La nueva alfombra mágica Raúl Trejo Delarbre
Capítulo II
Nuevas realidades.
Un perfil del poliédrico ciberespacio
11. Política en la Red Los usos políticos en la superautopista informativa tienden a ser muy conocidos, por sus consecuencias públicas y por la heterodoxia que significan en el quehacer proselitista o para influir en los gobiernos y/o en las sociedades. No son, por cierto, las aplicaciones más abundantes. Del incuantificable tráfico de mensajes en las redes, sin duda alguna la gran mayoría se refieren a temas personales, como los descritos en apartados anteriores. Pero el empleo deliberadamente político de la información y sobre todo la persuasión a través de las redes, pareciera ser una de las vertientes con más futuro. Ello no significa que tal uso redunde en mayor claridad, información o educación cívica de quienes pueden estar conectados a la SAI, como se muestra en los casos siguientes.
La politización del ciberespacio prolifera a medida que se afianza la presencia, en algunas de sus incontables zonas, de grupos con intereses específicos. Al empleo con fines propagandísticos (que pueden ser considerados también como de información y servicio) de, por ejemplo, el gobierno de Estados Unidos que ha creado una Página de la Casa Blanca, se añade el uso de las redes para difundir mensajes contestatarios, o para apoyar militantemente las más variadas causas políticas.
En Estados Unidos, como complemento pero eventualmente sustitutos de las formas tradicionales del quehacer político, la comunicación electrónica ha sido entendida como sitio de discusión e inclusive algo más. En los tableros de Internet primero y luego en la WWW, existen espacios para todos los gustos ideológicos. Demócratas y republicanos, pero también anarquistas, comunistas, fascistas y political corrects, entre muchas otras posiciones o actitudes, han construido y frecuentan sus propios sitios de encuentro. En los servicios comerciales en línea existen foros o secciones de similar variedad. En America on Line se pueden encontrar áreas como Diálogo Americano, El Foro del Partido Libertario, La Taberna de Bill Moose o Biblioteca del Congreso en Línea, además de los espacios para discusión que hay en cada uno de los foros de revistas, periódicos y cadenas de televisión. Asimsimo, en Compuserve se pueden encontrar El Foro Democrático, Debate Político, El Foro Republicano o La Casa Blanca, entre muchos otros. Desde 1985, la red especializada Peace Net congrega a grupos e individuos con preocupaciones que pueden ser ubicadas como progresistas. Se estima que diez años después en la Peace Net, en donde hay fuerte presencia de grupos religiosos y ecologistas, había unas 3 mil organizaciones en todo el mundo.70
Pero además, ya hay quienes consideran que en las redes electrónicas existe la posibilidad para que los ciudadanos, de manera individual, lleguen a tener una influencia similar a la que, en Estados Unidos, alcanzan los comités de acción política y los lobbistas. "Los votantes pueden emplear una variedad de servicios diferentes para intercambiar ideas, como los foros de interés especial que ofrecen servicios en línea como Prodigy y Compuserve y diversos sitios de la WWW en Internet"71, escribe un periodista especializado en temas políticos, quien encuentra en esas opciones una veta de participación inédita y potencialmente relevante. En tal sentido, las redes pueden tener utilidad lo mismo como fuentes de información --aunque esté restringida a los privilegiados que tienen computadora, módem y conexiones-- que como espacios de consulta para que, quienes hacen la política activa, encuentren discrepancias y traten de construir consensos entre los ciudadanos. En 1994, los candidatos en los comicios para el Senado por el estado de Minnesota, en Estados Unidos, protagonizaron los primeros debates electorales realizados a través de computadoras, "dando a los votantes un acceso más directo que en los viejos estilos para realizar una campaña".72
En mayo de 1995 el primer ministro canadiense, Jean Chretién, estuvo durante media hora en el foro de la revista McLean's en Compuserve; 465 suscriptores de ese servicio comercial, asistieron a la exposición del jefe de gobierno y de entre ellos, los operadores del sistema seleccionaron diez preguntas, que aparecieron en línea al mismo tiempo que Chretién las iba conociendo. La presencia de Chretién en ese servicio de propiedad estadounidense, con sede en Ohio, motivó críticas entre sus compatriotas pero su oficina de prensa explicó que habían elegido a Compuserve "porque cuenta con el mayor número de suscriptores enlazados entre todos los servicios de red que operan en Canadá".73 Antes, el vicepresidente estadounidense Al Gore había protagonizado una comparecencia similar, en enero de 1994, también en Compuserve. La campaña presidencial estadounidense en 1996 ha incluido la apertura de páginas en la WWW de los principales aspirantes. En España, las principales fuerzas políticas abrieron espacios en la Internet, como parte del proselitismo rumbo a las elecciones del 3 de marzo de ese mismo año. Inclusive, los datos del cómputo electoral estuvieron disponibles, a través de Internet y de Infovía --la red informática española-- en una página del Ministerio del Interior.
