![]() |
el país | columnas | el mundo | ensayos |
| gente | águila y sol | ciberia | medios | |
| tianguis | mañana | libros | cultura | |
| espectáculos | etcétera | |||
|
el país |
|||||||||
|
memoria textos personal
|
la granja
Raúl Trejo Delarbre
1 El hombre En el mensaje del primero de septiembre escuchamos a Ernesto Zedillo Ponce de León, el hombre que en menos de tres meses dejará el cargo para el que fue electo hace un sexenio. Sin embargo, mucha gente quería oír al Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Prevaleció el hombre, con sus bondades y defectos. Zedillo, el hombre, explicó su idea del poder. "El gobernante, antes que notable y notado, debe ser útil", recalcó casi al comienzo de su alocución en la tribuna parlamentaria. En estos casi seis años actuó en congruencia con esa definición. A Zedillo se le notó, y mucho, porque la presencia del Poder Ejecutivo es muy vigorosa en México a pesar de la desacralización que él quiso imponerle. Si fue notable, lo dirá la historia. Por lo pronto para la mayoría de los mexicanos el presidente Zedillo ha sido eficaz, que siempre es una manera -aunque no la única- de resultar útil. El mismo día de la entrega constitucional del Informe, Reforma publicó el impresionante índice de preferencia que el presidente Zedillo mantiene entre los mexicanos. El 69% aprueba su desempeño. A pesar de todas las omisiones y acciones que se le puedan señalar, una enorme mayoría de ciudadanos aprueba la gestión presidencial de Ernesto Zedillo.
2 ¿Discreción?
Algunos reprochan los muchos asuntos que el Presidente dejó sin tocar. Cada omisión, en esos terrenos, significa una decisión política. Desde luego, hay que recordar que no se trataba de un inventario de dichos y hechos de su administración. No era un Informe. El documento que reseña el estado actual que guarda la nación, según reza la vieja fórmula, el Presidente lo entregó por escrito en la Cámara de Diputados. Lo que leyó en tribuna fue un balance político. Y como tal, puesto que se encuentra permeado de la subjetiva perspectiva de su autor, resulta debatible. Lo útil para la evaluación del sexenio, es la descripción que Zedillo hizo de su propia conducta y de las coordenadas ideológicas a las que, según dice, ciñó sus acciones y decisiones. Quiso ser un gobernante más útil que notorio. Pero quizá no siempre reconoció que en esas alturas del poder, una de las mejores maneras de ser útil, más allá de que lo noten o no, es tratar de actuar de manera notable. La discreción es virtud en casi todas las zonas de las relaciones humanas. Pero en el ejercicio del poder político puede llegar a ser tomada como ausencia de definiciones e incluso de decisiones.
3 Creencias
En su mensaje el doctor Zedillo se explicó a sí mismo. Dijo que ha tratado de ser un Presidente inmune a presiones y favoritismos familiares. Incluso se ufanó de que será un ex mandatario "que deberá trabajar para apoyar el sustento de su familia". Varios periodistas apuntaron, de inmediato, que al parecer el doctor Zedillo olvidó que los ex presidentes mexicanos reciben un sueldo vitalicio. No se sabe si decidió renunciar a él, o si considera que los gastos de su familia son tan altos que no le alcanzarán los más de 100 mil pesos a los que actualmente asciende esa remuneración. En episodios como ése, Ernesto Zedillo se superponía al Presidente de la República. Pero esa superposición afectó la imagen que se tiene no del individuo que lo ejerce, sino del Poder Ejecutivo como tal. El doctor Zedillo habló de sus creencias políticas y ofreció, aunque fuese de manera elemental, su explicación de la crisis económica que se manifestó en diciembre de 1994. Reiteró que su antecesor le entregó un país con una crisis potencial cuyos efectos nos abrumaron durante dos años y de la cual salimos, a fuerza de enormes sacrificios. También dijo que es liberal, aunque en la historia mexicana y en el panorama internacional hay varios tipos de liberalismo. Zedillo admitió que la gente tiene razón cuando se reconoce insatisfecha con el combate a los delincuentes. Y expresó su pena por la derrota electoral del PRI.
4 El Presidente
Varios de los temas centrales, los resolvió apelando a sus convicciones o su talante personales. Incluso en los asuntos más políticamente álgidos parecía hablar más como Ernesto Zedillo que como Presidente de la República. No queremos sugerir que el titular del Ejecutivo desdoble su personalidad. Mostrarse tan humano como cualquier otro mortal es parte del estilo de gobernar que describió y al que ha aspirado estos seis años. Pero mucha gente quería ver al Presidente de la República: el depositario de tal poder que es, en sí mismo, una institución política. El primero de septiembre la figura de Ernesto Zedillo prevaleció por sobre la del titular del Poder Ejecutivo. Esa desmitificación del poder que se propuso buscar (hay que acabar con la cultura totémica, nos dijo alguna vez a comienzos del sexenio) el doctor Zedillo la ha conseguido parcialmente. El Presidente ya no les habla a los mexicanos como si en cada frase estuviese acuñando una definición histórica. Los mexicanos sin embargo -al menos muchos de ellos- siguen compartiendo una imagen sacralizada y sacralizadora del poder político en nuestro país.
5 El tótem Todavía hay quienes quieren, valga el juego de palabras, a un presidente presidencialista. Por eso, a pesar de la alta aprobación no hay una comunicación abierta entre el Presidente y los ciudadanos. A él no le gustan los rasgos sacralizantes del poder político. Y entre los ciudadanos no son pocos los que quieren ver un presidencialismo leviatánico, al menos en sus expresiones más superficiales. Zedillo ha querido combatir al caudillismo presidencial desde el ejercicio mismo de ese poder con un estilo distinto. Sin embargo a muchos compatriotas les gusta el presidencialismo mandón. Quizá les den gusto en el próximo sexenio. Si así ocurriese, la democracia iría para atrás
Correo: rtrejo@etcetera.com.mx |
||||||||
|
|