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Del cuerpo al ojo

Jaimeduardo García

Rogelio Cuéllar
Foto: Antonio Nava

Geografía erótica, exaltación sensual del cuerpo femenino -y masculino- y las posibilidades infinitas que dan las imágenes de Rogelio Cuéllar para que los voyeurs gocemos con Entre la mirada y la piel, muestra de fotografías de desnudos que expone el trabajo comenzado a los 22 años para explorar el territorio erótico: "una lámpara de inagotable aceite".

Rogelio Cuéllar dice que fotografiar el cuerpo humano no es un tema que se agote, "es infinito como la vida, como el amor, son paisajes para caminar y recorrer. Hay muchos lugares a dónde llegar. Tengo una idea hasta que completo un concepto, hasta arribar al puerto, el paisaje que busco: lo bello y lo sublime".

Entre la mirada y la piel jamás desemboca en la pornografía. Un ejemplo, en "Autorretrato" una mano abre los labios vaginales de una mujer de quien sólo se ve la belleza de su cuerpo y la exacerbación de lo sensual. Todas las fotos son piezas artísticas porque la imaginación y la composición estética están presentes en un proceso donde el ojo del fotógrafo regala en imágenes que despiertan los sentidos y remueven una experiencia o el deseo.

El Premio Nacional de Periodismo 1973 afirma: "Los límites entre el erotismo y la pornografía es la forma de mirar; la forma de fotografiar. Como pienso miro; es un hilo indivisible entre fotografiar lo erótico sin buscar lo pornográfico".

Los cuerpos de las fotografías no son objetos estéticos sino territorios con juegos de luces para resaltar la composición de la imagen (la luz como un personaje más), geometrías corpóreas que no consumen las posibilidades de las colinas de senos y nalgas en una naturaleza muerta, verten en algo vivo y exquisito: "Me interesa la personalidad del cuerpo no tanto su forma. La intensidad humana; los rostros como mapas, cuerpos y experiencias sobre todo que sean expresivos".

Las fotografías de Entre la mirada son metáforas: la mujer como parte íntegra de la naturaleza; el acertijo de los cuerpos como reflejo del laberinto de nuestra memoria sexual; las formas caprichosas y hermosas. No hay innovación en sus fotografías de desnudo pero sí una calidad artística irrefutable.

Rogelio Cuéllar dice no temer a la censura: "Es una estupidez el temor al cuerpo desnudo, al erotismo que significa libertad; el erotismo es subversivo. Siempre que hago una fotografía pienso en mi libertad. La exposición se inscribe en un momento importante para el país cuando se vive la intolerancia frente a las manifestaciones artísticas, que no es de ahora sino de siempre"

Rogelio Cuéllar, Entre la mirada y la piel. Sala Erótica, Museo José Luis Cuevas, hasta el 22 de octubre.

Jaimeduardo García es redactor de etcétera.
Correo: jegc@etcetera.com.mx

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