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"Retiro espiritual"
¿Con la Iglesia topamos?

Rafael Cordera Campos

"La jerarquía católica pretende llevar
una deliberación nacional hacia los
terrenos propios de una religión"
Foto: Jerónimo Arteaga

Los diputados de Guanajuato pusieron en la mesa de las discusiones nacionales el tema del aborto. Aunque hayan congelado y aunque decidieran anular el tema, la aprobación que concretaron en su Congreso se convirtió en el tema más destacado por la opinión pública nacional. Todavía está dando de qué hablar y, la verdad, no es para menos.

Si fue o no un golpe sorpresivo, eso solamente lo saben los diputados de ese estado y sus dirigentes. Lo sea o no, lograron que articulistas y grupos sociales -sobre todo de carácter feminista- subrayaran su opinión en contra. Así que para el próximo gobierno el tema es ya una de las cuestiones que están en el debate y la conciencia nacionales.

Lo que es producto de una convicción ideológica y, en muchos casos, también religiosa, se ha querido imponer como política de Estado. Teniendo, como tenemos, un Estado laico, esa iniciativa que pretendió convertir convicciones particulares en decisiones de tipo general, sujetas a sanciones penales para todas las mujeres, puso en estado de alerta a quienes no comparten esa ideología y esos dogmas religiosos.

Por eso y por más, el tema del aborto tendrá que someterse a la deliberación de la sociedad y no solamente de los gobernantes. Si la iniciativa de los diputados guanajuatenses fue para medir las reacciones ciudadanas o si, por el contrario, fue iniciativa propia, sin mediar consulta alguna, eso ya sale sobrando. El argumento está puesto y lo mejor ahora sería que se pensara en la mejor manera de procesar la deliberación nacional que merece.

La cuestión no se ha quedado solamente en el papel. Por ejemplo, la jefa de gobierno del Distrito Federal, Rosario Robles, propuso una iniciativa de ley a la Asamblea Legislativa con el propósito de aumentar la despenalización del aborto. Y la información que ha salido a la luz pública nos dice que en 31 estados de la República éste se permite cuando el embarazo es producto de una violación. Pese a ello, los diputados de Guanajuato decidieron remar contra corriente y penalizarlo precisamente en dicho caso.

Tere Vale, ex candidata a la jefatura de gobierno del DF, también hizo declaraciones en el sentido de que apoyaría totalmente la iniciativa de Rosario Robles.

No sobra decir que el partido de ésta, el PRD, respalda también su iniciativa, al igual que el PRI. A todo esto, más lo que falta, ha dado lugar el panismo del estado de Guanajuato.

Desgraciadamente, las cosas no han parado ahí. En una exposición de arte en la ciudad de Guadalajara, dos jóvenes vándalos recién salidos de un "retiro espiritual" destrozaron un cuadro del dibujante Manuel Ahumada por el solo hecho de que, según ellos, ofendía a su religión (católica). Fueron detenidos y después liberados, pero en el inter un jerarca de la Iglesia católica en esa ciudad declaró que deberían ser liberados y que, si hacía falta, él mismo pagaría la multa.

La intolerancia brilló en la acción y en las palabras declaradas. La libertad de expresión que gozan todos los mexicanos quedó anulada por vándalos que decidieron ir, después de reconciliarse con su espíritu y su religión, a destrozar la obra y el trabajo de un ciudadano. A partir de ahí, según una autoridad eclesiástica, para no ser castigado por cometer un delito, bastaría con pagar el daño y así eludir la acción de un juez.

No es menor el tipo de declaraciones que han emitido algunos miembros de la jerarquía católica en el sentido de excomulgar a quienes practiquen el aborto, pues pretenden con ello llevar una deliberación nacional hacia los terrenos propios de una religión, del miedo y el temor, con sus propias creencias y jerarquías, antes que al que le debe corresponder como asunto de salud pública y de ética del mismo carácter. No digamos aquello que se relaciona con los derechos de la mujer, su afectación y consecuencias.

No debería haber duda respecto de la necesidad que la sociedad y el Estado tienen de madurar sus conceptos y conductas. No se trata solamente del tema del aborto que, como siempre, despierta pasiones y, generalmente, no permite una deliberación racional y realmente plural.

El asunto de la alternancia y el del pluralismo deberían asumirse de manera consecuente. La cuestión de las libertades y derechos, como el relacionado con las ideas y su expresión, no es asunto menor y por ello mismo, lo que se relaciona con la tolerancia y el reconocimiento de los demás, de mayorías y minorías, con la diversidad en general, no puede estar a discusión. Pero en el caso de los asuntos de género, no debiera olvidarse tampoco que las mujeres deben decidir acerca de sí mismas porque ése es un derecho que les corresponde a pesar de la misoginia de algunos sectores. ¿Con la Iglesia topamos?

Rafael Cordera Campos es profesor en la Facultad de Economía de la UNAM. Correo: rcc140@servidor.unam.mx

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