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Jueves 9 de Septiembre 2010
16:03 hrs
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| cartas |
Señor director:
Agradeceré la publicación de la siguiente carta en relación con la nota "El comité de Ackerman" firmada por Luis Miguel Carriedo y publicada en etcétera en su número correspondiente a enero de 2008. En primer lugar, debo aclarar que no participé en la invitación, dictaminación, ni aprobación del trabajo elaborado por la Dra. Irma Eréndira Sandoval para el Instituto de Transparencia del Distrito Federal (INFODF). Si el señor Carriedo se hubiera tomado la molestia de leer el acta de la sesión del 22 de junio de 2007, donde se decidió invitar a la Dra. Sandoval a colaborar en su colección editorial, se hubiera dado cuenta que un servidor ni siquiera estuvo presente.
Para mayor referencia, el 22 de junio pasado me encontraba en Washington, D.C., participando en un foro organizado por el Woodrow Wilson International Center for Scholars. La minuta de aquel día no registra ninguna "excusa previa, durante o después de la sesión por parte de Ackerman" por el simple hecho de que no estuve presente y por lo tanto no voté el acuerdo en cuestión. Posteriormente, tal y como consta en actas, me excusé de la dictaminación del trabajo de la Dra. Sandoval y en la sesión del comité editorial del 18 de diciembre de 2007 me ausenté por completo de la discusión y eventual aprobación de su texto.
En esa misma sesión (18/XII/07) también realicé una propuesta integral de modificación del reglamento del comité editorial del INFODF para asegurar entre otras cosas un sistema de dictaminación "doble ciego" para los textos bajo revisión. Esta propuesta recibió el respaldo tanto del Dr. Jesús Rodríguez Zepeda como del comisionado Jorge Bustillos.
Esperamos que a partir de 2008, el INFODF, el IFAI y otros institutos de transparencia con estructuras similares transformen radicalmente el funcionamiento de sus respectivos comités editoriales. De otra forma nos seguiremos arriesgando a repetir el amargo episodio que un servidor experimentó con el IFAI el año pasado, cuando criterios políticos y animadversiones personales influyeron indebidamente en el proceso de dictaminación "académica" de un par de textos incómodos para el Poder Ejecutivo.
Saludos cordiales,
Dr. John M. Ackerman
Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM
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