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Jueves 2 de Septiembre 2010
12:25 hrs
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| día a día |
“Todo el mundo es opiniones/de pareceres tan varios/que lo que el uno que es negro/el otro prueba que es blanco.” Cuánta sabiduría en este fragmento de “Finjamos que soy feliz” de Sor Juana Inés de la Cruz. Resulta apropiado a la luz de la avalancha de opiniones y críticas en torno al documental This Is It, a propósito de los ensayos que realizó Michael Jackson entre abril y junio del año en curso, en preparación para la serie de conciertos que llevaría a cabo en Londres en el mes de julio.
“Para todo se halla prueba/y razón en qué fundarlo;/y no hay razón para nada/de haber razón para tanto.” ¿Por qué no recordar a Michael Jackson como era –dicen algunos- en lugar de sacar al mercado un documental que no contiene nada nuevo y cuyo valor estriba –insisten- en el morbo de ver el aspecto del rey del pop antes de su muerte? Tommy Mottola, quien dirigiera Sony Music Entertainment por espacio de 15 años, afirmó, unos días después del inesperado deceso del rey del pop, que hay una cantidad enorme de material discográfico y videos, muchos de ellos inéditos, y que se irán dando a conocer en el transcurso de los siguientes años. Pero como dicen por ahí: el muerto al pozo y el vivo al gozo. Dado que Jackson murió por razones no del todo claras en medio de los ensayos para su regreso tras una década fuera de los escenarios, había expectativas, pero, sobre todo, numerosos intereses económicos en juego. Tras su deceso se dispararon las ventas de discos y videos del genial artista y Sony Music Entertainment tomó nota. This Is It muestra los ensayos y la preparación de Jackson para su serie de conciertos en Londres y documenta la selección de bailarines, la intervención del rey del pop en todos los aspectos de la producción, y el repertorio que incluiría en su esperado regreso. Michael Jackson como es bien sabido, era un perfeccionista y siempre buscaba innovar y This Is It es una buena oportunidad para corroborarlo. Sólo que el esperado documental no incluye temas nuevos (salvo la canción This Is It que suena en los créditos finales), ni rutinas de baile desconocidas por los fans. ¿Será que Sony Music Entertainment se está reservando –por razones estrictamente comerciales- los temas nuevos y los videos con pasos de baile originales para otra ocasión? El otro escenario es que Tommy Mottola mintió. En cualquier caso el mensaje que hay que transmitir a Sony Music Entertainment es el siguiente: hay que ser más considerados con los fans de Michael Jackson, por favor.
“Especular las desdichas/y examinar los presagios/sólo sirve de que el mal/crezca con anticiparlo.” Se han escuchado quejas de numerosos fans de Michael Jackson, acusando que en el documental, el rey del pop se ve demasiado saludable, cuando por mucho tiempo circularon noticias sobre un sinfín de padecimientos y patologías que lo aquejaban. No queda claro si esos fans querían ver a un Michael Jackson decrépito o en silla de ruedas. La hipótesis que sostiene que para la empresa que organizó los conciertos de Londres era importante (para no incurrir en responsabilidad legal) mostrar a un Michael Jackson sano, es creíble. Dicho esto, en This Is It se le ve delgado, más que de costumbre. Asimismo, aun cuando canta y baila con sus pasos patentados las célebres Billie Jean, Beat It, Thriller, Smooth Criminal y otras más, se le percibe menos vital, aunque esto no necesariamente tendría que obedecer a una enfermedad, sino simple y llanamente, al paso de los años. Cuando el álbum Thriller salió al mercado (1982), Jackson tenía 24 años. Su vitalidad y energía estaban a flor de piel. No es lo mismo los tres mosqueteros que 26 años después, porque el cuerpo no responde de la misma manera. Asimismo, no ayuda mucho que This Is It fuera montado en función de éxitos de antaño. Quizá si hubiera incluido nuevo material discográfico con las coreografías correspondientes, se habría podido valorar de otra manera al rey del pop en este documental.

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