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Excélsior, tiempos difíciles

01 de agosto, 2001
Julio Chávez Sánchez


El 20 de octubre del año pasado, una asamblea extraordinaria de cooperativistas destituyó a Regino Díaz Redondo y a los demás funcionarios que estaban al mando de Excélsior. Nueve meses después, y en medio de una fuerte crisis financiera y una confrontación interna de magnitudes insospechadas, un amplio grupo de trabajadores de esa casa editorial resolvió destituir, el pasado 27 de julio, a la directora Patricia Guevara y al Consejo de Administración encabezado por Rafael de la Huerta.

Conferencia de prensa
del 27 de julio
Foto: Raúl Ramírez M.

Hasta el cierre de esta edición de

etcétera

, el 29 de julio en la noche, en el directorio de

Excélsior

se mantenía al frente la señora Guevara, quien cuestionó la legalidad de la asamblea antedicha en virtud de que ésta no fue convocada por el Consejo de Administración ­único órgano de la cooperativa facultado para citar a asamblea extraordinaria­ además de que a la misma, sostiene la periodista, asistieron trabajadores que en las semanas previas habían sido suspendidos de sus labores. El grupo disidente que destituyó a la directora y a los demás directivos asegura que su asamblea es legal y, para ello, entregarían su resolutivo a la justicia federal o del fuero común para que esas instancias resolvieran si la asamblea fue o no legal.

(Casi al mismo tiempo en que se conocía el resolutivo de aquella asamblea, llevada a cabo en las inmediaciones de Reforma 18, en la ciudad de México, el ex director de Excélsior Regino Díaz Redondo comparecía ante la Fiscalía para Asuntos de lo Civil de la PGJDF para responder a la demanda que interpusieron los cooperativistas en la asamblea del 20 de octubre de 2000 en la que fue destituido.)

Excélsior y el sindicato petrolero

Como usted recordará, en su número anterior etcétera destacó las ediciones de Excélsior del 17 y 18 de junio. En la primera su titular principal, "Brota la corrupción por todo el STPRM: Hebraicaz", resaltó las declaraciones del líder del disidente Movimiento Nacional Petrolero Hebraicaz Vázquez Gutiérrez, quien denunció los malos manejos financieros que, según él, hay en el sindicato petrolero encabezado por Carlos Romero Deschamps. Al día siguiente, en el mismo espacio, Excélsior publica la aclaración de Romero, que desmiente las afirmaciones de Vázquez Gutiérrez. Lo extraño del caso es que Excélsior difundió la aclaración de Romero Deschamps, en sus ocho columnas, lo que dejaba entrever una posible injerencia del sindicato petrolero en esa casa editorial.

Al respecto, Milenio Diario publicó el 16 de julio las declaraciones de los reporteros de Excélsior Nidia Marín y Héctor Juárez, donde afirman que ante la falta de liquidez y con empréstitos a punto de vencer, los actuales directivos de Excélsior aceptaron la asesoría de abogados del sindicato petrolero, por lo que denunciaron que la directora general, Patricia Guevara, incurre en conflicto de intereses por ser esposa del director de Comunicación Social de dicho sindicato, Víctor García Solís. En la misma nota señalan que "extraoficialmente" fueron notificados que serían suspendidos durante seis meses como miembros de la cooperativa. Marín y Juárez señalaron que dicha medida se debía a que ellos, junto con Rafael León, Ernesto Acosta y Jaime Contreras, también miembros de la cooperativa, promovieron en las últimas semanas la realización de una asamblea extraordinaria para discutir el presente y el futuro del periódico donde trabajan.

Primera piedra

El conflicto se desbordó el viernes 13 de junio. Según la nota de Milenio, "más de 300 empleados exigieron una audiencia con los integrantes de los consejos de Administración y Vigilancia. Fueron recibidos por la directora del diario pero De la Huerta (presidente del Consejo de Administración) llamó a la fuerza pública. Esa noche, las instalaciones de Excélsior fueron cercadas por 300 granaderos y una decena de unidades de la Secretaría de Seguridad Pública del gobierno del Distrito Federal, pero los cooperativistas salieron del despacho de Guevara hasta que obtuvieron por escrito su compromiso de convocar a la asamblea extraordinaria que se celebrará el próximo sábado 21".

La orden del día contemplaba la presentación de los informes del Consejo de Administración, un análisis de la situación financiera y del balance de los estados contables de la cooperativa.

El 19 de julio, el Consejo de Vigilancia de la cooperativa de Excélsior suspendió en sus derechos y obligaciones por 180 días a 60 de sus miembros. El argumento que ofrecieron los directivos fue que los empleados sancionados están ligados a Díaz Redondo.

La tarde de un día difícil

El 19 de julio, la edición de Ultimas Noticias de Excélsior publica en su portada: "Excélsior pone orden; 60 suspendidos". En la nota, ese diario afirma que "en estricto apego a la Ley de Sociedades Cooperativas, a nuestras Bases Constitutivas y al Reglamento Interior de Trabajo, el Consejo de Vigilancia de esta casa editorial acordó suspender en sus derechos y obligaciones por 180 días, a partir de este jueves, a 60 compañeros. Esta acción se tomó con base en la actitud desleal a la comunidad cooperativa y de profundo daño a la imagen, economía y estabilidad de Excélsior en que incurrieron. Estas irregularidades y anomalías constituyen conductas y actitudes condenatorias al buen desarrollo de nuestra empresa social". No menciona la trifulca que se desató en la mañana de ese jueves 19 frente a las instalaciones de Excélsior, donde a los trabajadores suspendidos no se les permitió acceder al periódico por miembros de una empresa de seguridad privada que contrató ese medio.

