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tintero "Si entendemos a Guerrero, entenderemos al país"
Erick García Cruz/Armando Bartra
Desde una óptica que no pretende erigirse en la gran aportación académica pero intenta provocar la reflexión sobre el contexto sociopolítico de nuestros días, Armando Bartra nos expone en su libro Guerrero bronco (Era, 2000) un "microcosmos sureño en donde se viven los grandes problemas nacionales", donde se ha gestado un ejemplo claro y paradigmático del desarrollo de las luchas campesinas, ciudadanas y guerrilleras que han configurado al México de hoy. El fin primordial apunta hacia la revalorización de la historia de Guerrero como un pequeño laboratorio nacional que necesita ser reinterpretado.
¿Cuál es el propósito de escribir Guerrero bronco? La obra nació como un intento de establecer la historia política de México, de cómo se ha construido la democracia, entendida ésta no como leyes o instituciones sino como "cultura". En ese sentido, Guerrero bronco no es solamente un recuento histórico, pues no se basa solamente en nombres o personajes sino que toma en cuenta lo más relevante de la propia historia de una entidad rica en prácticas sociales, mismas que generan conflictos cotidianos que dan origen a muchas anécdotas significativas. Esta construcción de la democracia es indispensable para una inserción efectiva de México en la "modernidad", en el mundo al que aspiramos. Se construye de manera prolongada pues antes existe un largo pasado de civilidad, de libertades políticas y sociales. Esta historia de Guerrero no pretende erigirse en una historia nacional de las luchas políticas y sociales, pero es relevante porque se presenta como reflejo del sistema político nacional. ¿Es entonces "un claro ejemplo del desencuentro entre la lucha por la democracia política y la reivindicación de las demandas sociales"? Es claro que el caso de Guerrero no es atípico y tampoco es el cabuz de la democracia. Es un microcosmos sureño donde se viven, como ya lo mencioné, los grandes problemas nacionales. Es por esta razón que si entendemos a Guerrero, entenderemos al país. Me viene a la mente la película La ley de Herodes, en la cual un munícipe encarna las reglas de la política priista, corrupta y autoritaria... Sí. En Guerrero se vive, en menor escala, el problema de la pobreza extrema. Por ello, el "clima" de la entidad es extremo en cuanto a formas de lucha y organizaciones cívicas y sociales, además de que la guerrilla en esa región es crónica: no ha habido en Guerrero década sin violencia política armada. Pero uno de los méritos del libro radica en que se exponen otros tipos de lucha, que han repercutido en la construcción de la democracia guerrerense. Esa es otra peculiaridad: combina claramente la emergencia cívica de los guerrerenses con las armas, es decir: también acuden a las urnas para votar. Una actividad no se contrapone violentamente a la otra. En la Costa Grande se concentra la guerrilla a pesar de que existen retenes militares, guerrilla y narcotráfico, la gente sufraga. Esta situación es significativa porque en una entidad donde el analfabetismo campea, más de 50% de los ciudadanos inscritos en el padrón estatal acudió a las urnas el pasado 2 de julio, y votó en su mayoría por la oposición. ¿Guerrero bronco nació como contrapunto ante la gran cantidad de "literatura zapatista"? En cierta manera, aunque mi objetivo no era escribir únicamente sobre la guerrilla. No es mi tema predilecto. El levantamiento indígena en Chiapas es parecido al del siglo XIX por la naturaleza del discurso y por el uso mediático, pero éste no es el caso de la guerrilla guerrerense o oaxaqueña. Los grupos armados de Guerrero no han optado por la negociación y poseen un discurso menos florido, pero aunque optaron por las armas, el país ya no es el mismo que décadas atrás, ni tampoco la guerrilla. ¿Entonces, el libro muestra la especificidad de las luchas en el interior de Guerrero? Pretende ser una lectura provocadora, no sólo de los hechos y de la racionalidad interna de Guerrero; busca provocar la reflexión sobre lo que trasciende al libro: la conformación del proceso democrático en México. Sin embargo, existe una limitante: Guerrero bronco fue escrito desde los 90, factor que puede presentarse como virtud o un defecto pues sitúa el análisis desde una perspectiva actual, pero su contenido podría ser trascendible. Pretende mostrar el otro lado de la nota roja; el México libertario no es sólo el de la guerrilla zapatista, no sólo el de las luchas indígenas, ya que los mestizos en Guerrero son igualmente legítimos y constructores de utopías. Entonces, ¿a qué público va dirigida la obra? Al público en general. Intenta convertirse en un instrumento de divulgación; sin ánimos de despreciar o de sonar peyorativo, se dirige al pueblo, al "vulgo"
Erick García Cruz es licenciado en Periodismo por la ENEP-Acatlán, UNAM. |
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