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Hungría, paraíso del cine porno

30 de noviembre, 2009
María Cristina Rosas

Budapest.- Hungría es un pequeño país localizado en el centro de Europa, con una extensión territorial de apenas 93 mil 30 kilómetros cuadrados, y una población de 10 millones de habitantes. La capital, Budapest, alberga a un poco más de la quinta parte de la población del país. Pese a estas dimensiones geográficas y demográficas, Hungría es un importante productor de películas pornográficas a nivel mundial. Las actrices húngaras que protagonizan este tipo de películas, en muchos casos, cambiaron sus nombres reales por nombres artísticos más “estadounidenses” –para darse a conocer en los mercados internacionales, donde hay unas 300 divas del género– y han sido galardonadas en innumerables ocasiones con los premios comúnmente denominados Oscar porno, o bien Adult Movie Awards.

Una de las razones por las que Hungría se convirtió en uno de los principales productores del cine porno es porque, a diferencia de Estados Unidos y otros países de Europa Occidental, los costos de producción son considerablemente inferiores. Los salarios de los actores húngaros, por ejemplo, son menores de los que reciben sus contrapartes en otros países desarrollados. Asimismo, el hecho de que Hungría no forma parte de la zona euro, hace que el país, en general, sea más barato en diversos ámbitos de la economía, en contraste con los países que adoptaron al euro como divisa.

Numerosos productores y dueños de agencias de “modelos” para el cine porno se instalaron en Budapest para aprovechar, también, que la legislación húngara es permisiva: a diferencia de otras naciones europeas, es legal hacer cine porno en Hungría. Asimismo, hay que recordar que tras la caída del Muro de Berlín y las reformas económicas y políticas que vivió la región, el resultante shock social derivó en un auge de la prostitución y las redes de traficantes de personas encontraron condiciones inmejorables para esta actividad –uno de los casos más conocidos es el de Rusia.

Aun cuando la crisis económica internacional afectó inclusive al lucrativo mundo del cine porno, todavía hasta hace unos cuantos años, Hungría producía alrededor de 300 películas de este tipo al año; en el momento actual, la cifra se ubica en poco más de 200 cintas. Las nuevas tecnologías también hicieron su parte al dañar a los productores de cine porno, sea porque en Internet hay abundante material pornográfico y de acceso gratuito, o bien por la piratería. Asimismo, hay una competencia importante entre los países europeos para atraer a productores de películas porno, por lo que ahora Praga rivaliza con Budapest en este terreno.

Uno de los cineastas húngaros más laureados del cine porno, conocido popularmente como “Kovi”, ha producido más de 70 películas y es dueño de Luxx Video, empresa que fundó en la década de los 90. Antes de dedicarse a la cinematografía porno, “Kovi” era reportero y fotógrafo, pero cambió de profesión por lo atractivo de la industria pornográfica.

Sin embargo, “Kovi”, al igual que otros iconos del cine y las publicaciones pornográficas, refieren que las personas que solían consumir este tipo de productos, tienden a gastar menos –la crisis es, en parte, responsable–. Y optan por los contenidos gratuitos disponibles en Internet y las copias “pirata”.

La crisis de la industria pornográfica

La lucha de la comunidad internacional para combatir la pornografía también hizo su parte para poner en aprietos al cine porno. En particular, favoreció, no de manera deliberada, claro está, la piratería, dado que al crear leyes que penalizan la pornografía –en particular, la infantil– se potencia al mercado negro y, al mismo tiempo, ello catapulta a la industria del video porno.

Los videos, y ahora Internet, posibilitan que en la comodidad de sus hogares, los amantes de la pornografía tengan acceso a ella, y disfruten, al mismo tiempo, de privacidad. Como se recordará, el cine porno comenzó a prosperar después de la Segunda Guerra Mundial, de manera paralela a la industria cinematográfica no-porno. Unos años más tarde, con la revolución sexual, se echaron por tierra numerosos tabúes en diversos países del mundo y la industria experimentó un boom. Ya para los años 70, había mejorado considerablemente la calidad de las producciones y entre ese decenio y el de los 80 se puede hablar de la edad dorada del cine porno.

Lo anterior es visible en la película de Paul Thomas Anderson de 1997, titulada Boogie Nights, en la que Mark Whalberg encarna a un joven lava platos que eventualmente incursiona con éxito en el cine porno justo en la ya citada edad dorada, para posteriormente caer en la prostitución y la drogadicción.

En la actualidad, Estados Unidos es el mayor productor mundial de cine porno. Este tipo de producciones, a diferencia de las películas “familiares” o comedias románticas, se caracteriza porque se puede rodar un filme en unos cuantos días, lo que explica su abundancia (a propósito de la cifra de las 300 películas que solía producir Hungría anualmente a principios de este siglo, ello equivale, en promedio, a casi una película por día). El rodaje toma, por lo regular, siete días, pero hay producciones más cortas. Con la tecnología existente, la posproducción se realiza mucho más rápido, de manera que próximamente será posible terminar una película porno hasta en tres días.

Así, a pesar de que la crisis afecta los bolsillos de los consumidores del cine porno, el sector diseña nuevas estrategias para hacerse de clientes y recuperar ingresos, por ejemplo, vía la suscripción, en Internet, a diversas películas de este tipo por un monto menor, al lado de una serie de productos y servicios. Y, en el caso de Hungría, todo parece indicar que seguirá aprovechando la legislación que posibilita hacer cine porno, porque, en la medida en que sea legal, permitirá a sus creadores abatir costos.

Hay 3 comentarios en este artículo



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Marichu

2010-01-18 08:36:29

MEX

Qué rico debe ser estar en Hungría aunque ahorita hace mucho frío

Gabriel Mendoza

2009-12-01 22:24:03

Argentina

Acabo de dejarles un comentario respecto a otro artículo y quiero decirles que la primera vez que llegué a su revista fue porque un amigo porteño me dijo que Evita no se habia filmado aquí sino en Budapest y me remitió a un artículo de ustedes. En ese momento yo estaba perplejo y no les comenté nada. Ahora, leyendo otros artículos, veo lo de la pornografía en Hungría que me deja todavía más asombrado porque yo no sabía nada de esto. Me uno a la lectora que dice que quiere ir a Hungría y ahora prometo leerlos todavía más seguido.

Marine Estefan

2009-12-01 17:03:50

MEX

quiero ir a hungria!!!!!!!!!!!