Ataques mutuos

El suspendido reportero Jaime Contreras declaró a El Financiero (20 de julio) que "desde hace ocho meses que llegó Patricia Guevara a la dirección no ha informado del estado financiero ni ha explicado por qué se privilegian notas del Sindicato de Trabajadores Petroleros, de donde es vocero su esposo". (El 21 de julio Excélsior publicó que en la última asamblea ordinaria celebrada el 30 de junio los socios fueron notificados de la operación y administración de la cooperativa. "Por primera vez en la historia de nuestra empresa se pusieron a disposición de los socios los estados contables y financieros de la cooperativa, durante un periodo de diez días, tal como lo establecen las bases constitutivas".)

Patricia Guevara ofrece una conferencia de prensa el día 19; Crónica recoge algunas de sus declaraciones: "Rechazamos tajantemente las acusaciones que se nos imputan. Nidia Marín al igual que Jaime Contreras son cómplices de Regino Díaz Redondo y están molestos porque les hemos quitado privilegios que no merecen. Marín en ocasiones percibía al mes hasta 63 mil pesos, situación injusta para muchos reporteros". De esa misma conferencia, Milenio Diario destaca que la "toma" del edificio por parte de elementos de seguridad y la suspensión de los 60 trabajadores obedece a que sus compañeros, "influenciados y financiados por la administración anterior, ventilaban los problemas en otros periódicos, lo cual afectaba la publicidad y atentaban contra la cooperativa. 'Lo único que hicimos fue restablecer el Estado de derecho, ya no se podía permitir que siguieran fuera de la legalidad ventilando los asuntos internos hacia el exterior, además de que tenemos elementos para afirmar que están bajo la influencia de Regino Díaz Redondo, por lo cual el Consejo de Vigilancia decidió su expulsión'". (Durante julio la publicidad en Excélsior prácticamente fue la misma. Incluso, el 27 de julio, Patricia Guevara comentó que 95% de los anunciantes "continúan confiando en las páginas del diario".)

En otro momento, en torno a la asamblea extraordinaria que se realizaría al día siguiente, Guevara señaló que fue obligada a firmar la convocatoria por un grupo de personas que representa al 20% de los 900 socios, por lo que calificó de ilegal la realización de dicha asamblea.

En su edición del 20 de julio, Excélsior publica un editorial en la primera plana, ahí se lee: "El viernes 13 del presente, un grupo de socios pretendió impedir la publicación de Excélsior si la Dirección General se negaba a insertar una convocatoria a Asamblea Extraordinaria de cooperativistas, programada por el propio grupo referido para este sábado 21 (...) Los órganos de gobierno y de dirección editorial de esta casa dieron en los últimos días incontables muestras de voluntad de diálogo y agotaron los recursos de persuasión, en afán de lograr que el retorno a la legalidad se concretase en la cancelación de esa asamblea a todas luces espuria.

"Intolerancia, cerrazón, inconsistencia negociadora fueron las respuestas del grupo disidente (...) El núcleo dirigente del grupo en cuestión está formado por algunos de quienes fueron los más cercanos colaboradores de Regino Díaz Redondo y José Andrés Barrenechea Alvarez, muchos usufructuarios mediante toda suerte de prebendas y canonjías del esfuerzo de más de un millar de trabajadores.

"Fue necesario por todo ello la adopción de medidas drásticas y dolorosas, pero legítimas e indispensables para preservar nuestras instalaciones, nuestra fuente de trabajo y nuestro patrimonio."

¿Todo en calma?

En esa misma edición, Excélsior publica un anuncio a media plana destinado a sus proveedores, clientes y suscriptores, informando que ese diario continuará publicándose cotidianamente; "el 80 por ciento de los socios de esta empresa social celebra la medida adoptada por el Consejo de Vigilancia, al eliminar la amenaza de perder el Estado de derecho (...) Nuestra situación se normalizó, por lo que agradecemos su preferencia".

El 20 de julio los cooperativistas suspendidos presentaron ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos una queja con el fin de poder recuperar sus derechos como trabajadores; asimismo, antepusieron dos demandas ante juzgados mercantiles y administrativos. La CNDH les informó que no podría resolver una disputa entre particulares.

El conflicto se agudiza

La asamblea convocada para el sábado 21 de julio no se realizó por falta de quórum; según la nota de El Universal del día siguiente sólo se presentaron 280 trabajadores. Como consignan algunos diarios, el grupo disidente protestó porque, según ellos, la dirección de Excélsior impidió tanto la entrada como salida de los trabajadores del edificio ubicado en la esquina de Reforma y Bucareli.

El grupo disidente hizo una nueva convocatoria para realizar una asamblea extraordinaria el 27 de julio donde, como ya se mencionó, fue depuesta Patricia Guevara.

El destino de uno de los diarios con mayor tradición en México, inmerso en una gran tormenta, está aún lejos de definirse. Ya no es sólo su posible venta, dados los enormes problemas financieros que padece, o quién se queda con su dirección; su existencia misma es la que está en juego.

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