Pero si el ciberespacio sirve para propagar las ideas y actitudes políticas, también da cabida a la antipolítica. Como todo recurso de comunicación, a través del módem y las redes se pueden difundir mensajes de todo tipo, pero especialmente en este medio en donde no hay censura y en donde es posible el anonimato, llegan a existir condiciones para que se propaguen opiniones y admoniciones que no sería frecuente encontrar por otros canales de información.
En el ciberespacio, así, también hay ciberterror. Las redes sirven para propagar mensajes políticos de todos los signos, incluso tan contestatarios que pueden llegar a la parodia del terrorismo. En abril de 1994 el joven Tim McVeigh, miembro de alguna de las milicias ultraconservadoras que han surgido en Estados Unidos, se hizo tristemente famoso cuando asesinó a cerca de 150 personas con una bomba, en un edificio en la ciudad de Oklahoma. Inmediatamente después, el nombre de ese personaje comenzó a recorrer el universo de las redes. "Por la NBC supimos que Tim McVeigh, uno de los presuntos responsables del bárbaro bombazo de Oklahoma, era suscriptor de America On Line, un servicio informativo por módem que llega potencialmente a dos millones de norteamericanos; gracias a la posibilidad de anonimato que brinda este servicio, varias personas pudieron navegar en él simulando ser Tim McVeigh. Más tarde, un examen del servicio determinó que 250 suscriptores, para definir su ocupación o pasatiempo, se autodenominaban terroristas y al menos 28 se definían explícitamente como 'colocadores de bombas'. Uno de ellos pudo declarar que su hobby era el 'homicidio masivo, el terrorismo, los magnicidios y todo lo relacionado con los cultos y asustar a personas que no me gustan' ".74 Las milicias de vocación armamentista y agresividad demostrada en acontecimientos como el de Oklahoma han tenido en el correo electrónico y en los tableros de avisos especializados uno de sus sitios de encuentro preferidos.
Lejos de Estados Unidos y en regiones aparentemente distanciadas de la modernidad cibernética, la Internet ha sido, en cambio, espacio de liberación para la propagación de ideas de cambio o, por lo menos, para difundir la diversidad política que hay en diferentes naciones y regiones.
En el Tibet, "las noticias sobre los combates contra la represión china son regularmente reunidas y hechas circular por la Red de Información sobre el Tibet con sede en Londres, una de las decenas de organizaciones de derechos humanos que usan la superautopista de la información".75 De esta manera, la Red cumple con dos funciones. Por un lado, cuando los integrantes de la comunidad a la que se refieren tales noticias logran acceso a la Internet, tienen allí espacios en los cuales se identifican. Hay una suerte de efecto de autoafirmación en el hecho de saber que tales mensajes pueden ser leídos en el resto del mundo. Aun una lucha aislada (como, independientemente del juicio político que se pueda tener de ella, es la de los tibetanos) encuentra sitio, y capacidad de propagación, en la superautopista informativa. Por otro lado, esa capacidad tiene efectos propagandísticos y, así, políticos muy específicos. No hay gobierno, hoy en día, apartado del escrutinio de las comunidades internacionales. Esa sensación de pertenencia a un mundo que mal que bien tiene reglas y pautas de comportamiento, sirve para acotar excesos o, al menos, para que estén sometidos al juicio crítico en otros países.
