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¿Para qué sirve la comunicación gubernamental?

21 de febrero, 2013
Mauricio Collado Martínez

He visto y escuchado con atención los dos primeros spots que ha emitido el gobierno de la república por radio y televisión durante los dos últimos meses. Ambos son de carácter motivacional. Por el texto y las imágenes que en ellos se emplea se puede advertir que buscan levantarnos el ánimo: “Nos mueven las ganas, el orgullo… Nos mueve un gran compromiso”, declara la versión denominada “Impulso”, mientras que la otra, denominada “Se puede”, nos intenta demostrar que pesan mas las razones que deben sustentar nuestro optimismo que aquellas que justifiquen el pesimismo, invitándonos a tener la firme convicción de que “sí se puede”.

Están bien hechos, bien producidos, no obstante que alguno de ellos nos podría recordar la escena en que el temible agente Smith (vestido de traje sastre) y la policía persiguen a Trinity en una delirante y acrobática carrera llena de saltos y piruetas imposibles por los techos y paredes de los edificios, dentro de una secuencia de realidad virtual de la matrix, en la película del mismo nombre coprotagonizada por Carrie Ann-Moss y Keanu Rives.

Puede decirse a su favor que no llevan propaganda personalizada, como lo exige el artículo 134 constitucional, ni siquiera mediante una burda estratagema elusiva de la legalidad, como aquella que ostentaba: “el gobierno del Presidente de la República”, en la propaganda del anterior mandatario. También podría agradecerse -acaso demasiado temprano, porque más adelante no sabemos que no están investidos de esa verborrea abrumadora que hasta hace poco nos mareaba hasta la náusea con la cantaleta de que el gobierno había hecho más carreteras que ninguno otro y que era más valiente y responsable para atender lo que otros no… etcétera. Por su parte, en las redes sociales hay personas que han manifestado opiniones favorables sobre los dos spots, que van desde: “Muy buen comercial, me gustó mucho”, hasta: “Qué chidos están los efectos especiales”.

Sin embargo, no creo que lo relevante sea si están bien producidos o no, o si son mejores que los que conocimos del gobierno anterior, o si resultan del agrado de la audiencia, sino más bien indagar en qué medida son pertinentes al interés público y a los fines legítimos del estado. A mi me parece que no está dentro de las atribuciones del Estado realizar campañas de comunicación social con el propósito único de levantarle el ánimo a los gobernados y promover su optimismo ante el futuro. Si bien es cierto que el discurso alentador es parte del rol inherente a todo liderazgo político, no creo que ello justifique enderezar los recursos del poder público para buscar simpatía y apoyo político mediante la mercadotecnia.

Esto me lleva a preguntar en voz alta: ¿para qué son las campañas de publicidad gubernamental?, ¿cuándo se justifica su existencia? Dado que aún no se expide a nivel federal la prometida ley de publicidad o comunicación gubernamental, intentaré acercarme a la respuesta revisando una vez más –ya lo he hecho en otros artículos publicados en esta revista- la Ley 29/2005 de Publicidad y Comunicación Institucional de España:

“Artículo 3. Requisitos de las campañas institucionales de publicidad y de comunicación.

1. Solo se podrán promover o contratar campañas institucionales de publicidad y de comunicación cuando tengan alguno de los siguientes objetivos:

a) Promover la difusión y conocimiento de los valores y principios constitucionales.

b) Informar a los ciudadanos de sus derechos y obligaciones legales, de aspectos relevantes del funcionamiento de las instituciones públicas y de las condiciones de acceso y uso de los espacios y servicios públicos.

c) Informar a los ciudadanos sobre la existencia de procesos electorales y consultas populares.

d) Difundir el contenido de aquellas disposiciones jurídicas que, por su novedad y repercusión social, requieran medidas complementarias para su conocimiento general.

e) Difundir ofertas de empleo público que por su importancia e interés así lo aconsejen.

f) Advertir de la adopción de medidas de orden o seguridad públicas cuando afecten a una pluralidad de destinatarios.

g) Anunciar medidas preventivas de riesgos o que contribuyan a la eliminación de daños de cualquier naturaleza para la salud de las personas o el patrimonio natural.

h) Apoyar a sectores económicos españoles en el exterior, promover la comercialización de productos españoles y atraer inversiones extranjeras.

i) Difundir las lenguas y el patrimonio histórico y natural de España.

j) Comunicar programas y actuaciones públicas de relevancia e interés social.

2. Las campañas institucionales de publicidad y de comunicación se desarrollarán exclusivamente cuando concurran razones de interés público y en el ejercicio de competencias propias.

3. Las campañas institucionales contribuirán a fomentar la igualdad entre hombres y mujeres y respetarán la diversidad social y cultural presente en la sociedad.

4. Las campañas institucionales se ajustarán siempre a las exigencias derivadas de los principios de interés general, lealtad institucional, veracidad, transparencia, eficacia, responsabilidad, eficiencia y austeridad en el gasto.”

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