IFE
Martes 9 de Febrero 2010
8:26 hrs
28 de septiembre, 2009

Jazz, ¿música clásica de la Globalización?

Crónicas desde Salzburgo

Salzburgo, Austria.- Reinhold Wagnleitner, profesor asociado de historia moderna en la Universidad de Salzburgo y además bajista, cantante, e intérprete de jazz y rock en su natal Austria, sostiene que el jazz es la música clásica de la globalización. Esta es una afirmación para meditar por largo tiempo. Siendo Salzburgo la cuna del genio Wolfgang Amadeus Mozart y del extraordinario director de orquesta Herbert von Karajan, parecería osado pensar siquiera que el jazz tiene un estatus equiparable a las creaciones de los clásicos, trátese del ya citado Mozart, o bien de iconos como Schubert, Beethoven, Sibelius, Chopin, etcétera. Después de todo, los “clásicos” son caracterizados de esa manera debido al hecho de que sus creaciones siempre están vigentes. Dicho esto, Reinhold Wagnleitner se pregunta: “pero, ¿no ocurre lo mismo con el jazz?”.

Es verdad que los músicos considerados “clásicos” desarrollaron en muchos casos buena parte de su obra para las clases dominantes, trátese de reyes, príncipes y/o la aristocracia en general. Wangleitner sostiene que este hecho le imprime un cierto “imperialismo” a la música clásica, a la que suele ubicar en la cúspide de todos los géneros y manifestaciones musicales, provocando, inclusive, que a éstos últimos se les mire con desprecio o de manera despectiva. ¿Es válido afirmar entonces que la música clásica es la de los ricos y poderosos? Y siguiendo con este razonamiento, ¿existe una música para la clase trabajadora, o de manera más amplia, para los más desfavorecidos?

Pero ¿qué es la música? Es muy difícil definirla porque depende sobremanera de contextos culturales, sociales y políticos muy diversos. Existen composiciones desarrolladas de manera formal y rigurosa, pero éstas coexisten con formas aleatorias e improvisadas. Los especialistas hablan de géneros y subgéneros musicales, pero no hay consenso en la materia, dado que mucho de lo que se dice y se escribe, tiene un alto grado de subjetividad, dependiendo de las interpretaciones individuales de cada quién, y suscitando, por ende, controversias.

Así, lo que se conoce como música clásica tiene sus raíces en las tradiciones litúrgicas y en la música secular occidentales, abarcando un período que va del siglo IX hasta el momento actual. El período conocido como práctica común, que abarca desde finales del siglo XVI hasta principios del XX, “codificó” de alguna manera la música clásica, al utilizar secuencias convencionales de acordes y el empleo del contrapunto. En la música clásica hay jerarquías de tonos, situación que la diferencia de la música del siglo XX –y del actual-, aunque hay especialistas que sugieren que la obra de algunos compositores considerados “clásicos” como Claude Debussy, se caracteriza por la atonalidad. Curiosamente, el jazz y el rock son géneros con jerarquías de tonos, si bien, en general, no recurren al contrapunto.

Más allá de las explicaciones técnicas, los orígenes culturales del jazz se remontan a los tiempos del tráfico de esclavos en el siglo XIX, en particular, de quienes eran llevados de África a Estados Unidos. Numerosos africanos ya estando en la Unión Americana, aprendieron a tocar instrumentos, en particular el violín, y su música era usada para parodiar a los europeos. Es por esto que aun cuando se considera que el jazz aparece en los albores del siglo XX en Nueva Orléans y el sur de Estados Unidos, se le reconoce como un género integrado por tradiciones musicales europeas y africanas, impulsado por las marginadas y discriminadas comunidades afro-estadunidenses. La palabra “jazz” se empezó a utilizar en 1913 para referirse a la música de Chicago, si bien en muchos lugares se usaba una ortografía alternativa (“jass”).

Wagnleitner explica que a lo largo de su historia el jazz ha debido sortear innumerables obstáculos, en particular por la censura de diversos gobiernos, como los regímenes comunistas de la guerra fría, quienes consideraban que se trataba desde un tipo de música que instigaba a la protesta. Otros más, incluidos músicos de renombre, lo consideraban un género decadente, carente de rigurosidad y en el que la improvisación es la norma. Sin embargo, la popularidad del jazz se propagó por todo el mundo y se ha mantenido por varias generaciones.

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