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recuento Aquellos años
Martín Real
Esos fueron los días 1968. Año sui géneris, año pletórico de singulares acontecimientos. En esos históricos 12 meses, el hippismo y la psicodelia alcanzan su clímax y provocan escándalo; los jóvenes de París, Berkeley, Barcelona, Londres, por supuesto el DF y varias ciudades más toman las calles en demanda de reivindicaciones sociales, con resultados cruentos, en ocasiones; el vietcong arrecia su ofensiva, y pone en evidencia el fracaso del ejército estadounidense; los soviéticos y sus satélites (el otro imperialismo) ahogan el grito de libertad de la sociedad checa; la revolución cultural maoísta y su cauda de barbarie y fundamentalismo sientan sus reales en China; los movimientos de liberación de la mujer y la libertad sexual cobran auge... El mundo jamás volvería a ser el mismo. Aquí en México, mientras tanto, el inicio de este año traía consigo motivos de sobra para la expectación; 1968 representaba la celebración de un gran acontecimiento: los XIX Juegos Olímpicos de la era moderna. Los primeros en un país latinoamericano, los primeros en un país (valgan los eufemismos) en vías de desarrollo, los primeros en un país de habla hispana. Por ende, la presencia del espíritu olímpico se percibía en todas partes desde finales del 67: lo mismo en los entonces espectaculares adornos navideños (en la desembocadura de 20 de Noviembre y Plaza de la Constitución, por ejemplo, cinco coronas de Nochebuena se entrelazaban para dar forma a los aros olímpicos, debajo de los cuales se encontraba la fecha tan esperada:1968) que en las campañas publicitarias que comenzaban a bombardear sin misericordia a los posibles consumidores ("Llegue a tiempo a las grandes emociones con Steelco"; "En la meta y donde quiera el triunfo se goza más con la chispeante alegría de Coca-Cola bien fría"; "Vea los Olímpicos a color en la tv consola Silverstone, oferta Sears diez mil 988 pesos") o en los mensajes de los medios de comunicación, como en el caso del Núcleo Radio Mil que a lo largo del día ofrecían a los radioescuchas cápsulas sobre los Juegos Olímpicos (Radio Eco transmite "Ecos Olímpicos", Radio Onda sus "Ondas Olímpicas", Radio Mil "Medallas de Oro Radio Mil", Sinfonola "Chispazos Olímpicos" y 590 La Pantera "Zarpazos Olímpicos"). El 2 de enero los diarios capitalinos informan de un aumento de 16 a 17% a los salarios mínimos. Así, para la capital el mínimo se fija en 28 pesos con 25 centavos y para el campo en 26.25 pesos para el periodo 1968-1969. En una época sin tantos sobresaltos económicos y en la que un dólar se cotizaba a 12.50 pesos, los 28 pesos son suficientes para el transporte público (45 centavos), para un Pascual con pulpa de fruta (80 centavos), para un tamal rojo, verde o de dulce (70 centavos), para comprar el periódico (60 y 80 centavos) o incluso para llevar a la familia al cine (entre tres y seis pesos la entrada), pero no para adquirir un certificado de derechos de apartado de las competencias olímpicas, en venta desde principios de 1968 en los principales bancos del DF. Los precios de estos certificados varíaban según la competencia y el asiento e iban desde los 500 pesos para diez partidos de futbol en plateas; dos mil pesos para ceremonias de clausura y apertura en asiento especial; ocho mil pesos para 19 competencias de natación y clavados en localidades especiales, hasta nueve mil pesos para todas las competencias de atletismo que incluía nueve asientos en palco, poco menos de la mitad de lo que costaba un Volskwagen nuevo, cuyo precio andaba arriba de los 20 mil pesos. La mayoría seguiría los juegos en la radio o en la tv, principalmente de bulbos y en blanco y negro. Adquirir una a colores, tecnología de punta entonces, representaba para un obrero de salario mínimo alrededor de un año de sueldo íntegro. El tiempo que te quede libre
Con Corona del Rosal (regente del DF desde 1966), en la capital del país, con poco más de seis millones de habitantes, antros y centros nocturnos, cual aves fénix, renacen de sus cenizas. Atrás, por fortuna, ha quedado la era de Ernesto P. Uruchurtu, el "regente de hierro". En la contraportada de la 2da de Ovaciones los anuncios cabareteros, con sugerentes imágenes de damas semidesnudas, llenan gran parte de la página 8: Siglo 20, Club Imperio, San Luis Club, La Casa del Indio, Tío Sam y el aún superviviente Bombay ("Un centro propio para divertirse con poco dinero") presentaban a exuberantes féminas con nombres tan "originales" como Gipsy, Aloha, Gigi Doroti y Gina Valleti que seguramente hoy ya tienen nietos. En relación con la oferta de lectura, en los puestos de periódicos era posible encontrar historietas como Chachita la huerfanita o El monje loco, publicadas por La Prensa, a peso el ejemplar, mientras en las librerías aledañas a la Alameda los escaparates mostraban Obra revolucionaria del "Che" Guevara, la cuarta edición de El coronel no tiene quién le escriba, de García Márquez, la segunda edición de la novela de José Agustín De perfil o la primera de Inventando que sueño, y de Julio Cortázar se podía adquirir Todos los fuegos el fuego. Asimismo, El laberinto de la soledad llegó a su quinta edición.
