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Martes 21 de Mayo 2013
20:23 hrs
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Imagine que usted es editor o editora de una revista de moda y salud para mujeres y vive en Turquia. Y tiene algunas limitantes para desempeñar su trabajo como por ejemplo no mostrar imágenes del cabello de sus modelos ni sus piernas ni sus brazos y, en general, no exhibir instantáneas que les retraten el cuerpo, ya no digamos algunas sugierencias eróticas de las que nos tiene tan acostumbrados la cultura occidental. Una opción es, y a ella acude, es encomendarse a Álá aunque no se trate de dios precisamente -como sugiere el término en árabe (aunque sin acento en la primera vocal)- sino a la belleza, que es lo que significa esa palabra en Turquía.
Álá tiene ha cobrado enorme presencia en el país por las razones que sea –un resquicio al que se puede acudir ante tantas prohibiciones o una forma de asimilación cultural frente a las limitaciones que tienen las mujeres para elegir sus atuendos, entre otras--. El asunto es que con su velo islámico (el famoso hiyab), lucen bellas las modelos que enmarcan consejos para la salud o guías turísticas aunque tal vez el aspecto que más seduce sea la explosión de los colores de aquellos velos.
El tema podría paracer menor pero no lo es porque, como se sabe, el islamismo tradicional no admite ni siquiera tribulaciones como las descritas y por ello estamos registrando cierto avance que, por mínimo que pudiera parecer, abre un resquicio al tema de las libertades.
(Con información de abc.es)
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