En Rusia, por ejemplo, los acontecimientos en el transcurso de los años noventa han sido difundidos a través de los módems de algunas instituciones académicas. Se ha narrado que: "En la ex Unión Soviética, la Internet desempeñó un papel pequeño, pero vital, en derrotar la intentona golpista de los intransigentes comunistas en 1991. Científicos de computadoras soviéticos se habían conectado a la Internet apenas unos meses antes. Cuando Boris Yeltsin y sus reformistas se escondieron en la Casa Blanca, el Parlamento de la república rusa, algunos dentro del edificio empezaron a enviar boletines, incluso edictos de Yeltsin, en la Internet. Fueron recolectados por la Voz de América, que los difundió de regreso a la ex Unión Soviética por radio, ayudando a reunir apoyo público para Yeltsin".76
Respecto de los países de Europa del Este, La Voz de América (VOA), patrocinada por el gobierno de Estados Unidos, durante décadas fue exclusivamente un sistema de radiodifusión singularmente empeñado en difundir los valores americanos en el resto del mundo. Ha sido persistentemente, con diferentes niveles de agresividad propagandística, un instrumento de la política exterior de ese país. Como los instrumentos cambian pero las políticas no necesariamente, ahora la VOA además de las ondas hertzianas emplea espacios en los tableros de noticias y páginas en la WWW para difundir sus mensajes. Aquí hay un empleo claramente propagandístico, por parte de una institución gubernamental.
La red de redes, en muchos sentidos, forma parte de un sistema global de comunicaciones que incluye a los medios convencionales --prensa, televisión, radio--. La singularidad de la Internet consiste, entre otros rasgos, en su capacidad interactiva, así como en la diversidad de opciones --prácticamente ilimitada-- que puede haber en ella, a diferencia de los medios convencionales. En otro conflicto internacional muy publicitado en los años recientes, la Guerra del Pérsico, la Internet contenía boletines constantemente actualizados sobre lo que allí sucedía, aunque como es bien sabido la televisión, particularmente la CNN, desplazó a todos los medios con sus transmisiones en directo. Al comentar esa experiencia, el autor de un conocido manual para entender a la Internet precisaba: "Pero existe una diferencia entre la televisión e Internet. Durante la Guerra del Golfo nosotros éramos los espectadores, dependíamos de unos cuantos hombres y mujeres con sus cámaras y una compañía que poseía la tecnología para traernos esas imágenes. En Internet somos nosotros los reporteros, los espectadores y el equipo de producción así como hay personas que utilizan las redes para hablar con sus colegas y clientes y realizar de esta forma sus trabajos. La frase 'democratización de la información' se menciona a menudo en discusiones acerca de Internet la cual es, realmente, un verdadero foro democrático. A la red no le importa si el usuario es presidente de una compañía multinacional u oficinista en una bodega".77 Concepciones de ese tipo son optimistas quizá en exceso en vista de limitaciones como las que se mencionan en esta libro. Pero más allá de ellas, la señalada capacidad para la interactuación, entre unos usuarios y otros, hacen de la Internet y espacio muy distinto de los medios de comunicación tradicionales.
Así ha ocurrido en otrso casos, por ejemplo el desgarrador conflicto en la ex Yugoeslavia. Allí también se le encontró utilidad política a la Internet. Habitantes de la muy maltratada ciudad de Sarajevo, a pesar del sitio impuesto en torno a ella, pudieron enviar mensajes al exterior y conocer expresiones de solidaridad con sus padecimientos, gracias a un proyecto internacional que funcionó en abril de 1995. A partir de una iniciativa de la institución World Media y con apoyo de la UNESCO, se puso en marcha la campaña Sarajevo vivo, Sarajevo en línea, para recoger testimonios en medio del trágico conflicto en los balcanes y difundirlos por Internet. Una brigada de cuatro periodistas equipados con equipos de telefonía satelital y con sendas computadoras, cruzó el cerco militar para durante 10 días, del primero al 10 de abril, ofrecer a los habitantes de esa ciudad la posibilidad de enviar mensajes al ciberespacio. El resultado fue tan conmovedor como catártico. Centenares de bosnios relataron sus vidas cotidianas, sus historias, sus anhelos. Los mensajes eran enviados a una central en París, en donde se colocaban en una página electrónica de la World Wide Web para poder ser leídos por usuarios de Internet en todo el orbe. Las líneas se saturaron. Concluido el proyecto, se inició otro denominado Módems para Sarajevo con el propósito de colectar y enviar a esa ciudad interfases capaces de constituir una red definitiva, que la conectara de manera permanente con el resto del mundo, a través de Internet. La red serbia se llama Zamir, que significa "por la paz".78
En España, cuando el 14 de febrero de 1996 el profesor Francisco Tomás y Valiente fue asesinado por un sicario del grupo ETA en su cubículo de la Universidad Autónoma de Madrid, junto con enormes manifestaciones callejeras en contra de la violencia política, en la Internet se suscitó una peculiar protesta. La página electrónica de esa Universidad apareció con un fondo negro en señal de luto y mostraba una fotografía del catedrático victimado, así como su currículum, dos de sus principales disertaciones académicas y fotografías de los funerales, a los que acudieron representantes de todas las fuerzas políticas de España. En esa página se abrieron libros de condolencias para españoles y extranjeros que desearan dejar testimonio ante el crimen. Los mensajes sumaron decenas de miles a iban desde la expresión de pasmo y dolor, hasta la exigencia de castigo más enfática. Otra secuela de ese asesinato fue la decisión de internautas españoles para bloquear una página electrónica de la ETA que, a partir de enero, se difundía desde un servidor en Suiza. En señal de reclamo, enviaron miles de mensajes a ese domicilio electrónico, con el propósito de saturarlo y provocar una "caída del sistema".79
En América Latina, el poco empleo de las redes ha significado una escasa presencia política de la superautopista de la información, pero ya se han dado casos de utilizaciones, a veces fallidas y en otras ocasiones, para decirlo de alguna manera, singulares.
