La nueva alfombra mágica

Raúl Trejo Delarbre


Capítulo II
Nuevas realidades.
Un perfil del poliédrico ciberespacio

6. Teletrabajo

El trabajo a distancia es otra de las opciones que se despliegan con más rapidez en las redes. Cada vez más empleados hacen, desde sus casas, tareas que ya no hace falta que cumplan en sus oficinas. Esa situación tiene repercusiones laborales y sociales que aquí no nos detendremos a examinar, pero que ya han vuelto necesaria la modificación de las leyes para el trabajo en algunos sitios, así como la revaloración social de qué significa tener un empleo.

El teletrabajo tiene cinco efectos inmediatos.

El primero, que influye directamente sobre la economía, es el abaratamiento de servicios que se pueden realizar a distancia y que le permiten a un empleado tener contratos sólo por horas, o por tarea realizada, o de plano fungir como trabajador independiente o free lance.

Todo ello, en segundo lugar, tiende a modificar las ideas tradicionales sobre la fuerza laboral y la membresía de los sindicatos. La posibilidad de presión y hasta de negociación colectivas, el concepto de estabilidad laboral y principios como los de jornada, tiempos de descanso y prestaciones, se alteran con esta todavía sui géneris pero en países desarrollados cada vez más frecuente modalidad de empleo.

Una tercera consecuencia es la revaloración del trabajo individual, cuya evaluación ya no depende de criterios que puedan aplicarse en un centro laboral. Los free lancers tienen ventajas pero también inconvenientes que no padecen los trabajadores con un empleo más regular. Además, trabajar en soledad tiene sus gratificaciones, pero puede ser desesperantemente triste.

En cuarto término, el teletrabajo afecta la organización habitual en las oficinas; habrá empleados que sólo acudan de vez en vez para recibir instrucciones directas u otros, incluso, que nunca se paren por allí porque toda su carga laboral la cumplen desde su domicilio. La idea espacial y funcional de las oficinas puede modificarse a partir de tales tendencias.

En quinto lugar, el hecho de que el hogar sea al mismo tiempo sitio de trabajo, plantea concepciones nuevas en términos urbanos, cotidianos y sociológicos en ese nuevo contexto doméstico.

El teletrabajo, junto con el manejo de numerosos artefactos caseros a través de la computadora y, así, la presencia creciente de decisiones y acciones cibernéticas en el hogar, han conformado un nuevo entorno vital por lo menos en los países más desarrollados. Hay toda una cadena de cambios que va más allá de las innovaciones laborales. El español Javier Echeverría, le ha denominado Telépolis49 a ese entorno configurado por nuevas relaciones urbanas y domésticas, que afectan al orden de los asuntos civiles y personales. En su más reciente libro, ese autor desarrolla su visión, descriptiva y prospectiva, sobre los que denomina Cosmopolitas Domésticos:

"Los hogares han estado habitualmente cercados por su entorno, y por lo tanto encerrados. La escritura y la correspondencia fueron las primeras relaciones domésticas a distancia. El teléfono trajo consigo otra brecha abierta al exterior, que benefició sobremanera a quienes más atrapadas estaban entre las cuatro paredes del hogar: las amas de casa. Las tecnologías de comunicación a distancia que caracterizan a las telecasas han sido otras tantas líneas de fuga de los espacios domésticos, cuyos muros protegían del peligro exterior, pero también reducían el mundo al entorno local. La principal novedad de las telecasas, consideradas desde el punto de vista espacial, consiste en la apertura de múltiples líneas de conexión con el exterior sin tener que derribar las paredes ni el techo de las viviendas, que siguen siendo necesarias para descansar y dormir... Las casas se han abierto a otras culturas y se han internacionalizado. Los espacios domésticos disponen de representaciones del modo de pensar y de actuar en otras partes del mundo, y por ello se hacen más cosmopolitas."50

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Notas

49Javier Echeverría, Telépolis, Ediciones Destino, Barcelona, 1994.
50Javier Echeverría, Cosmopolitas Domésticos, Anagrama, Barcelona, 1995, págs. 198-199.

 


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