A la memoria de Mónica González
Hablar de la familia Hatoyama equivale a conocer una parte de la historia económica y política del Japón moderno. Su influencia e importancia en el país del sol naciente es tal, que el pasado 31 de agosto los japoneses presenciaron, como opciones para suceder al Primer Ministro Taro Aso, a dos distinguidos miembros de la poderosa familia: Yukio Hatoyama, de 62 años, líder del Partido Democrático y Kunio Hatoyama, de 60 años, a la cabeza del Partido Liberal Democrático. Sí, son hermanos y entre sus ancestros destacan su tátara-abuelo, Kazuo Hatoyama, miembro distinguido de la Dieta o parlamento nipón; el abuelo, Ichiro Hatoyama, quien fuera Primer Ministro entre 1954 y 1956; y su padre, Iichiro Hatoyama, quien fungiera como canciller entre 1976 y 1977. Por esta razón a los Hatoyama se les considera en Japón como el equivalente de la familia Kennedy en Estados Unidos.
Pero el poder de los Hatoyama no se explicaría si no fuera por el hecho de que se trata, de una de las familias más acaudaladas de Japón. La mamá de Yukio y Kunio, la señora Yasuko Hatoyama, es hija de Shojiro Ishibashi, fundador de la empresa de neumáticos Bridgestone y de quien heredó buena parte de su fortuna.
En Japón, la clase política y la élite económica modernas son muy homogéneas. En su mayoría se integra por egresados de la Universidad de Tokio o de la Universidad Waseda. De esta manera se asegura que compartan una formación profesional basada en valores culturales y comunitarios encaminados a gobernar apropiadamente al país. Es frecuente observar en la élite política, los matrimonios arreglados, o bien “alianzas estratégicas” entre las familias más influyentes, lo cual también contribuye a la homogeneidad.
En Japón se alienta la jubilación cuando las personas rondan los cincuenta y pico de años, de manera que ya jubilados, los ex burócratas asumen puestos clave en empresas públicas y privadas, lo que, de nuevo, contribuye a la homogeneidad.
Sin embargo, en el caso de los hermanos Yukio y Kunio hay algunos rasgos que rompen con el patrón descrito. Si bien Kunio se graduó la Universidad de Tokio en la carrera de Derecho y rápidamente se involucró en el Partido Liberal Democrático trabajando a las órdenes de Kakuei Tanaka, Yukio mostró un perfil más académico. Para empezar, egresó de la Universidad de Tokio, pero obtuvo su doctorado en la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, en la especialidad de ingeniería en materiales. Fue en Estados Unidos que conoció a la controvertida Miyuki Hatoyama, con quien contraería nupcias en 1975. Miyuki tiene cuatro años más de edad que Yukio.
Una vez que regresó a Japón, Yukio Hatoyama trabajó en el Instituto Tecnológico de Tokio y en la Universidad Senshu. Sin embargo, en 1986 decidió incursionar en la política al ganar en el distrito 38 de Hokkaido en ese tiempo como militante del Partido Liberal Democrático. En 1996, Yukio y Kunio co-fundaron el Partido Democrático en parte gracias al apoyo financiero que recibieron de su madre Yasuko. Sin embargo, al poco tiempo Kunio abandonó ese instituto político y se incorporó al Partido Liberal Democrático, alegando que el Partido Democrático había virado a la izquierda, lejos de los principios moderados y centristas que le dieron origen. Cabe destacar que el Partido Liberal Democrático ha sido la fuerza política dominante en el Japón de la posguerra.
Así, llegó el momento en que los dos hermanos se encontraron frente a frente para decidir quién sería el sucesor de Taro Aso y la victoria la obtuvo Yukio hace unos cuantos días. Todo apunta, sin embargo, a que el gobierno que presidirá será poco convencional. Para empezar, el nuevo Primer Ministro ha señalado que su esposa, Miyuki, tendrá un papel importante en su administración. Esa noticia ha causado revuelo en una sociedad donde todavía es frecuente observar a mujeres que caminan varios pasos atrás de sus esposos o parejas por las calles, y donde las primeras damas, en general, asumen un rol muy discreto y/o secundario.
Miyuki Hatoyama es una figura pública, con experiencia en artes escénicas y perteneció a una compañía de teatro. Entre sus pasatiempos figura el cultivo de verduras, la cerámica y la creación de objetos de cristal en diversos colores. Es autora de varios libros de cocina, en particular, de cocina macrobiótica. Cuando conoció a Yukio, estaba casada y se divorció para contraer nupcias con Hatoyama.
El año pasado, Miyuki publicó un libro titulado Las cosas más increíbles que me han pasado en que relata un “encuentro cercano.” Resulta que ella afirma que mientras dormía, su alma viajó en un ovni de forma triangular que la transportó hasta el planeta Venus, lugar hermoso y de color verde (sic). Cuenta que este “encuentro cercano” lo tuvo hace tiempo, cuando estaba casada con su primer esposo, a quien le contó el hecho. Él le dijo: “seguramente fue un sueño”. Al respecto, Miyuki afirma que su segundo esposo es una persona más abierta, y que seguramente si esto se lo hubiera contado a Yukio en aquel momento, él le habría dicho: “¡Oh! ¡Qué grande!” (sic). Por cierto que una rara coincidencia es que a Yukio lo apodan el “extraterrestre” por sus ojos grandes y la curiosa forma de su cabello. Así que, ese sueño que Miyuki dice que tuvo, ¿no habrá sido una especie de premonición sobre su futuro marido?
Pero las rarezas de Miyuki no terminan ahí. Ella afirma que una de sus grandes ilusiones es filmar una película en Hollywood que porque todo lo que ha querido hacer o tener en la vida lo ha conseguido. Afirma que le encantaría filmar al lado de Tom Cruise, a quien conoció en otra vida, cuando Cruise era japónes (sic). Dice asimismo, que si se encontrara en este momento con Cruise, seguramente él la reconocería por esa vida previa en que convivieron (más sic).
Esta excéntrica mujer también afirma haberse comido el sol. En una transmisión televisada, Miyuki, de pie, cerró los ojos y empezó a comerse una estrella solar. Una vez que, según ella, terminó de tomar tan singular alimento, afirmó que su esposo también está empezando a hacer lo mismo (sic, sic y sic).
Como se ve, Japón está cambiando. Será gobernado por una singular pareja, distinta a lo hasta ahora visto. Por cierto que los Hatoyama tienen un hijo, Kiichiro, ingeniero, que actualmente es investigador visitante en la Universidad Estatal de Moscú. Además de la excentricidad que implica que el hijo de un Primer Ministro japonés radique, aunque sea de manera temporal, en Rusia, no deja de llamar la atención que sea precisamente en la nación eslava, especialmente considerando lo difíciles que han sido las relaciones entre los dos países. Por lo tanto, más allá del sensacionalismo que prevalecerá en los medios en torno a los Hatoyama en los meses por venir, hay que observar con más cuidado lo que sucederá con la alianza política tan importante que Japón tiene con Estados Unidos y con otros poderosos países con los que necesita estrechar vínculos.