Durante el conflicto, que llegó a las armas, entre Ecuador y Perú, entre 1994 y 1995, las hostilidades electrónicas se anticiparon a las (im) propiamente militares. La revista Newsweek describió el episodio de la siguiente manera: "Los problemas comenzaron cuando el ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador puso comunicados del gobierno y notas de la prensa local en la Internet, para dotar a sus ciberciudadanos de su versión del conflicto que estaba por estallar. El primer golpe tomó a los funcionarios peruanos fuera de guardia; el ministro del Exterior no estaba en la Red. Mientras tanto Internet Perú, un proveedor no lucrativo, abrió un directorio gopher animado por propaganda que buscaba neutralizar al enemigo. Nicolás Romero, de la asociacion ecuatoriana de Internet, criticó a Internet Perú por distribuir 'información grotesca y belicista'. Tanto el grupo de Romero como el gobierno peruano, estaban esforzándose por montar sus propios gophers".80
Y seguramente uno de los episodios contemporáneos en donde el empleo del ciberespacio ha sido más comentado, aunque por cierto casi siempre sin información completa, ha sido el conflicto en Chiapas, México. Se ha llegado a asegurar que, junto con la pipa y el fusil, el subcomandante Marcos, el dirigente del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, andaba por la selva con un teléfono satelital y una computadora laptop con los cuales se conectaba a Internet. En realidad, el subcomandante ha tenido ocupaciones más urgentes pero ha estado presente en el ciberespacio gracias a los buenos oficios de simpatizantes suyos.
La capacidad de propagación instantánea que existe en las redes, ha sido utilizada lo mismo para concitar a la solidaridad con los campesinos indígenas de Chiapas, que para difundir versiones falsas sobre ese conflicto. De la misma manera que, sobre todo en enero de 1994, el EZLN logró un inteligente manejo de los medios de comunicación convencionales --a tal grado que pudo decirse que, en ese período, la guerra se desplegó más en el terreno de los medios que en el campo militar-- también ha existido un empleo intencionado de medios más modernos, como los que articulan el ciberespacio.
Así por ejemplo, uno de los mensajes más conocidos en torno a ese conflicto fue el que circuló por la Internet a partir de la tarde del domingo 19 de febrero y que decía:
"Acabamos de recibir una llamada de emergencia de amigos en México. Nos cuentan que el Ejército mexicano ha rodeado la ciudad de San Cristóbal en Chiapas y que el hospital de la cercana ciudad de Comitán se encuentra pletórico de bajas. La prensa ha sido excluida del área. La gente que está siendo atacada son los indios mayas y otros pobres campesinos a quienes se les han negado tierras y alimentos desde la Conquista. Ellos han pedido que tratemos de difundir estas palabras a través del correo electrónico. Mientras no tengamos mayor información que esta llamada les pido pasar este mensaje o contarlo a cualquiera que consideren relevante, por cualquier vía, de manera que esto no ocurra en silencio."