Sumamente ecléctica, la cartelera cinematográfica ofrecía lo mismo El pistolero desconocido, con Piporro y Elsa Aguirre, en el cine Orfeón que Bella de día en el nuevo cine Tlatelolco, La batalla de Argel en el Opera, La guerra y la paz en el Carrusel (con el novedoso formato de 70 mm), así como La Biblia en el Diana. En funciones populares de tres por una, el cine Mitla proyectaba por módicos tres pesos: El beisbolista fenómeno, Del suelo no paso y El aviador fenómeno, las tres de Resortes. A mediados de año se estrenaría 2001: Odisea del espacio, del maestro Kubrick, y Prudencia y la píldora, en obvia referencia a la píldora anticonceptiva que tanto revuelo causaba. La llamada olimpiada cultural, que desde los primeros meses del año se pone en marcha, da impulso a expresiones artísticas como el ballet, la música llamada culta y el teatro. Nos visitan, el Ballet Nacional de Canadá, la compañía de Opera de Berlín o se montan escenas de Shakespeare en varios idiomas. Entre los directores que participan se encuentra Alejandro Jodorowsky, quien, por cierto, provocó mayúsculo escándalo en Acapulco durante la XI Reseña de Cine con su película Fando y Lis. "Esta es una vergüenza del cine mexicano", señala Raúl de Anda a un reportero de El Heraldo de México. En tanto, la escultural actriz Sharon Tate, quien sería asesinada al año siguiente por Charles Manson y su séquito de fanáticos, también levanta ámpula al declarar en el mismo festival que "el atractivo sexual, mientras más natural, resulta más atractivo". De "audaces declaraciones" califica las palabras de la esposa de Roman Polanski, el diario de derecha pionero, por cierto, en el color y la ligereza, hoy tan en boga. Otras alternativas culturales: con 12 pesos 50 centavos, esto es un dólar de aquellos, se podía abordar una autobús que salía del Monumento a la Revolución y lanzarse en viaje redondo a las pirámides para disfrutar de "Teotihuacán Luz y Sonido", espectáculo con texto de Salvador Novo, música de Blas Galindo y las voces de 400 actores. La entrada, de 25 pesos, era aparte. La Villa Olímpica
Con un costo de 201 millones de pesos, para mediados de septiembre se inaugura la Villa Olímpica Libertador Miguel Hidalgo. Al paso de los días, ésta comenzará a poblarse con más de seis mil atletas de los 113 países que participarán en la justa deportiva, además de los dos mil oficiales de equipo y auxiliares. Parte de éstos también se alojarían en Villa Coapa. El costo de alojamiento para los atletas era de cuatro dólares diarios mientras que para los entrenadores y demás personal era de ocho. Los que también llegaron fueron los boletos individuales para las competencias, pero vuelan más rápido que la nave donde se mató ese año el cosmonauta Yuri Gagarin, "El Colón del espacio". Nadie encontraba un boleto para atletismo por ningún lado, no se diga para la inauguración o para la clausura para los que sin rubor los revendedores pedían el triple. Un boleto para las competencias de atletismo en asiento general se anunciaba en cinco pesos y un palco en 150. En tanto, la entrada general para las eliminatorias, semifinales y finales de gimnasia tenía un costo de diez pesos y en asiento especial 150, pero en reventa los precios podían llegar a mínimo 500 pesos. En su afán de "no dar mal aspecto a los visitantes", las autoridades del DF anuncian que reubicarán a las 454 familias de paracaidistas que viven en el camellón de la avenida Cien Metros. Se les desplaza a la naciente colonia Providencia donde los funcionarios capitalinos se comprometen a dotarlos de luz, agua y drenaje. No hay seguridad de que hayan cumplido. Adicionalmente, las "julias", tan activas por aquella época, recogen a cuanto indigente encuentran en la calle, lo mismo a niños que venden chicles o bolean zapatos que a vagabundos y teporochos. El día infausto
