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real politik Australia
María Cristina Rosas
"Quien viene a Australia lo hace por alguna razón. Australia no es un país que quede camino a algún otro lugar, no es como México desde donde se puede viajar a Cuba, Centroamérica o Estados Unidos. Australia está lejos de todo, es decir, cerca de nada". Con estas palabras respondió John Morse, director de la Australian Tourist Comission, a quien esto escribe en torno a las expectativas que en términos de turismo se tienen en el país de los canguros y los koalas respecto de los Juegos Olímpicos, antes, durante y después de que estos ocurran. Las opiniones están divididas: hay quienes piensan que los Juegos Olímpicos de Sydney llevarán miles de turistas de todo el mundo a Australia y una vez concluidas las justas deportivas habrá un desplome en los números de visitantes foráneos. Sin embargo, eso no es necesariamente cierto. El turismo es una industria ampliamente desarrollada en esa nación. John Borghetti, gerente general de ventas del Grupo Qantas, comparte el optimismo respecto de las implicaciones que para la línea aérea más segura del mundo tienen las Olimpiadas. A pesar de que Qantas no es patrocinador oficial de las justas deportivas citadas (su competidor, Ansett/Australia es quien trabaja como patrocinador según lo dispuesto por el Comité Olímpico Internacional), es evidente que se beneficiará del flujo de turistas, corresponsales y demás personas que requerirán sus servicios de transportación en la segunda quincena de septiembre. Borghetti comentaba que "las Olimpiadas pondrán a Australia en el centro de la atención mundial y la perspectiva es muy alentadora: más personas querrán venir a este país cuando esa justa haya culminado". Pero Australia no se reduce a Sydney. Ciertamente la belleza de la bahía con el Opera House hacen de Sydney una de las ciudades más bellas del mundo. Los australianos, sin embargo, especialmente quienes viven en esa hermosa urbe, están cansados de las Olimpiadas: y eso que aún no comienzan. Muchos dicen que desde que el Comité Olímpico Internacional otorgó a Sydney la sede para organizar el suceso en el 2000 es difícil abocarse a otros temas que son tanto o más importantes para la vida cotidiana de los aussies. Viendo esa reacción de los pobladores de Sydney es posible que muchos turistas también experimenten la sensación de que se engentan. Para ellos existen otras posibilidades, una en particular que es altamente recomendable: Canberra, la capital australiana. Canberra es una palabra indígena que significa "lugar de reunión". Es una ciudad artificial diseñada por un joven arquitecto estadounidense, Walter Burley Griffin, tras una licitación promocionada a nivel mundial. La ciudad guarda muchas similitudes con Washington D. C., si bien tiene personalidad propia. Griffin la diseñó pensando en un lago central y un triángulo parlamentario donde se ubicarían los principales edificios de la Federación. Se trata de un centro cultural distinto a urbes tan dinámicas y complejas como Sydney y Melbourne. La vida en Canberra transcurre tranquilamente (quizá demasiado para quienes como esta autora están acostumbradas al bullicio de la ciudad de México). Dadas las dimensiones del país, Canberra se extiende en un vasto espacio que en términos geográficos se localiza justamente entre las ciudades de Sydney y Melbourne, las cuales se disputaron la capital del país hasta que se llegó a la solución salomónica, a principios de siglo, de asentar la capital donde se encuentra en la actualidad. Las atracciones que ofrece Canberra para el turista son muchas. Kate Carnell, ministra en jefe de la capital australiana, hacía notar que para los amantes del deporte, Canberra es el lugar ideal. Ahí se llevarán a cabo diversos partidos de futbol antes de la inauguración oficial, en Sydney, de las Olimpiadas. El futbol olímpico se llevará a cabo del 13 al 24 de septiembre (la inauguración de las justas olímpicas está prevista para el 15 de septiembre). Asimismo, las instalaciones deportivas existentes en Canberra son excepcionales dado que esa actividad es fomentada como parte de la dinámica social de los australianos. Pero más allá del deporte, si lo que el visitante desea es un mayor acercamiento con la vida cultural, existen opciones como la sede antigua del Parlamento que hoy alberga a la Galería Nacional de Retratos que muestra a australianos destacados, desde figuras políticas hasta personajes como el ahora célebre Geoffrey Rush quien obtuvo un premio de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood por su actuación en la película Claroscuro (Shine). La Galería Nacional de Australia es otra posibilidad para poder conocer el arte de los indígenas australianos, o bien el de otros pintores y escultores de renombre nacional y mundial. Baste mencionar que del 8 al 19 de noviembre de este año, se expondrá en ese lugar arte indígena australiano; del 4 de noviembre al 11 de febrero del próximo año se presentará la exposición de Tony Tuckson; y del 8 de diciembre al 18 de febrero de 2001 habrá una muestra dedicada al centenario de la federación australiana. Para quienes odian los zoológicos (por el encierro al que son expuestos los pobres animales por otros animales) y se preocupan por no molestar a los tragones koalas (que sólo comen y duermen como bebés, pero que en algunos zoológicos son cargados, besados y manoseados por los turistas irresponsables), está el Parque de Tidbinbila, donde koalas, canguros, wombats y numerosas especies raras de animales y vegetales residen. Sin ser un zoológico ni tener en completa libertad a las especies ya citadas, les permite gran margen de maniobra, en un ambiente natural que el público interesado puede visitar, sin interferir demasiado con la rutina de los marsupiales y sus vecinos. Una de las construcciones por las que Canberra es identificada en el mundo entero es el Parlamento, ubicado en una colina desde donde se puede tener una vista panorámica de la ciudad. El edificio del Parlamento, reproducido en aquel episodio de Los Simpson en el que Bart obliga a un niño australiano a aceptar una llamada de larga distancia por un valor de 900 dólares, alberga a los parlamentarios del país. Pero si el turista tiene intereses más celestiales, Canberra también tiene algo para satisfacer esos gustos. Esa es una de las tres localidades en el mundo donde existe un Centro Espacial construido por la NASA. Los otros dos están en California y España. No hay que olvidar que existe una importante cooperación estratégica entre Estados Unidos y Australia, y que ésta también se extiende a la esfera de la investigación científica en el espacio exterior. Hay buenas noticias para los amantes del buen vino. Los vinos australianos tienen una calidad capaz de competir con las mejores bebidas francesas y sudamericanas. Tanto en Perth como en Canberra hay famosos viñedos que pueden ser visitados y el turista está en posibilidad de degustar exquisitas bebidas embriagantes, desde vinos blancos y tintos, dulces y secos, hasta oportos, blancos y tintos. Por cierto que Qantas proporciona a sus pasajeros, en ese largo viaje de 15 horas sin escalas de Los Angeles a Sydney (y también de regreso), vinos australianos para acompañar los alimentos. Si el pasajero se pasa de copas no hay problemas: el viaje es tan largo que fácilmente se puede recuperar de la resaca. En fin... Este es un recorrido por la capital australiana. Por cierto que una visita a la zona de las embajadas vale la pena. La legación diplomática de México es una de las más espectaculares. A la entrada destaca un enorme calendario azteca y en la recepción hay una colección de figuras prehispánicas que serían la envidia del Museo Nacional de Antropología. Y por cierto: a Canberra se llega en avión (Qantas provee ese servicio a distintas horas del día) en 35 minutos desde Sydney o en tren, en un viaje de poco más de cuatro horas. Parece lejos, pero después de un viaje tan largo para arribar a Sydney, el viajero debe estar al tanto de las distancias, mismas que importan en uno de los países más grandes del mundo María Cristina Rosas es profesora-investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Correo: mcrosas@prodigy.net.mx |
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