![]() |
el país | el mundo | dinero | nuevo etcétera |
| columnas | ciberia | medios | gente | |
| recuento etcétera 1993-2000 |
espejos | espectáculos | página principal |
|
el país |
||||||||||
|
memoria textos
|
la granja
Raúl Trejo Delarbre
1 Como todas las colectividades que comparten un interés común durante un tiempo largo, el grupo de profesionales y amigos que hace etcétera ha llegado a ser una familia. Llevamos ocho años casi, desde que a mediados de octubre de 1992 decidimos hacer una publicación propia, la cual aparecería tres meses y medio después. De aquel grupo inicial quedamos unos cuantos, pero creo que no me equivoco si supongo que el entusiasmo inicial mezcla de ilusión, audacia e irresponsabilidad se ha mantenido y trasminado durante estos años a quienes luego se incorporarían o pasarían por este equipo de trabajo. Como todas las familias, la que hace etcétera ha tenido dificultades y desavenencias. Las primeras nunca nos han quitado el valor fundamental que para nosotros significa hacer esta revista: el gusto por publicar textos que, como lectores, nos gustaría encontrar y repasar. De hecho, si es que hemos tenido alguna, esa ha sido nuestra divisa editorial: hacer un semanario como el que quisiéramos leer. De allí los criterios, que pueden parecer caprichosos pero que en todo caso han sido congruentes con una idea de gusto editorial y de definición política con que ha sido elaborado este semanario. Las desavenencias, cuando han surgido, las hemos resuelto en familia. Prácticamente todos los editores y redactores que han pasado por esta casa han seguido teniendo abnegación suficiente para seguir colaborando en etcétera, constante o esporádicamente.
2 Remuneraciones
La remuneración pecuniaria que esta casa editorial ofrece a sus trabajadores y colaboradores ha sido modesta, pero invariablemente hemos partido de la convicción de que todo trabajo, y desde luego todo trabajo periodístico, tiene que implicar un pago. Algunos colaboradores nunca han querido cobrar por sus textos y esa generosidad nos ha comprometido adicionalmente con ellos. Más allá de ese gesto y junto con él, ésta ha querido ser una publicación profesional en todos los sentidos. Sabemos que a quienes trabajan en etcétera, al menos en una gran mayoría, el salario no es la única remuneración que les interesa. Saben que escriben o trabajan para una publicación honesta, que reconoce sus errores y limitaciones y que está orientada por la buena fe. etcétera jamás ha ejercido tráfico de influencias alguno, ni sus editores han pretendido, ni como tales ni como ciudadanos, privilegios de ninguna índole. Esa debería ser la conducta de todos los periodistas y todos los medios de comunicación. Como desgraciadamente no es así, mantener una conducta de acuerdo con esos parámetros no siempre resulta sencillo. Para el director de etcétera el compromiso profesional que tienen quienes trabajan en el semanario así como la atención constante de muchos lectores y amigos ha sido la mejor remuneración posible durante estos años.
3 Calidad, cantidad
La sociedad que edita el semanario en todo momento ha tratado de trabajar con criterios empresariales aunque esa responsabilidad haya significado desentrañar códigos fiscales, estipulaciones laborales y procedimientos contables con los cuales algunos de nosotros jamás imaginamos que íbamos a tener que lidiar. Sostener una empresa es más difícil que crearla. Cuando entendimos que la aventura iniciada a fines de 1992 estaba alcanzando más permanencia de la que nunca sospechamos, comenzamos a reconocer que etcétera era algo más allá de nosotros mismos. Gracias a la simpatía de los lectores y amigos y desde luego a la confianza de numerosos escritores que han considerado que esta es su casa editorial, el semanario fue alcanzando una presencia singular entre las publicaciones mexicanas. Esa presencia siempre ha sido más en términos de calidad, que de cantidad. Y en ese atributo, ha radicado una de las limitaciones de etcétera. Diseñado para quienes gustan de la lectura, el semanario no tuvo una audiencia mayor porque nos negamos a incurrir en amarillismos y simplificaciones. Esos procedimientos seguramente habrían incrementado la circulación, pero en demérito del proyecto editorial que quienes lo han seguido, como lectores o autores, reconocen en etcétera.
4 Afán de coherencia
Hacer una revista como a nosotros nos gusta ha sido virtud, pero también defecto. A diferencia de las modas editoriales que han proliferado sobre todo en las recientes épocas en México, etcétera no ha sido una publicación plural. Jamás ha querido serlo. Hemos combatido intolerancias de toda índole, pero desde las convicciones y los principios que consideramos sostenibles y compartibles con nuestros lectores. No creemos en la pluralidad editorial porque estamos convencidos de que, en la prensa, la apertura indistinta a todo tipo de posiciones no hace mas que servir de coartada a editores que enmascaran su ideología detrás de una fachada supuestamente abierta a todas las opiniones. Así que en estas páginas no ha existido cabida para la apología de la violencia ni siquiera con coartadas políticas como las que estuvieron en boga hace seis años ni para la transgresión de los derechos humanos ni para defender abusos sobre la sociedad o contra los individuos. En etcétera jamás tuvieron cabida la ultraizquierda (o seudo-izquierda como preferimos llamarle) ni la derecha. El semanario no tiene como tal una posición política expresa, pero las simpatías de sus editores coinciden con ese campo fluctuante pero identificable que podemos considerar como la izquierda social demócrata. etcétera no ha sido una publicación de partido pero sus editores nos hemos identificado con personajes y agrupaciones de ese flanco del entramado político en México y el mundo.
5 Gusto y cultura
En el terreno cultural, que hemos entendido como estrechamente ligado pero no subordinado a la política, etcétera ha sostenido propuestas de gusto, más que de obcecación estética, tan amplias como el escenario doméstico e internacional que nos ha tocado presenciar en estos años. El recuento que ofrece Marco Levario a partir de la página 30 de esta edición especial menciona unos cuantos de los numerosos nombres y temas que han pasado por estas páginas. Hemos entendido a la cultura no únicamente como la creación de alta calidad artística sino, también, como el contexto de una civilización que se expresa en las costumbres, en los medios de comunicación nuevos y tradicionales, en el paisaje urbano, en las maneras como se relacionan (o no) los individuos. Creemos que no exageramos si decimos que en las 400 ediciones de etcétera puede encontrarse uno de los inventarios más extensos de la cultura social en esta última década del siglo XX.
6 Ahora mensual Es difícil identificar cuál ha sido la mayor satisfacción de los editores de etcétera en el transcurso de estas 400 semanas: publicar los textos de autores jóvenes, para muchos de los cuales esta ha sido su primera casa editorial; dar la batalla por causas políticas o incluso morales que en estas páginas fueron defendidas casi militantemente; tener el privilegio de publicar ensayos y artículos de autores de todo el planeta cuya obra quizá de otra manera no se habría conocido en estos rumbos; homenajear a los personajes de la cultura y la política que marcaron nuestras maneras de ver al mundo o entender la vida... Quizá la satisfacción mayor ha sido cada siete días, cuando recibimos el nuevo ejemplar de etcétera que acaba de salir de la imprenta y, quisquillosos, comenzamos a perseguir erratas y dislates en aras de la calidad que siempre hemos querido mantener en esta publicación. Hoy nos daremos ese gusto semanal por última vez. El cambio hacia un nuevo proyecto, cuya identidad ustedes podrán hallar en la página 10, exige sacrificar algunas satisfacciones. Gracias a ese cambio la familia de etcétera tiene nuevos horizontes. Esperamos que ustedes también
Correo: rtrejo@etcetera.com.mx |
|||||||||
|
|