etcétera el país el mundo dinero columnas
gente medios ciberia ensayos
tianguis mañana libros cultura
espectáculos etcétera

el país

la granja
Triunfal Soraya
Raúl Trejo Delarbre

memoria
El festejo de Rosario
Pablo Hiriart

personal
A Soraya,
una medalla

Avelina Merino

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

textos

Astucia y liderazgo

Carlos Maldonado V.

Hace un par de años el nombre de Rosario Robles era desconocido, no solamente para la mayoría de los mexicanos, sino también para buena parte de los habitantes de la ciudad de México, incluso cuando aquélla era ya secretaria de Gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas. Desde el momento en que éste se lanzó por la Presidencia de la República y Rosario Robles fue nombrada sucesora, las cosas cambiaron radicalmente. Ahora es ampliamente conocida a nivel nacional y se ha vuelto para muchos perredistas la única personalidad con capacidad y liderazgo suficientes para sacar a su partido de la crisis por la que pasa desde el 2 de julio pasado. Más allá del supuesto "culto a la personalidad" que denunció este domingo el inexperto representante panista Miguel Toscano, habremos de conceder que el liderazgo de Rosario Robles se ha fortalecido también por la habilidad y rapidez con la que suele responder a las críticas de adversarios, reporteros e incluso compañeros de Partido. Ojo: "habilidad" es inteligencia y agilidad mental, retórica y oratoria para salir al paso de situaciones públicas difíciles y a veces inesperadas, pero no implica, obviamente, ausencia de contradicciones, errores o asuntos pendientes a lo largo de su gobierno. Sin embargo, lo primero puede generar mayor capital político que lo segundo y Rosario Robles es la viva imagen de ello. No deja de ser irónico que Robles le haya dado al gobierno del DF más brío que el propio Cárdenas, quien saliera del cargo sumamente desprestigiado con los terribles efectos que ello tuvo para la crucial fase inicial de su campaña.

El domingo pasado, la jefa de gobierno dio su último informe ante la Asamblea Legislativa del DF en una maratónica sesión que duró más de seis horas. Y es que la decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación el pasado 9 de septiembre, no solamente impidió que la Alianza por el Cambio o la Alianza por la Ciudad de México obtuvieran una mayoría absoluta en nombre de la cláusula de gobernabilidad, sino que benefició al moribundo PRI capitalino con 11 diputados más, con lo que la Asamblea se ha vuelto un complicado mosaico de fuerzas bastante equilibradas. Así, representantes de PRI, PAN, PRD, PVEM, PDS y CD intervinieron (algunos varias veces); la jefa de gobierno respondió a sus cuestionamientos, dio su informe final y la ceremonia se prolongó más de lo esperado. Su mensaje fue casi triunfalista: la victoria de López Obrador muestra que la esperanza fincada en Cárdenas en 1997 no fue defraudada; se avanzó en todo a pesar de arteros ataques externos; se logró un cambio de cultura política en cuanto a la relación entre gobernantes y gobernados; el aire de la ciudad es más limpio; se lucha contra la inseguridad, la impunidad y la delincuencia al tiempo que poco a poco se sanean los cuerpos policiacos; falta mucho por hacer pero un buen trecho ya ha sido recorrido. El discurso fue hábil en la medida en que los fracasos o tareas pendientes siempre se disimularon con menciones a la inmensidad de la tarea, así como al peso de un pasado priista negro, corrupto y cuya última administración premeditadamente puso obstáculos al gobierno entrante. No hubo "transición tersa ni blindaje financiero" para el PRD en el DF, señaló convencida la jefa de gobierno. A lo largo de sus réplicas y en su discurso final, Robles esquivó varios cuestionamientos con otro recurso estratégico eficaz: cambiar el tema. En lugar de defender y justificar directamente los actos concretos de Samuel del Villar señaló que él fue uno de los primeros en denunciar el Renave. Por otra parte, ante la crítica por el subejercicio fiscal del GDF, la respuesta fue que el año fiscal no termina aún. Otra argucia de Robles fue interpretar a su manera ciertos hechos cuando aseguró que, de ser cierto el excesivo gasto en publicidad de su gobierno, los ciudadanos del DF lo habrían hecho notar en las urnas. Un panista astuto hubiera podido señalar con malicia que eso no estuvo muy lejos de ocurrir. Si a todo lo anterior agregamos los aplausos de numerosos simpatizantes allí presentes, la ceremonia fue para la jefa de gobierno saliente una despedida bastante tranquila.

Si algo confirmó el último informe de Rosario Robles fue su habilidad política para encarar los ataques de sus adversarios ­fundados o no­ con cierto éxito. Ello explica la talla que ha adquirido su figura dentro del PRD y quizá también fuera de él. Aunque por ahora la sucesión de Amalia García está prevista hasta el año 2002, el PRD tendrá un congreso próximamente y no falta quien desea reemplazarla cuanto antes por Rosario Robles. Su liderazgo se ha fortalecido desde el GDF y su constante apoyo y reconocimiento a Cuauhtémoc Cárdenas en casi todos sus discursos le auguran un futuro airoso dentro del PRD

Carlos Maldonado Valera es egresado de la licenciatura en Relaciones Internacionales de El Colegio de México.

principal | correo | publicidad | búsqueda | suscripciones | anteriores