La comunicación científica no entiende a la red

etcétera

04 de enero 2013

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La revista Science afirma en un artículo que la comunicación científica no está llegando al gran público en Internet y llama la atención sobre la paradoja de que éste es su última y gran oportunidad, sin embargo no sabe analizar cómo aprovecharla para no enredarse en sus múltiples trampas.

El artículo dice que los tres motivos por los que científicos, divulgadores y periodistas especializados deben repensar la forma en que se desarrolla su diálogo con el público son:

  • primero, la decadencia de los medios tradicionales y su incapacidad para cumplir con su función de aproximar la ciencia a la sociedad;
  • segundo, que Internet es un ecosistema complejo en el que no siempre la voz más autorizada y respetable es la más escuchada. Desde el algoritmo de Google hasta los agregadores de noticias, el ruido obtiene más oyentes que el discurso atinado de una institución científica;
  • y tercero, pero no menos importante, la forma de consumir la información en internet: blogs, comentarios, tuits y “me gusta” alteran la información hasta el punto de distorsionar o desvirtuar su mensaje.

Dietram Scheufele, uno de los dos autores del texto dice: “Sería ingenuo pensar que las noticias científicas en línea se consumen igual que mediante la televisión o los periódicos. Al contrario, estamos en un nuevo mundo de interacción con el público, de reutilización y reinterpretación de los contenidos. Ya no tratamos con los medios de comunicación de masas en su sentido tradicional, sino con mensajes que son socialmente contextualizados a través de Facebook, los retuits y los comentarios de los lectores”. De acuerdo con este experto en comunicación, la ciencia no hace su trabajo para entender cómo funciona la divulgación en redes sociales, y hay muy pocos estudios que ayuden a entenderlo.

Además, la escasa literatura científica que hay sobre la materia muestra los riesgos. Un estudio reciente reseñado en Science explica que el contexto de las noticias en las redes sociales cambia de forma decisiva la percepción de los lectores: por ejemplo, la bronca que pueda surgir en los comentarios de una noticia colgada en Facebook causa que el usuario cambie su percepción del riesgo asociado a una nueva línea de investigación puntera (la nanotecnología, en este caso).

La ciencia debe ganar autoridad mediante una voz firme basada en los hechos que se oiga a través de todos estos canales en medio de ese flujo constante de información, conversación y ruido, dice Scheufele, “De lo contrario”, agrega, “se corre el riesgo de que sencillamente no llegue a la mayoría de los ciudadanos”.

Aunque los autores reconocen que el potencial de los nuevos cauces es tremendo, afirman que la ciencia no lo está aprovechando, sobre todo en redes sociales. Sin embargo, desde la perspectiva de Scheufele, algunos grupos de Facebook, como “I fucking love Science”, o agregadores de blogs se convierten en una “cámara de eco” cuyos sonidos no salen de esas paredes y previene ”Existe un riesgo real, según muchos investigadores, de que estas páginas solo lleguen a los ya convertidos, es decir, aquellos a los que ya gusta la ciencia, y no lleguen a nuevos públicos”.

Sin embargo, Dominique Brossard, coautora del texto, es más optimista en este sentido: “Los enlaces y “me gusta” compartidos en Facebook tienen la capacidad de exponer a todos los “amigos” a cosas nuevas. De hecho, he visto crecer exponencialmente la red de ”I fucking love Science” y ya tiene más de 2 millones de seguidores. Así que, en pocas palabras, sitios como estos pueden ayudar a popularizar la ciencia”.

El principal desafío, para esta investigadora, es la cantidad de información que existe en Internet, lo que hace que sea difícil alcanzar a determinada audiencia: “Los algoritmos utilizados por Google y otros motores de búsqueda determinan en gran parte lo que en última instancia encuentra el internauta cuando buscan información específica. Así es difícil llegar sistemáticamente a públicos que no consuman habitualmente webs específicas de ciencia”.

Brossard agrega: “Tanto las tabletas como los smartphones han aumentado por primera vez en mucho tiempo el consumo de noticias, así que podemos suponer que el consumo de noticias de ciencia aumentará también. La ciencia es emocionante, y la gente se interesa por cosas interesantes”.

Los dos autores concuerdan en que sería muy importante que los medios horizontales (aquellos con varias secciones) en la web conservaran espacios concretos y estables para la ciencia y la tecnología en tanto aparecen nuevos medios específicos y agrega Scheufele: “Lo que vamos a ver en el futuro son nuevas y creativas formas de monetización que ayuden a mantener el periodismo de ciencia de calidad. Pero incluso estos nuevos modelos dependerán de los conocimientos de las ciencias sociales para ayudarles a entender cómo las audiencias usan la información que encuentran en línea”.

(Nota completa en esmateria.com)

Foto: Bull3t

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