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Martes 9 de Febrero 2010
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26 de agosto, 2009

Los demócratas pierden a icono: Ted Kennedy

 

La familia Kennedy en Estados Unidos, siempre ha estado rodeada de una mística. Cuando John F. Kennedy fue electo Presidente, las alusiones a Camelot, -a la usanza del castillo y la corte del Rey Arturo- fueron frecuentes. Su hermano Robert, también era identificado con Camelot. Los dos eran personajes muy mediáticos -las historias sobre sus acciones públicas y hasta sus vidas privadas, por ejemplo, el affair Marilyn Monroe- siempre fascinaron a la opinión pública. La trágica muerte de ambos personajes contribuyó a forjar la leyenda sobre la familia Kennedy, según la cual la fatalidad parecía perseguirla. Esta percepción se renovó cuando John F. Kennedy Jr. (hijo del Presidente y de Jacqueline Bouvier), pereció con su esposa y cuñada a bordo de una avioneta que él mismo manejaba, el 16 de julio de 1999.
 
Edward Moore “Ted” Kennedy, sin embargo, parecía un personaje más alejado de Camelot, aunque no así de la fatalidad. Nacido en Boston, Massachusetts el 22 de febrero de 1932, era el hermano menor de John y Robert. Sus biógrafos cuentan que fue expulsado del Harvard College en Massachusetts por copiar en un examen, pero que se le readmitió dos años más tarde, luego de prestar su servicio militar en las fuerzas armadas de EU. Cabe destacar, sin embargo, que gracias a los vínculos de su padre con las altas esferas políticas en Washington, se evitó que Edward fuera enviado a la Guerra de Corea y en lugar de eso se desempeñó en París en la sede del Comando Supremo de las Potencias Aliadas en Europa de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), donde su vida no corría peligro.
 
Cuando regresó de Europa, reingresó a Harvard, de donde egresó con una especialidad en historia y gobierno. A continuación, fue admitido en la Escuela de Derecho de la Universidad de Virginia, graduándose en 1959. Mientras estaba en la Escuela de Derecho, Ted coordinó la campaña de su hermano John para su reelección en el Senado (1958), y lo ayudó mucho porque el menor de los hermanos Kennedy tenía una extraordinaria habilidad para comunicarse con el común de la gente. Este atributo también le permitió a Ted, vencer a su rival Edward McCormack cuando se postuló por el escaño que John dejó vacante en Massachusetts. La llegada de Ted Kennedy al Senado, sería definitiva: permanecería en él hasta su muerte, logrando el récord de nueve períodos como legislador –o bien 47 largos años, promoviendo, aprobando y negociando iniciativas que contribuirían a forjar el Estados Unidos de hoy.
 
De todas maneras, Ted fue también víctima de la fatalidad que persiguió a la familia Kennedy. Un poco después del asesinato de John, Ted sufrió un grave accidente en un vuelo privado de Washington a Massachusetts, debido a que el avión se desplomó por el mal tiempo y el más joven de los Kennedy terminó con lesiones en la espalda, un pulmón perforado, sangrado interno y costillas rotas, pero sobrevivió. Estando en el hospital, adquirió otra visión de las cosas –valorando, por ejemplo, la importancia de los servicios de salud- y al salir definió una personalidad propia en el Senado (de hecho su reelección fue gestionada por su esposa Joan, quien hizo la campaña mientras Ted permanecía en el nosocomio) a partir de 1965, cuando se rodeó de asesores y consejeros más experimentados y competentes.
 
Para los comicios presidenciales de 1968, Ted sugirió a su hermano Robert no contender contra Lyndon Johnson –correligionario en el Partido Demócrata- pero Robert prosiguió. Ted apoyó entonces el inicio de la campaña de Robert y presenció su victoria en las elecciones primarias de California el 4 de junio de 1968, pero en la medianoche, el hermano de Ted fue baleado en Los Ángeles y murió al día siguiente. Aunque prominentes miembros del Partido Demócrata buscaron que el mismo Ted se postulara como candidato presidencial, el más joven de los hermanos Kennedy declinó la posibilidad sobre la base de que se le juzgaría por su poca experiencia política y porque, de manera inevitable se le compararía con el ahora occiso.
 
Y la fatalidad de nuevo llegó a Ted Kennedy. El 18 de julio de 1969, Kennedy manejaba un automóvil acompañado de Mary Jo Kopechne, de 28 años, quien había trabajado en la campaña presidencial de Robert el año anterior. Se especula que Ted tenía alguna relación impropia con esa mujer y/o que había bebido de más, porque el auto se fue directamente al agua y aunque el Senador pudo nadar y ponerse a salvo, Mary Jo murió, sin que Ted diera parte a las autoridades, huyendo además de la escena del accidente. Al día siguiente, cuando el cuerpo de Mary Jo fue encontrado, afloró el escándalo y Ted fue sentenciado a dos meses de cárcel, aunque la sentencia se suspendió. En medio de las críticas, el Senador preguntó al electorado de Massachusetts si debía dejar el escaño que ocupaba y los votantes, pese a todo, le dieron un voto de confianza para continuar. Así que de este incidente, aunque Ted no salió del todo “ileso”, sobrevivió de nuevo.
 
En los 70, mientras declinaba postularse como candidato a la presidencia –en esta ocasión la decisión fue influida por el incidente anteriormente citado- Ted se involucró en la gestión de diversas iniciativas de ley en el terreno de la salud. A nivel personal, la fatalidad ahora tocó a sus hijos y esposa: Edwad Kennedy Jr. perdió la pierna luego de que se le detectara un condrosarcoma –este caso atrajo la atención, tanto de la comunidad científica, como del público en general, debido a que al hijo del Senador se le administró un tratamiento experimental. Patrick Kennedy, otro de sus hijos, padecía fuertes ataques de asma. Y por si fuera poco, Joan ingresaba y salía con frecuencia de centros especializados en el tratamiento del alcoholismo.

 

 

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