El mensaje estaba firmado por "Chuck Goodwin", del Departamento de Antropología de la Universidad de Carolina del Sur, bajo los títulos Masacre en Chiapas y Mensaje de Emergencia desde México. Por favor, difundirlo tanto como sea posible.81
La denuncia contenida en ese mensaje era realmente grave. Apenas estaba reanudándose el acercamiento del gobierno de México con el EZLN y la probabilidad de una represión como la que allí se decía era de suyo muy alarmante, pero todavía más en el explosivo contexto chiapaneco. El Ejército Mexicano era denunciado como culpable de una matanza de indígenas, cuyo origen maya quedaba subrayado para afianzar la desigualdad entre una fuerza y la otra. La exhortación a que esa masacre "no ocurra en silencio", era definitiva para detonar la natural solidaridad de los navegantes cibernéticos. Muchos de ellos, con la mejor buena intención, lo reprodujeron, enviándolo a sus interlocutores y amigos en todo el mundo.
Sin embargo, el mensaje contenía información falsa. Ese día, en efecto, hubo un conato de enfrentamiento en el atrio de la Catedral de San Cristóbal, entre simpatizantes e impugnadores del obispo Samuel Ruiz. Un grupo de "coletos", como se les llama a los de esa población, acudió a increpar a feligreses y seguidores de Ruiz, que respondieron también de manera violenta. Para fortuna de todos, el asunto no fue más grave que eso. Sin embargo, su propagación por la Internet no parece haber resultado de la confusión, porque el hecho de decir que el hospital estaba lleno de heridos era un dato muy específico, igual de falso que el resto del mensaje.
Nos detenemos en este ejemplo, porque describe muy bien la capacidad de reproducción de una noticia a través de la Internet, lo mismo que la posibilidad constante de que se propalen asuntos falsos y rumores sin confirmación. El autor de esta investigación encontró ese mensaje el mismo 20 de febrero en el Foro de la Cable News Network, CNN, en el sistema Compuserve. Había sido colocado por el operador de Compuserve en Tokio, Osamo Sonoda, quien advertía: "Hola a todos. Yo vivo en Japón. Hoy recibí este correo electrónico de Internet de un amigo mío en la Universidad de Bonn, en Alemania. No sé si eso ha ocurrido en realidad, o no. De todos modos, voy a poner este e-mail aquí..." . A continuación, el operador japonés ofrecía la dirección electrónica de una persona en Francia, por si había dudas acerca de la autenticidad de la alarmante información sobre Chiapas.
El mensaje, denominado "Emergencia en México", el cibernauta japonés en realidad lo había recibido de un colega suyo en la Universidad de Roma. Ese aparentemente bienintencionado italiano, había enviado el mensaje a otras 35 personas, en nueve países, la mayoría europeos. A través del correo electrónico, le preguntamos al operador japonés con qué criterio había difundido un mensaje tan grave y con tantas incorrecciones. Nos contestó que lo había hecho por buena voluntad y finalmente admitió que había sido sorprendido en su buena fe. Así, fuimos preguntando, paso tras paso en las redes, con qué certeza o no de verosimilitud habían difundido ese mensaje quienes lo pusieron en la red. En el transcurso de un día, o algo más, viajamos de la ciudad de México a Tokio, de allí a Bonn y Berlín, después a Sidney y a Londres, finalmente a un par de universidades estadounidenses. En todos los casos, se nos dijo que quienes lo habían propalado en las redes no se hacían responsables de la autenticidad del mensaje e incluso algunos ofrecieron disculpas y prometieron ser más cuidadosos cuando se les explicaba, siempre en mensajes electrónicos, la complejidad del conflicto en Chiapas.
Sin embargo, la presencia del EZLN en las redes siguió causando confusiones y no sólo por un uso alarmista por parte de ese grupo. El propio gobierno mexicano, confundido y errático en muchas ocasiones en su política respecto del conflicto en Chiapas, llegó a mitificar ese asunto, como una manera para quitarle importancia a la influencia del neozapatismo en otros aspectos. Fue muy conocida una frase, el 25 de abril de 1995, del canciller mexicano José Angel Gurría cuando declaró en Suiza que la de Chiapas, "ha sido una guerra de tintas, de palabra escrita, una guerra en el Internet".82
Guerra de tinta e Internet: de esa manera, Gurría quiso destacar la enorme presencia propagandística que, más allá de sus posibilidades estrictamente militares y políticas, ha tenido el Ejército Zapatista. Pero además el secretario de Relaciones Exteriores se dejó llevar por el lugar común que asigna al EZLN y a su dirigente enmascarado una capacidad de comunicación que, en realidad, no tienen.83
Marcos no está --o no estaba-- en Internet, al menos de manera explícita. Lo que sí hay en la red de redes, son espacios de simpatizantes internacionales del EZLN en donde se difunden la propaganda y otros materiales alusivos a ese movimiento.
