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Jueves 2 de Septiembre 2010
12:30 hrs
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| día a día |
Salzburgo, Austria.- Si Viena es, para los estándares europeos, un verdadero museo a cielo abierto, Salzburgo, la ciudad que vio nacer al genial Wolfgang Amadeus Mozart, es una gran orquesta. Resulta que aquí nació también Herbert von Karajan, considerado como el más afamado director del siglo XX. A 20 años de su deceso, es pertinente recordar algunos de los aspectos más sobresalientes –y controvertidos- de este personaje.
Karajan nació el 5 de abril de 1908. Sus biógrafos cuentan que desde pequeño era un prodigio en el piano y que entre 1916 y 1926 estudió en el Mozarteum. En el Mozarteum estudian y/o se perfeccionan en el arte de la música y la actuación, los nuevos talentos de todo el mundo. Los orígenes del Mozarteum se remontan a la muerte de Mozart (el genial músico falleció a la edad de 35 años, el 5 de diciembre de 1791 por razones que aun son motivo de debate), cuando su viuda Constanze Weber Mozart se propuso impulsar la música sacra y diversos conciertos a través de la Asociación de Música de la Catedral y el Mozarteum, creada en 1841 (Constanze falleció un año después, el 6 de marzo, justamente en Salzburgo).
El maestro de Karajan, entusiasmado con el talento de su pupilo, lo animó a estudiar orquestación. Su debut fue en 1929 y para 1933 condujo, en el marco del afamado Festival de Salzburgo, Fausto. También, en 1933 fue que Karajan se afilió al Partido Nacional Socialista en su natal Salzburgo, membresía que se mantuvo hasta 1939. Este hecho que, si bien le valió fuertes críticas a lo largo de su vida, es algo de lo que el músico nunca se arrepintió.
En 1937, debutó con la Orquesta Filarmónica de Berlín y un año después se consagró con la magistral dirección de Tristán e Isolda recibiendo toda clase de elogios y firmando un contrato para iniciar una serie de exitosas grabaciones.
Karajan fue uno de los directores consentidos de las altas esferas nazis, aunque no era el favorito de Hitler, dado que, en cierta ocasión, estando Karajan dirigiendo Die Meistersinger, se produjeron numerosos errores escenográficos, amén de que el afamado director, quien no contaba en ese momento con la partitura, perdió la secuencia. Pese al enojo de Hitler, Karajan, quien era un favorito de Hermann Göring (uno de los líderes nazis a quien el propio Hitler había señalado como su sucesor), pudo mantener su trabajo como conductor de la orquesta de la Ópera Estatal de Berlín de 1941 a 1945.

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