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TV olímpica

Francisco Báez Rodríguez

Foto: Bruno Cortés

Los Juegos Olímpicos de Sydney se avecinan, y con ellos otro episodio de la disputa por la audiencia en el que, a diferencia de lo normal, Azteca tiene oportunidades reales de derrotar a Televisa.

En "temporada regular", la programación en horario AAA de lunes a viernes está dirigida al auditorio femenino. La participación masculina aumenta a partir de las diez de la noche. En los canales "familiares" (4, 5 y 7) hay una búsqueda de adolescentes, adultos jóvenes y familias completas de clase media y media-alta. En "temporada deportiva" (mundiales y Olimpiadas) esta lógica cambia y ambas empresas inentan, sin descuidar sus nichos en los canales masivos, subir el número de televisores encendidos y juntar la mayor cantidad posible de su teleauditorio en las transmisiones deportivas.

A diferencia del Mundial de Futbol, en el que tres cuartas partes de los televidentes son hombres, y causa una sobreexposición relativamente rápida, revertida en la final, en los Juegos Olímpicos hay una menor desproporción y la saturación llega, si acaso, en los últimos días.

Para cuidar esa agregación de público, en las últimas décadas una serie de deportes female friendly han recibido particular atención durante los juegos: gimnasia (artística y rítmica), nado sincronizado, clavados, equitación (y patinaje artístico en los juegos de invierno), mientras que otras disciplinas más clásicas o antaño más transmitidas (lucha, boxeo, etcétera) pasan a segundo término.

En Estados Unidos, este cuidado por un peoplerating variado y generoso los obliga a llenar buena parte de las horas de transmisión olímpica con historias personales de los competidores (como quien dice, la telenovela detrás de cada atleta) y a tasajear impunemente los encuentros deportivos propiamente dichos.

Esta estrategia tiene sus matices, ligados a la necesidad de crear continuidad entre los televidentes hacia otras transmisiones que rebasan las Olimpiadas: de ahí la alucinante lógica mexicana de transmitir una muy buena parte del torneo de futbol de Atlanta 96 y la insistencia, en los países donde se trasmite la temporada de la NBA, en pasar completas las palizas de los sucesivos dreams teams de basquetbol.

El horario de Sydney tiene 16 horas de adelanto respecto del de México. Esto tiene ventajas y desventajas para las televisoras. Significa que el núcleo principal de las competencias será en la madrugada mexicana (menos necesidad de hacer cambios de programaciones pero menos público) y el horario estelar nocturno (en el que compiten programas-contenedor: resumen, comentario, comedia, anuncios caros) corresponde al mediodía australiano, que no suele ser el momento cumbre de las competencias (lo que permite hacer el programa más redondo).

Para los espectadores también hay bemoles. Por una parte, obligará a ese 5% fanático a continuas desveladas, a cambio -esperemos- de una cobertura más amplia y analítica. Por otra, permitirá a ese otro 5% de tempraneros irredentos disfrutar de resúmenes completos con sucesos frescos. Finalmente, deja abierto el espacio para la mayoría para ver con tranquilidad los programas especiales en AAA.

Azteca, como de costumbre, lleva el mejor equipo de comentaristas y comediantes que la renovada Televisa. Es de esperarse que, como de costumbre, la televisora de Avenida Chapultepec inicie con ventaja de público, debido a la continuidad histórica, y luego la pierda. En esas circunstancias, dos cosas pueden determinar quién se lleva al público: la cantidad de comerciales y la capacidad de edición (habemos quienes preferimos ver alguna competencia completa y no cachitos de arlequín). Lo paradójico es que, como los paquetes comerciales ya se vendieron, las televisoras no cambiarán su grado de saturación comercial olímpica por razones de rating.

 

Rocío Sánchez Azuara

 

 

Fariseo del año

Instituyo y otorgo, por única ocasión, el título Fariseo del Año de la tv a Rocío Sánchez Azuara, por su apasionada "defensa de la vida" y condena de las mujeres violadas que deciden abortar. Si lo hizo por quedar bien con el jefe, mal: si por mejorar su imagen maltratada, peor. Con una sola mujer que haya tomando en cuenta sus palabras...

 

Francisco Báez Rodríguez es subdirector general del periódico Crónica.

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