En los Grupos de Noticias de Internet, entre varios millares de foros existe uno denominado Sociedad-Cultura-México, frecuentado sobre todo por estudiantes mexicanos que se encuentran en universidades estadounidenses. Allí se ponen avisos, se reproducen noticias de la prensa mexicana y se manifiestan opiniones sobre los asuntos más variados: deportivos, artísticos, chistes y ocurrencias, etcétera. En ese Grupo de Noticias el tema de Chiapas ha sido recurrente, sobre todo por la simpatía que el EZLN despierta en muchos usuarios de Internet en el mundo universitario. Pero el espacio del "tablero" es tan pequeño, que salvo excepciones no se reproducen textos extensos sino sólo breves cápsulas, tanto informativas como opinativas.
Uno de los usuarios de ese Grupo, durante varios meses jugó a apoyar sarcástica y ocurrentemente al EZLN, amparado en el seudónimo de "sapito". El humor de ese personaje era similar al de algunos comunicados del subcomandante y por eso, junto con el velo que confería el sobrenombre, más de algún usuario del Grupo de Noticias llegó a pensar que se trataba de Marcos. Poco después, sin embargo, algún adversario cibernético descubrió que el "sapito" --por quien ya suspiraban varias muchachas suponiendo que se trataba del dirigente neozapatista--, en realidad es un estudiante de la Universidad de California, en Los Angeles, llamado Fernando Uranga.
En el otro espacio idóneo para la propagación de mensajes políticos en Internet, la World Wide Web, desde mediados de 1994 existe una página denominada "Ya Basta!", dedicada al Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Allí se presentan, en español e inglés, los famosos comunicados (en la primera semana de mayo de 1995 se ofrecían 45 de esos documentos), noticias de México especialmente pero no sólo acerca del conflicto en Chiapas, entrevistas con Marcos y otros personajes y fotografías de los neozapatistas.
La especulación apantallada ante los nuevos usos de comunicación cibernética, permitió a muchos pensar que esa página dedicada al EZLN era diseñada y actualizada directamente por Marcos o alguno de sus subordinados. Tanto, que el canciller Gurría creyó, o quiso hacer creer, que el de Chiapas era un conflicto que se dirimía fundamentalmente en la prensa y en Internet.
Pero no ha sido así. No hubo evidencias de que Marcos, directamente, se comunicara a través de Internet, aunque posiblemente sí lo hicieran algunos de sus simpatizantes en la diócesis de San Cristóbal de las Casas. Pero además, la página dedicada al EZLN ni siquiera es hecha en México y aparece casi completamente en inglés.
El autor de ese espacio en Internet se llama Justin Paulson, un estudiante de literatura y música en el Swarthmore College, en Pennsylvania. Ese joven, originario de Oregon, ha viajado en varias ocasiones a México y a El Salvador. No forma parte de ningún organismo político, aunque dice que dista mucho de ser conservador.
Paulson ha tenido un trabajo de tiempo parcial en el Departamento de Música en el Swarthmore College y otro en una estación de radio y el EZLN es una más de sus varias aficiones. Además de la computación, se interesa en la arboricultura y en la música clásica, temas a los que ha dedicado sendas páginas en Internet. Ha colaborado también con la página que abrió en ese sistema el periódico La Jornada, la cual comenzó a publicarse, precisamente, a través del servidor del Swarthmore College.
Ese diario es la principal fuente a la que Paulson acude para documentar el contenido de su página dedicada al Ejército Zapatista. La infraestructura técnica se la proporciona la sociedad de computación de su colegio y recibe mensajes de periodistas mexicanos que, como él, simpatizan con el EZLN. La información de ese espacio electrónico suele ser parcial, desde luego intencionadamente comprometida con los neozapatistas pero con fuentes tan sesgadas que a menudo incurre en errores. La página "Ya Basta!" se distingue por un enfático antigobiernismo y por una visión maniquea de los acontecimientos en México. Junto con el voluntarismo y la intención de colaborar con la que considera una causa noble, Paulson y sus informantes inyectaron una buena dosis de paternalismo radical.
