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en la red
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el navegante El futuro de Napster
Antulio Sánchez
El mundo del entretenimiento vive desde hace meses una gran transformación. En el terreno musical la llegada del formato MP3 ha sido la causante de una profunda revolución respecto de la comprensión del audio sin que pierda calidad el sonido, pero también ha sido la posibilidad de transferirlo por la red y ha alterado los hábitos de consumo. Al poco tiempo de aparecer el formato MP3 se empezaron a conocer otros servicios exclusivamente dedicados a buscar y transferir archivos con tal formato. Uno fue Napster (www.napster.com) que puso patas arriba a la industria musical. De inmediato respondieron los sellos discográficos, pero además desencadenó posturas entre grupos y cantantes, entre fans y sus grupos. La molestia se acentuó y la RIAA (Ricor-ding Industry Association of America) pidió el cierre de Napster, cuestión que llevó a la juez Marilyn Hall Patel a dictar su veredicto: que Napster apagara sus servidores en julio; sin embargo, de última hora Napster presentó una apelación ante el noveno distrito de la corte federal de EU. Esta decidió que el sitio siguiera abierto hasta octubre, cuando se resolverá si continúa en funciones o se cancela. Pero mientras esto suceda, se han ido presentando datos como el de IDC, que en su boletín IT forescater (www.idc.com/itforecaster/itf20000829.stm) menciona que el mercado potencial de la música en línea ha ido en aumento gracias a Napster, que puede crecer y que quienes bajan música en la red no dejan de comprarla en las tiendas, como sostiene la RIAA. Otro dato relevante de la revista está en el desmenuzamiento de quién se queda con el mayor margen de ganancia en la venta de un disco compacto: las casas de venta de discos se llevan 39% del costo, 15% va a manos de los distribuidores, 15% para los fabricantes, 8% para el editor, otro 8% para el artista y 15% se destina a marketing y publicidad. Napster no sólo alteró la dinámica de varias universidades de EU, que veían cómo las hordas de estudiantes se volcaban a intercambiar archivos MP3, sino que también ha llevado a que el gobierno estadounidense, a través de la Oficina de Patentes y el Departamento de Justicia, presentara ante el tribunal federal de apelaciones sus conclusiones sobre el caso Napster y se pusiera del lado de la industria discográfica. Napster ya estaba liquidada desde julio. Sus dirigentes pactaron con sus enemigos una salida honorable, pero la avaricia (o la rabia) que aqueja a varias empresas y la severidad de un juez pueden terminar con esa empresa. Lo que es una realidad es que entre febrero y julio de este año, Napster ha experimentado el mayor aumento en la historia de tráfico de usuarios en Internet. Según Media Metrix, en los últimos seis meses el número de usuarios de Napster pasó de 1.1 millones a cinco, con lo que se ha cuadruplicado el número de usuarios. O sea, la popularidad del sitio ha sido directamente proporcional a los ataques que ha recibido de los tribunales y de diversas empresas. Pero si bien como empresa Napster está liquidada, como fenómeno cultural tiene larga vida. En este momento ya no importa que se cierre dicho sitio o el de MP3.com, porque han aparecido mejores y más poderosos programas para intercambiar música (gnutella, gnutella.wago.com; o Scour, www.scour.com, por ejemplo) de manera gratuita y que no se basan en el uso de un servidor central, sino que funcionan bajo el esquema de persona a persona. Las lecciones de Napster como resultado de una expresión de las emergentes tecnologías de comunicación están en haber desquiciado el escenario de la comercialización de los contenidos musicales. Hoy está latente la posibilidad de que los mismos músicos entren a un proceso de desintermediación total o parcial. También para la misma industria del disco se abre la posibilidad de comercializar música telercargada; un ejemplo de esto es haber sacado del armario su estándar SDMI (Secure Digital Music Interchange), con un caudal de supuestas protecciones para evitar la copia indebida. El problema es que lo hacen tres años tarde. Pero tal vez la lección más interesante de Napster radica en demostrar que los usuarios entran a un nuevo momento en la apropiación de los contenidos simbólico-musicales; pero también ha sido un acelerador en la misma industria musical que se traducirá en una mayor ampliación del descenso de los mismos costos Antulio Sánchez es periodista, ha colaborado en diversas publicaciones. Correo: antulio@mailcity.com
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