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Despedida
Ricardo Becerra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

cuentas claras


Enrique Contreras Montiel

No para hoy, pero sí desde ahora

Foto: Jerónimo Arteaga

La política de desarrollo nacional debe estar inspirada en una estrategia de desarrollo sustentable; es la conclusión más sustanciosa que se puede extraer del Foro Nacional: Política Ambiental Mexicana, llevado a cabo por la promoción que hicieron la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco (UAM-X), y la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnap).

La preocupación que reunió a un importante número de personas con diferente formación ­incluso con amplia diversidad ideológica­ fue la del deterioro ambiental y la necesidad de poner en práctica una política que detenga un mal que no reconoce fronteras políticas. Sin embargo, la tarea empieza en el propio país. Sin una política económica con un carácter sustentable, es decir, preocupada por la detención de la degradación y restauración ecológica, el bienestar que se logre en materia de mayor ingreso para la población no alcanzará para contrarrestar el deterioro ambiental.

 

Las variables del deterioro ambiental

Foto: Raúl Ramírez Martínez

Hay en el país diferentes factores con fuerte incidencia en las presiones que reciben los recursos naturales y que los están agotando de manera acelerada. La más importante es el comportamiento de los seres humanos. La demanda de satisfactores de bienestar, paradójicamente, podría ser el factor que cave la tumba de la humanidad. Dicha demanda se genera principalmente en las grandes ciudades del país, en las mismas donde se concentra el grueso de la riqueza nacional.

Según los datos preliminares del Censo de Población y Vivienda del 2000, casi 50% de los mexicanos vive en ciudades de más de 100 mil habitantes. Pero ello es solamente un dato del proceso de polarización social que vive el país, porque en contraste la población que vive en localidades menores a los cinco mil habitantes representa 31% de los mexicanos.

 

El problema es el homo economicus

Foto: Luis H. González/Silva

Es, en realidad, el comportamiento económico de los seres humanos el factor que genera las presiones sobre los recursos naturales. Uno de los factores que se genera en las grandes ciudades y se transmite al campo como presión sobre los recursos naturales es la demanda de bienes de consumo básico. Dentro de éstos, destaca el maíz. Alrededor de 60% del cereal se destina a consumo humano, incluso una proporción similar de las áreas cultivadas se hace con este cereal.

Si el país creciera a un ritmo como lo propone el Presidente electo, al terminar su mandato debería haber una capacidad productiva poco más de 50% por encima de la actual para satisfacer la demanda, lo cual también implica que en cosa de diez años se habrá duplicado. Pero su crecimiento es exponencial: para el año 2020 estaría llegando a 195%, respecto del nivel que tiene hoy.

Otro factor que incide de manera importante en el deterioro ecológico es la producción ganadera. Si el país efectivamente creciera en 5% en el mandato del próximo Presidente de la República, la demanda de carne y derivados lácteos aumentaría en 10%. Sin embargo, como es un crecimiento exponencial, para el año 2020 sería 70% superior al nivel actual.

Por eso, la preocupación de los participantes en el foro no es vana, porque lo que no se haga ahora seguirá acumulándose para un futuro difícil, en el cual las promesas sobran y solamente se requerirán hechos, sin los cuales estarán en riesgo la vida humana

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