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música Hago lo que más me place
Salvador Sierra/Demián Bichir
En la cúspide de su carrera actoral, Demián Bichir decide explorar los senderos del canto y la composición. En Fábulas trágicas (Argos, 2000), el actor se rodea de excelentes músicos (Willie Colón, Felipe Suoza, David Filio, Cox Gaitán y Enrique Quezadas, entre otros) y aborda en sus letras lo mismo temas sociales que las relaciones de pareja. Sin embargo... ¿Por qué y cómo surge el proyecto de Fábulas trágicas? Es un poco por necedad y por necesidad; por la necedad de hacerle caso a la cabeza y al corazón y de sacar las cosas que trae uno encima, por contar las historias que he escrito, por contarlas con música; la necesidad de que salgan de mi recámara, de que abandonen mi habitación. Con el lanzamiento de este disco entiendo que estoy expuesto a todo tipo de ataques y, sobre todo, de escepticismo, pero yo no tengo la culpa. ¿Has olvidado el adagio de "zapatero a tus zapatos"? Si nos vamos a regir por ese adagio yo te puedo decir que mi zapato es mi vida y zapatero a mi vida, porque yo quiero hacer con la única vida que tengo lo que más me plazca. En este momento tengo un montón de cosas en la cabeza y no voy a pedir permiso para hacerlas. Fábulas trágicas no fue concebido para ganar discos de oro, de platino o para ganar millones de dólares. Es un disco que sale del corazón y ha tenido la fortuna de llegar a su destino, que es el stand de las tiendas. ¿No temes, dado el momento que vives como actor, que se te tache de oportunista? Yo no puedo evitar que eso suceda, no puedo estar controlando la cabeza de la gente, de las cosas que escriben o dicen, pero tampoco puedo detener mi vida pensando en qué van a decir. Te repito que no le pienso pedir permiso a nadie, no estoy usando la lana de nadie ni del erario para hacer esto. Este disco no lo pidió ninguna disquera, nadie me dijo vente a meter una lana o canta porque ahí está el varo ni nada por el estilo. Los que se quieran subir al barco de Fábulas trágicas bienvenidos y si no se suben no pasa nada, la vida va a seguir. A mí me gusta mucho la fotografía y cuando arme alguna exposición con mis fotos tampoco voy a pedir permiso; produje y dirigí una obra el año pasado y tampoco pedí permiso. Tengo unos guiones que escribí y tampoco voy a pedir permiso para llevarlos a cabo.
¿Te preparaste para hacer este disco, por ejemplo, tomando clases de vocalización? Tengo un extraordinario maestro que se llama Manuel Peña, a quien conozco desde los 19 años. El ha sido responsable de las canciones que interpreté en Aladdin y en El Dorado. Hay una cosa que la gente no sabe, que tengo un disco que hice hace como siete años en Los Angeles; nos encerramos con un amigo en su estudio para hacer un demo de una canción y terminamos diez. Ese disco existe pero no trascendió mi recámara. En ese tiempo lo único que me quedó claro es que iba a volver a hacer otro disco. Entonces, Manuel Peña se ha encargado de cuidar mi instrumento y de educarlo. El resultado la gente lo va a tener que atender y ellos decidirán qué les parece mi disco. ¿Cuáles han sido tus influencias musicales? Los de ley: Silvio Rodríguez, lógicamente los Rolling Stones; no quiere decir que escriba como ellos y haga música como ellos (ojalá) pero es la gente que me gusta mucho. El mismo Bob Dylan o Enrique Quezadas, quien es un músico excepcional. Por otro lado, eso del éxito es tan relativo como que Betsy Pecanins vende 15 mil copias cada vez que hace un disco y habrá gente que diga que eso no es un éxito y tú ves a Betsy con una sonrisa maravillosa en los ojos, en la vida, en el cuerpo y en todo, eso es lo que hay que hacer en la vida: ver de qué manera tú eres feliz. Yo no creo que la vida se trata de cuántos millones de personas te van a ver y ni cuántos millones de dólares vas a tener. Creo que se trata de cómo eres feliz con el espejo, con quien está del otro lado del espejo, o sea, tú mismo Salvador Sierra es periodista. |
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