Paulson, cuyas aficiones son tan variadas como las especulaciones que suscitó su labor en Internet, incluso está en contra de los métodos violentos ("no creo que la lucha armada esté siempre justificada y considero que siempre es perversa. Sin embargo, a veces es necesaria"). Ha relatado que se animó a emprender el proyecto en apoyo del EZLN, "cuando me di cuenta qué difícil era conseguir información confiable acerca del levantamiento zapatista y entonces decidí compartir lo que iba encontrando". En mayo de 1995 Paulson estaba buscando otro empleo pues, decía, su cuenta de teléfono había subido conforme se diversificaban sus conexiones cibernéticas. Junto con los mensajes neozapatistas, anunciaba que requería de un trabajo para ese verano.
No había misterio en la presencia del EZLN en Internet. No se trataba de Marcos ni de un oscuro simpatizante suyo que desde la calurosa selva chiapaneca estuviera colmando de mensajes a la red de redes. El asunto era más sencillo: el animador del Ejército Zapatista en Internet, fue un muchacho al que le gustan la música, los árboles, las computadoras y que se identificó con la causa ezelenita.84 Si el canciller Gurría, o el gobierno mexicano mismo, se hubieran preocupado por averiguar en qué consistía la presencia del EZLN en la red de redes electrónicas, quizá no habría incurrido en el despropósito de asegurar que el diferendo no era en Chiapas sino en el ciberespacio. Paulson, por cierto, reaccionó indignado por ese incidente: "El doctor Gurría ha perdido algunos tornillos si piensa que la rebelión Zapatista puede ser reducida a una batalla de propaganda electrónica... No es momento para chistes y el gobierno, si no se ha dado cuenta (o peor aún, si no está bromeando) es más estúpido de lo que se suponía".
Internet ofrece enormes posibilidades de comunicación, lo mismo para la cultura que para la política, que sólo habrán de ser aquilatadas si no se desprecian, pero además si no son sobrevaloradas. Uno más de los mitos en torno al conflicto en Chiapas fue la especie de que el EZLN contaba con una sofisticada presencia en las redes electrónicas. Como puede apreciarse, el asunto era bastante más sencillo.
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Notas70Lawrence K. Grossman, The Electronic Republic. Reshaping Democracy in the Information Age. Twentieth Century Found, Viking, Nueva York, 1995, pág. 47.
71Peter Lewis, "Exploring new political soapboxes", en The New York Times, N.Y., January 10, 1995.
72Grossman, op. cit., pág. 16.
73"Jean Chrétien On Line", artículo publicado en Maclean's, may 29, 1995, reproducido en semanario de política y cultura etcétera (traducción de Ma. Cristina Rosas González) No. 131, México, 3 de agosto de 1995.
74Ariel González Jiménez, "Democracia e información", en semanario de política y cultura etcétera, No. 123, México, 8 de junio de 1995.
75Russell Watson, et. al., "Potencialmente revolucionaria la tecnología de la información", artículo de Newsweek reproducido en Excélsior, México, 24 de febrero de 1995.
76Ibidem.
77Tracy LaQuey y Jeanne Ryer, Qué es Internet. Traducción de Flor A. Bellomo. Addison Wesley Iberoamericana, Estados Unidos, 1994, pp. 2-3. Este es uno de los textos más amenos para introducirse al habitualmente árido mundo de los conocimientos técnicos indispensables para navegar por las redes.
78"World Media rompe la incomunicación de Sarajevo al conectar la ciudad con Internet", en El País, Madrid, 1 de abril de 1995.
79Camilo Valdecantos, "Contraterrorismo cibernético" en El País, Madrid, 17 de febrero de 1996 y nuestra columna "La Granja" en el semanario etcétera, México, No. 160, 22 de febrero de 1996.
80Jeniffer Tanaka, "A borderless dispute", en "Cyberscope", Newsweek, N.Y., 20 de febrero de 1995.
81El mensaje, nosotros lo encontramos en un Foro de Compuserve. Luego fue comentado y transcrito para cuestionarlo, por el periodista José Fonseca, de El Heraldo de México, citado en el mismo diario por Leopoldo Mendívil, "Asunto: Internet" en la columna "Confidencial", 30 de marzo de 1995.
82Rodolfo Montes, "Chiapas es guerra de tinta e Internet", en Reforma, México, 26 de abril de 1995.
83Los siguientes párrafos, son una síntesis de nuestro artículo "Marcos no está en Internet", difundido a través del Foro México de Compuserve y publicado, antes, en la revista Siempre!, número 2186, 11 de mayo de 1995.
84Todos los datos sobre Paulson los recabamos en diversos espacios de la misma Internet, incluyendo las páginas a su cargo en la WWW.
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