Octubre del 68. Procedente de la antigua Grecia, la llama olímpica se acerca a tierra nacional a bordo del buque Durango que navega por aguas del Caribe. En la edición de El Universal del miércoles 2 de octubre, el día de la masacre de Tlatelolco, el pronóstico del tiempo anuncia que "habrá lluvias ocasionales, vientos moderados". En "El Aviso Oportuno" se lee: "Canjeo boletos de gimnasia de 10 pesos para 23 de octubre a las 8:30 horas por boletos de la misma competencia en la tarde del mismo día u otro, acepto mejores localidades y mayor precio". En tanto, en el cine Tlatelolco se proyecta La trampa, para adolescentes y adultos. Un día después de la matanza los diarios coinciden en la mentira: el CNH era manipulado por "fuerzas extrañas del exterior". Algunos reseñaban que los estudiantes habían comenzado la agresión contra los miembros el Ejército con un saldo de varios muertos y heridos, mientras que un estudiante había resultado muerto y varios más remitidos a la delegación. Dos días después de la matanza, El Día informa que el Comité Olímpico Internacional ha decidido categórico que los juegos de la XIX Olimpiada se realizarán tal y como están programados, pues éstos son "... un verdadero oasis en este mundo atribulado". Esta misma edición reporta del estallido de una bomba casera en el Viaducto Miguel Alemán. El 6 de octubre el fuego olímpico toca tierras mexicanas, mientras la antorcha recorre algunos estados de la República antes de arribar a nuestra capital, Gustavo Díaz Ordaz declara:"Sabremos cumplir hasta el final. Se sabrá hacer honor al compromiso contraído por el pueblo mexicano" (La Prensa 8/IX/68). En esta misma edición se anunciaba Por mis pistolas con Mario Moreno "Cantinflas" en el cine Hollywood. Música de viento 12 de octubre, el gran día, en el estadio México 68 la ovación, el griterío, la muchedumbre; en el escenario a reventar, la gente se encuentra impaciente por ver arder el fuego en el pebetero y el desfile de las delegaciones. Durante la transmisión, Radio Sinfonola regala 500 discos de Marcela Galván "con los éxitos del momento `Tú, tú, tú` y `Que ruede el mundo`", mientras que Radio Mil obsequia a su auditorio calcomanías con el emblema de la paloma olímpica. "Todo es paz y concordia", dicen los medios. En punto de las 11 de la mañana cuando por el sonido local se anuncia la presencia de Díaz Ordaz abucheos y recordatorios maternales surgen de las gargantas de los casi 80 mil espectadores. Pese a las estrategias encubridoras de los medios, los sangrientos sucesos de Tlatelolco se encontraban frescos en la memoria colectiva. La delegación de la URSS, potencia que recién había invadido a Checoslovaquia, también se llevaría su dosis de música de viento. En los diarios del 13 de octubre numerosas fotos y abundantes notas informativas, tanto en portada como en interiores, informaban al lector de la inauguración, así como de los resultados de las competencias del primer día de Olimpiadas. En las últimas páginas de Excélsior, perdida entre notas del tipo: "Llega a su fin la promiscuidad en La Lagunilla", encontramos una fotografía del éxodo de vecinos de la unidad habitacional Nonoalco-Tlatelolco, quienes cargando lo indispensable en maletas y cajas de cartón se alejaban de la unidad, aún bajo patrullaje y vigilancia policiaca. En la misma edición una publicidad inmobiliaria decía: "El más alto concepto de confort, elegancia y exclusividad ha sido aplicado a la planeación de la Sección Señorial Tlatelolco, para satisfacer las exigencias de quienes saben vivir bien, a la moderna". Medallas y pipirín
