etcétera el país el mundo textos columnas
gente ciberia medios ensayos
crónica cultura libros espectáculos
mañana etcétera

el país

memoria
Chimalhuacán
Pablo Hiriart

textos
Chiapas y "La Loba"
Adrián Acosta Silva

personal
Federico Zelaya Böckler
José Luis Martínez S.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

la granja


Raúl Trejo Delarbre

1 Chiapas

Pablo Salazar Mendiguchía
Foto: Cuartoscuro

Más de la mitad de los votos, una elección razonablemente limpia -sobre todo en contraste con las expectativas desastrosas que se habían dibujado- y la posibilidad de iniciar el principio del fin del desafío armado de hace casi siete años son los principales saldos de los comicios del domingo 20 de agosto en Chiapas.

Pablo Salazar Mendiguchía, ahora gobernador electo, tiene por delante una enorme tarea que inicia con los mejores auspicios. Su candidatura logró que PAN y PRD, enfrentados en el plano nacional en el tema del aborto, se cohesionaran y abanderasen una coalición de ocho fuerzas políticas.

Prácticamente toda la oposición en Chiapas respaldó a Salazar, cuya trayectoria no deja de ser paradójica pero también emblemática de los tiempos actuales. Su vida política, hasta hace pocos meses, el senador Salazar la transcurrió en el PRI. Pero en ese partido no hubo sensibilidad suficiente para hacerlo candidato a gobernador.

Salazar renunció a las filas priistas, capitalizó la presencia que había logrado en esa entidad gracias a su paso por numerosas posiciones políticas, persuadió a partidos de los que no ha sido militante y se benefició, finalmente, del ánimo de cambio que llevó a Vicente Fox a la Presidencia de la República.

Siete semanas después del 2 de julio Salazar, al frente de una alianza más amplia que la que respaldó a Fox, ganó los comicios en Chiapas.

Una de sus tareas más relevantes es la interlocución con el EZLN. Pero no es la única. Ni siquiera la principal. Chiapas es más que el conflicto con los neozapatistas. Salazar lo sabe. Por eso aspira a mantener el consenso que logró en la alianza que lo postuló y ratificó en la elección del domingo pasado.

 

2 Chimalhuacán

Chimalhuacán
Foto: Cuartoscuro

El presidente municipal le hizo saber al gobierno del Estado de México el enorme riesgo de enfrentamientos que habría en su toma de posesión.

En la oficina del gobernador Arturo Montiel no le quisieron hacer caso.

Esa es la hipótesis preferible.

La otra, sugeriría que en el gobierno mexiquense pudo haberse previsto y, por negligencia o por enorme villanía, no se hubiese evitado la emboscada del viernes 18 de agosto contra los partidarios del alcalde Jesús Tolentino Román.

"La Loba" lo había amenazado, según numerosos testimonios. En la prensa de la ciudad de México se llegaron a publicar docenas de notas acerca de la rivalidad de esa lideresa, Guadalupe Buendía, con Tolentino y su grupo.

No se trataba de un pleito por ideologías. Tampoco ha sido un diferendo entre autoritarios y democráticos.

El de Chimalhuacán ha sido un enfrentamiento entre dos grupos manipuladores y caciquiles. Los abusos de "La Loba" y su Organización de Pueblos y Colonias no disminuyen los excesos de Antorcha Popular.

Una y otra han traficado con la miseria de los vecinos de ese municipio. En ambos grupos ha sido frecuente la adjudicación de prebendas a cambio de fidelidad política. Antorcha no es menos inflexible que la OPC, de la misma manera que el clan de "La Loba" no tiene el patrimonio de la prepotencia armada en Chimalhuacán.

 

3 Cabos sueltos

Ahora, eso sí, las víctimas fueron de Antorcha Popular.

El presidente municipal electo avisó a tiempo de esa posibilidad al gobierno del Estado de México. No le hicieron, o no le quisieron hacer caso.

Sin embargo, el mismo Tolentino pudo haber tenido alguna dosis de negligencia, de la cual se ha dicho poco en estos días.

La madrugada anterior, según se ha publicado, el presidente municipal saliente, títere de "La Loba", le entregó a Tolentino el mando de la policía municipal. Cuando ocurrió el enfrentamiento el nuevo alcalde era, formalmente, responsable de la fuerza pública local.

Seguramente esa corporación no hubiese sido suficiente para enfrentar a la horda de empistolados que armaron Guadalupe Buendía y sus secuaces contra la muchedumbre que deseaba presenciar la toma de posesión del nuevo alcalde.

Pero se ha dicho que algunos policías municipales formaron parte del destacamento de golpeadores y pistoleros. También se informó que algunas de las armas empleadas por los esbirros fueron tomadas de la comandancia de policía, dentro del palacio municipal, donde las habían dejado los agentes a cuyo mando ya estaba, oficialmente, el nuevo titular del ayuntamiento.

 

4 Descomposición

Foto: Chimalhuacán
Foto: Cuartoscuro

La agresión fue encabezada por "La Loba". Juana Martínez, una mujer de Chimalhuacán cuya declaración publicó Milenio Diario el lunes pasado, asegura que su marido fue asesinado por Guadalupe Buendía unos segundos antes de que la agresión se generalizara a las puertas del palacio municipal. Ese testimonio tendría que ser suficiente para que la policía del Estado de México se hubiera empeñado en hallar a Buendía, prófuga desde aquel viernes sangriento.

Sin embargo, la orden de aprehensión aparentemente fue expedida hasta dos días más tarde, según denunció el lunes el encabezado de La Crónica de Hoy. Pero incluso ese día por la tarde, Radio Red informaba que no había orden de detención para la señora Buendía.

Si el gobierno del Estado de México no tuvo injerencia alguna en el asesinato de una docena de personas en Chimalhuacán, la conducta de las autoridades judiciales de esa entidad parecía tener el propósito de persuadir de lo contrario al país entero.

"La Loba" acumuló y abusó con tanta impunidad de un poder cimentado en el atraso político y las necesidades más vitales de los pobladores de Chimalhuacán. Pero ese poder no habría sido posible sin el respaldo de sucesivos gobiernos en el Estado de México y del PRI.

La inexplicable parsimonia y la deplorable torpeza con que ese gobierno respondió a la masacre en Chimalhuacán es harto significativa.

El PRI, en cambio, reaccionó deslindándose de los grupos violentos pero hace apenas unos cuantos meses los candidatos de ese partido, comenzando por el aspirante a la Presidencia de la República, querían beneficiarse del clientelismo electoral organizado por "La Loba".

Guadalupe Buendía es expresión de la decadencia de un sistema cuya crisis será lenta y costosa, por lo menos en algunos casos. No basta con que la encarcelen. La reconstrucción de la política en Chimalhuacán requerirá de una gran operación para la cual Antorcha Popular no es el aliado idóneo

 

Correo: rtrejo@etcetera.com.mx

principal | correo | publicidad | búsqueda | suscripciones | anteriores