La nueva alfombra mágica Raúl Trejo Delarbre
Capítulo II
Nuevas realidades.
Un perfil del poliédrico ciberespacio
En México, expansión con todo y la crisis A comienzos de 1995, en todo México había 111 redes conectadas en Internet. "Esa cifra apenas representa el 0.42 por ciento del total de redes que tiene Estados Unidos", hacían ver tres investigadores mexicanos.97 Tardío, el desarrollo de las redes de información en México ha sido dificultado, como ya apuntamos, por las vicisitudes de la economía.
Aunque para la segunda mitad de la última década del siglo es previsible un incremento importante en el empleo de Internet por parte de empresas de los más diversos giros, todavía es algo mayor la presencia de instituciones académicas. El interés de los negocios privados ha sido fundamentalmente por tener acceso al correo electrónico, en tanto que usuarios a título individual han incursionado en otros espacios, sobre todo la WWW. En su gran mayoría, los usuarios mexicanos son consumidores de la información ya disponible en la Internet, más que proveedores, ellos mismos, de nuevo material. Es decir, aunque no se cuenta con datos precisos al respecto, puede asegurarse que es notablemente mayor el flujo de información del extranjero hacia México, que en sentido contrario.
Cuando los usuarios mexicanos emplean la Internet es sobre todo para navegar por los bancos de datos, los foros de discusión y otros espacios, de los cuales importan archivos. El acceso de estos visitantes es fundamentalmente para adquirir o contemplar información ofrecida en los diversos espacios de las redes. Si incorporan sus propios mensajes, es sobre todo para enviar cartas, o textos de mayores dimensiones; es decir, emplean el e-mail como sustituto del correo convencional para dirigirse a individuos específicos. Hay poco empleo de las redes para propagar sus propios mensajes. De allí que el crecimiento de las páginas de instituciones mexicanas en la World Wide Web haya sido muy reciente.
De cualquier manera los espacios mexicanos en la WWW, si bien modestos, aumentan día con día. Entre los índices sobre asuntos mexicanos en la triple W destaca el trabajo sostenido por el especialista Alfredo De Regil, con una información constante y actualizada acerca de los servidores instalados en este país. El Indice De Regil está disponible, precisamente, en esa zona de la Internet, la WWW y lo hemos sintetizado para incluirlo como el Anexo Uno de este libro.
En mayo de 1995, ese experto había tenido noticia de casi 60 servidores en 18 estados de la República, en tanto que 14 entidades seguían sin presencia alguna en el área audiovisual de la Internet. Menos de un año después, en febrero de 1996, los servidores eran 203 y de las 32 entidades mexicanas, solamente en tres (Durango, Guerrero y Tlaxcala) no había uno solo de ellos. Como es natural, la institución con mayor presencia era la Universidad Nacional Autónoma de México, con 11 servidores en el primer recuento y 22 en el segundo, tan sólo en la ciudad de México.
La concentración de la vida académica y cultural que hay en el país se reproduce en este recurso informático. Junto con el DF, que de esos 203 espacios en la WWW acapara 75, las entidades con más servidores son Nuevo León con 21, Baja California con 10 y Jalisco y Yucatán con 9 cada una. La ciudad de México concentra 37% de la presencia mexicana en la triple W y, junto con ella, otros diez estados del país acaparan 80% de los servidores.
En comparación con su presencia real en la enseñanza superior, las universidades privadas demuestran singular interés para contar con espacios en la WWW, a diferencia de las universidades públicas, especialmente del interior del país. De los 203 espacios, 69 (34% pertenecen a universidades públicas y 51 (25%) a instituciones académicas privadas, especialmente el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, en numerosos campus por todo el país.
Por otro lado, ha seguido siendo mayoritario el origen académico de las instituciones con presencia en la WWW pero las empresas privadas han experimentado el crecimiento más rápido. En la medición de 1995, de las cinco docenas de servidores localizables sólo media docena eran de instituciones privadas no académicas (por ejemplo, la empresa de informática SPIN, o un par de compañías que empleaban su presencia en las redes para promover sus productos). Para 1996, 31% (63 de 203) de los servidores mexicanos son propiedad de empresas privadas. El gobierno mexicano, en cambio, ha tenido una presencia muy discreta. En el recuento de 1995 no había un sólo espacio oficial en la WWW, si bien para el año siguiente ya se contaban, casi todas entre las más recientes, con once servidores (5.5%) del gobierno federal y dos de gobiernos locales.
___________________________
Notas97Carlos de la Guardia, Octavio Islas y Fernando Gutiérrez, art. cit.
![]()