajo de un pequeño robot que limpia de basura lo más que puede y participa de otro tipo de limpieza, la del alma corroída por el abandono a la vida virtual que termina por sustituir a la vitalidad de la vida. Las bromas de humor negro, dentro de las que destaca una digitalización que le da un sentido más humano a los robots que a las propias personas; la trama que enfatiza en un futuro irremediable si persisten la abulia y el desenfreno en contra de nuestro planeta y el encuentro dos seres que contra cualquier cosa ponderan el amor (actitud que, desafortunadamente, no siempre se da entre los humanos), son algunos de los elementos que integran a esta fantástica película. A mi parecer, Wall E es la más destacada de Pixar luego de Toy Story, exhibida por primera vez en noviembre de 1995 y a la que coloco entre las mejores del género en la historia del cine, junto con La dama y el vagabundo y Bambi, entre otras. 

(Me gustan las cintas de animación como Sin City o la ya citada El cadáver de la novia, pero en especial las infantiles, y por eso menciono Buscando a Nemo y destaco a Ratatouille, que llega a personales fibras sensibles que ni siquiera yo mismo he descubierto y así es que me pongo a guisar y concluyo estas líneas.)

Nota: El lector atento vio que no obstante la arbitrariedad de la elección, se intentó abarcar a todos los géneros y que, entonces, en esa travesía, quedaron fuera extraordinarios filmes como El secreto en la montaña, Milk o Monster. Creo, además, que esta no fue la década del cine de terror, como sucedió al terminar los 60 o durante de los 70; acaso sólo tuvimos Sexto sentido, Los otros y la versión japonesa de El aro. Me dicen que hay otra cinta del país del sol naciente que no he visto aún y que se llama Violines en el cielo. Ya habrá tiempo de comentarla.


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