El fin de semana trae victorias de panzazo en el fut y descalificaciones en el tenis. Nada relevante. Pero, el lunes 14 en la especialidad de caminata, México amarra su primera medalla. Un día después, las crónicas periodísticas destacan el dramático segundo lugar conseguido por el sargento José Pedraza, quien en los segundos finales estuvo cerca de rebasar al soviético Goluvichi y dar a nuestro país el oro. Las fotos de los diarios muestran a un Pedraza haciendo un último esfuerzo que a la postre resultó insuficiente. Desesperación, coraje y fatiga, todo a la vez, se reflejan en la cara del sargento, quien vomitaría tras el esfuerzo realizado. Ese día, las ofertas de centros comerciales como Cemerca (una especie de Aurrerá) destacaban: "papa criolla a 90 centavos el kilo; néctares Jumex, de un peso a sólo 70 centavos, la calabaza de castilla a 40 centavos el kilo y la pasta dental Forhans de 8.10 a 4.85". En tanto Astor ofrecía el kilo de huevo a seis pesos, y el de pollo a 6.50, la carne de res a 7.20, y la de cerdo a 7.90, así como la lata de atún de 198 gramos a 3.95 pesos. En rayos X las clínicas Prensa tenían los siguientes precios: "Radiografía dental, cinco pesos; pulmón, 32, y estómago 75". Zulma Faiad, en tanto, declaraba: "Interpretaré desnudos sólo cuando esté de por medio el arte".
Con motivo de las competencias olímpicas de vela en Acapulco, entonces el destino de moda, se encontraba a reventar. En "sociales" de El Heraldo de México aparecía por esos días un anuncio de relojes con el siguiente texto: "Los privilegiados vacacionan en los balnearios más exclusivos y lujosos, se codean con magnates, reyes y luminarias de cine... ellos usan Jaeger-Le Coultre, el reloj para los privilegiados". Mientras que el hotel Las Brisas ofrecía un paquete de "4 días y 3 noches por sólo mil 650 pesos". Pero no sólo Acapulco recibía una buena afluencia de visitantes. En Excélsior del día 16 se informaba que el número de turistas extranjeros ascendía a 50 mil. Ese mismo día, pero en Ovaciones se daba a conocer "la terrible aventura" de una australiana y una inglesa quienes lograron escapar milagrosamente "de una segura violación", luego de que unos sujetos las llevaron "con engaños a un bungalow". La telera Mientras literalmente a golpes Ricardo Delgado y Antonio Roldán se encaminaban hacia la final de box (peso mosca y pluma, respectivamente), se daba a conocer que por las tardes una pantalla gigante recorre parques o explanadas de colonias populares como Aragón, Casas Alemán, Tepito o Escuadrón 201, no para que las señoras pudieran ver la telenovela Felipa Sánchez o el sketch de el "Loco" Valdez de "El Guacaritas Pedraza" en el programa Operación ja-ja, sino para quienes no habían podido comprar boleto disfrutaran de las competencias.
Hablando de televisión por esos días sólo existían los canales 2 (las telenovelas, El Club del Hogar, el Doctor I.Q. y el TV Musical Ossart eran los platos fuertes), 4 (básicamente con comedias estadounidenses como Mi bella genio y Hechizada), el 5 (con caricaturas gran parte de la tarde y películas gringas en la noche). Oficialmente también existía el Canal 11, pero fuera del Casco de Santo Tomás nadie podía verlo ni oírlo (CSG, dixit). Respecto de los canales 8 (hoy 9) y 13, si bien ambos habían comenzado sus transmisiones el 1 de septiembre del 68 con el cuarto Informe de gobierno de Díaz Ordaz, las programaciones regulares comenzarían hasta finales de ese año, en el caso del 13, y el 25 de enero de 1969, en el caso del 8.
