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Leche materna
Marina Robles

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

alambique


Marina Robles

Foto: National Geographic

El agua que vendrá del norte

Desde hace algún tiempo se habla de la posible obtención de agua a partir de la que se encuentra congelada en el Polo Norte. La demanda creciente de este recurso ha hecho que, de lo que nació como especulación, se plantearan diversos estudios que ahora son hechos con más precisión a partir de los avances tecnológicos. Los estudios han estado asociados también, en buena medida, a los cambios en el clima que vive el planeta como consecuencia de una civilización cada vez más industrializada. Aunque parecería que los países están buscando soluciones comunes para no alterar más la dinámica que mantiene la temperatura de la Tierra, el asunto del abastecimiento del agua sigue sin resolverse. De hecho, este recurso se prevé será una de las fuentes de conflicto en los próximos años, particularmente en las zonas áridas. Conocedores de esto, aquellos con recursos hídricos abundantes (Canadá, entre otros) se han guardado para mejores mercados futuros parte de las ideas desarrolladas sobre proyectos que trasladarían agua de las zonas norteñas hacia regiones secas o con gran demanda de agua. Y, aunque seguramente podrá ser una solución al problema, sería conveniente revisar cuáles nuevos problemas podrán surgir a causa del remedio planteado.

 

Foto: National Geographic

Ajustes al reloj biológico

Si usted es un madrugador, un insomne o un buen dormilón, buena parte tiene su origen en la herencia genética que lo persigue. Steven Reppert, de la Escuela Médica de Harvard, ha estado trabajando desde hace tiempo en los mecanismos que regulan el reloj biológico humano. En otras ocasiones le comentaba que el ciclo real identificado es de 24 horas y 11 minutos, movido por oleadas de hormonas y temperaturas corporales que nos alertan o aletargan según sea el caso. El reloj formal que conduce la vida humana es de 24 horas, lo que desacoplaría nuestras vidas cada cierto tiempo por la acumulación de una diferencia de 11 minutos. Sin embargo, los organismos han desarrollado mecanismos que son receptores lumínicos y proteínicos que permiten reiniciar el reloj interno cada que sea necesario. La luz de la mañana, por ejemplo, enciende el ciclo diurno cuando choca con la parte externa de la retina, donde sus fotocélulas la convierten en señales eléctricas que viajan por los nervios a un pequeño nodo de células relojes conocidas como núcleos supraciasmáticos. Durante el día, las proteínas de cada célula reloj encienden genes que a su vez generan otras proteínas. Al iniciar la noche, estas proteínas apagan esos genes. Con este principio, Reppert y sus colaboradores están planteando nuevos tratamientos para el alivio del jet lag, el insomnio y otros males del sueño, usando técnicas que reinicien artificialmente el reloj biológico y permitan que se alivien los mecanismos alterados

 

Marina Robles es maestra en Ecología Marina por el CICESE y Fellow del Programa LEAD-México. Actualmente estudia el doctorado en Ciencias en la UNAM.

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