De noticieros, en la cartelera televisiva podíamos encontrar, entre otros, Cuestión de Minutos, con Fernando Marcos y Mario Agredano; el Noticiero Automex, con Ignacio Martínez Carpinteyro; Agenda de un reportero, con Alberto Ramírez de Aguilar (Canal 2), y el Noticiero Novedades, con Guillermo Vela (Canal 4). Las autoridades intranquilas. "Por precaución" se dispone a última hora que la prueba de la maratón altere su ruta: en lugar de Zócalo, Peralvillo, Nonoalco, entrando por Tlatelolco, se decide que después del Zócalo enfile hacia Reforma, Polanco, Condesa e Insurgentes Sur hasta el estadio. Black power
Miércoles 16. Corriendo como bólidos, Tommy Smith y John Carlos, ambos estadounidenses, ambos negros, ganan oro y bronce en la prueba de 200 metros planos. Durante la premiación, al comenzar las notas del himno nacional gringo, los velocistas agachan la cabeza rehusándose a ver su bandera que ondea en el asta. Eso no es todo: los atletas van descalzos con sólo unas medias negras hasta las rodillas y como coronación a esto alzan sus puños enfundados en unos guantes negros. Es su simbólica protesta contra el racismo que aún campea en el vecino país del norte. Un día después ambos atletas son expulsados y se les pide abandonar la Villa Olímpica. El día 20 de octubre llega la segunda medalla, también de plata y en la especialidad de florete. El triunfo de Pilar Roldán, veterana de ese elegante deporte, serviría como preámbulo al pandemonium en que se convertiría la Alberca Olímpica dos días después con la obtención de la primera medalla áurea para nuestro país. Felipe "El Tibio" Muñoz se convertiría en el héroe de los 200 metros de natación.
Las crónicas aparecidas el día 23 consignan: "Al toque de los primeros 100 metros el soviético Kosinsky le sacaba dos brazadas de ventaja (a Felipe) mientras que Job el norteamericano le ganaba por una y media brazada, una vuelta bien ejecutada del Tibio lo hizo emparejarse a Job... en la recta final Felipe empieza a ejecutar su cierre, Job quiso seguirle el paso pero se vació en el intento, el plusmarquista Kosinsky empezó a desesperarse porque el Tibio no cejaba en su acelere y faltando escasos cinco metros, Felipe rebasa al soviético". La gente desbordó las tribunas, volaban sombreros y otras prendas. "Fe-li-pe Fe-li-pe", era el grito unánime en la Alberca Olímpica. En la misma edición de Ovaciones donde se ve a Felipe en portada cargado en hombros como torero y con sombrero de charro, encontramos una pequeña nota perdida en la página 8: Memo Echevarría, nuestra gran esperanza en natación, se convierte en la gran decepción olímpica al ser eliminado en los 400 metros libres (días después también fracasaría en los mil 500 metros). El de Echevarría no era el único mal resultado del día. Los lectores del diario deportivo eran testigos de la misma historia de siempre: en duelo contra Bulgaria en el estadio Jalisco, se lee, la selección mayor de futbol de México dominó todo el encuentro, pero (qué novedad) al final perdió tres goles por dos. Los goles de México obra de Héctor Pulido y Albino. La selección olímpica de futbol es eliminada. Los pretextos de siempre vuelven a aflorar. La publicidad en diarios por esos días: una empresa ciertamente visionaria (Datamex, S.A.) ofrecía cursos para las carreras de perforista, operador, programador, analista de sistemas. Ilustraba el anuncio una tarjeta perforada de ésas que se introducían en unas gigantescas computadoras hoy antediluvianas. El eslogan de la publicidad era el siguiente: "¿Le interesa a usted ingresar en el vasto campo de la computación electrónica IBM?". Mientras tanto el Monte de Piedad, "en su sucursal junto a la terminal de camiones Texcoco", ofertaba máquinas de coser de varias marcas a 790 pesos y consolas a mil 395, Zapaterías Canadá daba a conocer su línea Can-Can "en cuatro colores psicodélicos a sólo 80 pesos" y Sears anunciaba una oferta de "finos" trajes de dracón y lana de 749 a 548 pesos. Yo soy aquel La inflación en el deporte profesional y los espectáculos era ya una realidad. Por aquellas fechas se informaba que Rubén Olivares cobraba un promedio de 80 mil pesos por cada pelea (no es casualidad que pronto Roldán y Delgado se convirtieran al profesionalismo). También se daba a conocer que el cantante Raphael, muy de moda por aquellos tiempos, cobraba en El Patio cuarenta mil pesos por noche y por participar en tv 15 mil dólares (alrededor de 187 mil pesos). En una entrevista a la prensa mexicana el divo de Linares, que en esos días se escuchaba en Radio Felicidad y Radio Variedades con "Mi gran noche", declaraba: "Soy un chico normal y común". Por su parte, en Radio Capital, "la discoteca de la gente joven", el hit parade estaba conformado por "Sky Pilot", de Eric Burdon y sus Animales; "Mrs. Robinson", de Simon y Garfunkel, y "Angel of the Morning", de Marilee Rush.
El 24 de octubre los diarios nacionales destacan la medalla de bronce conseguida por Tere Roldán en los 800 metros nado libre y las preseas del mismo metal obtenidas por los boxeadores mexicanos Agustín Zaragoza y Joaquín Rocha, quienes son eliminados en las semifinales de box. Asimismo, se informaba que Ricardo Delgado y Antonio Roldán pasaban a las semifinales de este deporte, con lo que aseguraban por lo menos la medalla de plata. Un anuncio de Hacienda Ojo de Agua aparecido en El Sol de México de ese día consigna: "Adquiera su casa de tres o cuatro recámaras, con 525 m cuadrados de terreno... enganche a plazos con $5,000 iniciales y sólo $1,432.60 mensuales" (sin especificar cuantas mensualidades). Un departamento de dos recámaras y teléfono por el rumbo de Narvarte (Cumbres de Acultzingo 67, atrás de la SCOP) andaba en 35 mil pesos. El precio de las rentas oscilaba entre 150 pesos, para un cuarto amueblado en Neza (de entonces medio millón de habitantes); 425 para un departamento de dos recámaras en Peralvillo; mil 100 para uno similar en Narvarte; o tres mil para uno estilo colonial y tres habitaciones en la colonia Juárez. El 26 de octubre la gimnasta Vera Caslavska contrae nupcias en la Catedral con su paisano checo Josef Odluzil. La prensa y los medios electrónicos destacan la noticia. Ese mismo día llegarían para México tres medallas más: las dos ya esperadas de oro de Roldán y Delgado y una de plata en clavados por obra y gracia de Alvaro Gaxiola, quien durante la prueba había sostenido un duelo férreo con el italiano Klaus Diviasiquien. Por su parte, con un boxeo tranquilo e inteligente Ricardo Delgado fue marcando puntos sobre su rival el polaco Arthur Olech, consiguiendo así la medalla de oro, mientras que Antonio Roldán también ganaba el oro por la descalificación de su oponente, el estadounidense Albert Robinson, quien de un cabezazo le abrió la ceja al mexicano. En la edición de Excélsior donde se comentan las victorias mexicanas podemos leer: "En el Centro de Personalidad Sears enseñamos a vestirse y maquillarse a las señoritas según los cánones de la moda... Para ayudarlas a ser bellas, desenvueltas y felices"; asimismo, Air France promociona viajes a Europa en "cómodas" mensualidades: "Disfrute de 21 días en el viejo continente por 11 mil 390. (¡¡Usted pagará cada mes únicamente 526 pesos!!)". El sueño terminó
El 27 de octubre, llegó el final de la fiesta. Las notas periodísticas hablan de gente a las afueras del estadio buscando desesperadamente un boleto: "¿Alguien tiene un boleto?, ¿alguien vende un boleto?, gritaba un individuo mientras agitaba en su mano billetes e incluso su reloj de pulsera". Nadie quería perderse la ceremonia de clausura tan llena de nostalgia, de espectacularidad. En lo que respecta a la organización de las Olimpiadas las autoridades mexicanas pasaron la prueba. En otros ámbitos fueron tajantemente reprobadas días antes de la justa deportiva. Tras la clausura, los titulares de los diarios regresan a las noticias habituales: Vietnam, el canal de Suez, Checoslovaquia, La Habana y los aviones secuestrados, la polémica eclesiástica por la boda de Jacqueline Kennedy y Aristóteles Onassis, el proyectado vuelo a la Luna... Entre la población (sociedad civil se diría ahora) pasan a segundo plano los heroicos triunfos de los deportistas nacionales y se vuelve a hablar, en ocasiones en voz baja, del conflicto universitario, del infausto 2 de octubre, de las cárceles llenas de presos políticos, de la falta de libertades... Finalmente, como el prestigiado diario Le Monde lo había comentado días después de la matanza de Tlatelolco, los Juegos Olímpicos "no eran más que un entreacto espectacular en un momento histórico particularmente importante para México". La realidad, pues, estaba de regreso Martín Real es periodista cultural. |
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