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"Fox se parece a Santa Anna"
"Me da vergüenza lo que ha pasado en México"

Marco Levario Turcott/Gastón García Cantú

Marco Levario y Gastón García Cantú
Foto: Martha Ghigliazza

¿Cómo explica los resultados del pasado proceso electoral federal?

El 2 de julio culminó una de las maniobras políticas más sofisticadas de estos tiempos. Lo que ocurrió a partir de ese día comprueba que Vicente Fox era el candidato del sistema. Es decir, el Presidente de la República tenía un problema: continuar o no la política económica: los compromisos con Estados Unidos, establecidos no sólo en el Tratado de Libre Comercio, sino también en las demandas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Esto, sin descontar el avance técnico del ejército estadounidense, que constituye la amenaza definitiva para el próximo siglo (y aquí choca su dedo índice en la mesa): si logra que máquinas y cohetes, que pueden ser atómicos, sean teledirigidos a todos los puntos de la Tierra.

Este orden económico se ha impuesto por medio de la globalización. En nuestro país todo empezó en el gobierno de Carlos Salinas, cuando fueron vendidas unas mil 200 empresas de la nación y se suscribió el Tratado de Libre Comercio, donde las desventajas de México son obvias. Si entonces no se advirtió su alcance, ahora, con la crisis y la consiguiente desaparición de la mediana y pequeña industria, se explica el origen de millones de desempleados. Por vez primera en la historia contemporánea, nuestro país está dividido en realidad en dos: el de los ricos y el de los pobres, cada vez más pobres y el de la minoría cada vez más rica. Nunca en la historia moderna de México hubo 24 multimillonarios, ahora se dice son 30 o 40 millones de pobres. El actual gobierno ha continuado la misma política implantada por Salinas: vendió 95% de los Ferrocarriles Nacionales de México -por cierto, aún no se sabe a quiénes-. Lo que permite la inferencia de que han sido vendidos a empresarios estadounidenses.

La política económica no ha impulsado los tiempos descritos idealmente en la globalización, sino a tiempos anteriores a la mexicanización de los ferrocarriles en 1908, bajo el gobierno de Díaz, por iniciativa y conducción de la negociación de José Ives Limantour. La ironía es ésta: la burguesía del porfiriato fue una burguesía nacional, de terratenientes, sí, pero una burguesía nacional. La actual está sometida al imperio estadounidense. Ha desaparecido el antecedente de la revolución mexicana y su Constitución. De otra manera no se explica la ofensiva contra el artículo 27 para poner en subasta la industria eléctrica y Petróleos Mexicanos.

El pacto

¿Está diciendo que Ernesto Zedillo apoyó a Vicente Fox?

Sí, porque el PRI no recibió dinero oportunamente; la campaña del PRI fue tardía. Por vez primera se vio torpeza en el sistema para persuadir a la mayoría de que su candidato podía resolver sus problemas. Esto no ocurrió, ni frente ni en torno de Francisco Labastida. Desde tiempo atrás, el Presidente estableció la "sana distancia" respecto del PRI. ¿Cómo puede alguien decir "una sana distancia" de lo que es el complemento del presidencialismo mexicano?

Pero luego Zedillo se arrepintió. Es emblemática aquella escena en Los Pinos donde éste aparece con Francisco Labastida y Roberto Madrazo.

Ya era tarde (dice mirando fijamente a su interlocutor). La campaña de Fox había persuadido a los más jóvenes y a miles de familias que tienen temor al futuro.

Si Vicente Fox fue el candidato del sistema, según usted, ¿por qué la mayoría de los ciudadanos votaron por él? ¿Todavía existe el poder gubernamental que determina o sustituye las preferencias de las personas?

En el sistema mexicano se estableció que el sucesor del Presidente haría la crítica y, por consiguiente, sería oposición a la obra realizada por su antecesor. Esto fue bien anotado por José López Portillo en sus Memorias, aunque ya era conocida esta forma de gobernar. Si el sucesor no hacía la crítica del antecesor, no se podía asegurar que gobernara y consolidara la paz interna del país. Toda gestión gubernamental deja muchísimas partes empobrecidas; otras injustamente tratadas, todo lo cual se expresa en la votación. El 2 de julio no se descubrió ni se conquistó la democracia, que viene de muchos decenios atrás. (Y Gastón García Cantú acerca el rostro para ver quién le replica.)

Fox ganó porque su candidatura rompió con los precedentes de las campañas electorales de México al introducir técnicas publicitarias. Además, había inconformidad, disgusto, desconfianza porque una sociedad no puede presenciar pasivamente el aumento del número de pobres. En cada familia hay uno o dos desempleados, y éstos son, principalmente, los jóvenes o los muy viejos.

No debemos olvidar que Vicente Fox no fue el candidato original del PAN. El se impuso como su candidato antes de la asamblea, si mal no recuerdo, dos o tres meses antes. El PAN fue objeto de un golpe político de Fox (enfático, García Cantú parece deletrear cada sílaba de las palabras de esa frase). Después, todos los medios de la publicidad moderna operaron mediante la palabra cambio, palabra mágica para el que está desposeído de esperanza, para el que carece de empleo. Estos problemas son fundamentales en una acción política que tiende a elegir al Presidente de la República.

La promesa del cambio

¿En eso pensaban los jóvenes cuando votaron?

Sí, pero en realidad no supieron por quién votaban. Ellos votaron por la situación de pobreza en que viven, por un hombre que les prometía el cambio. ¿Pero cómo va a cambiar la situación si va continuar la misma política económica? Tan es así que sus consejeros anunciaron la posibilidad de gravar con el IVA medicinas y alimentos. El solo hecho de gravar las inmensas utilidades de la minoría de multimillonarios daría para equilibrar el presupuesto de la nación. ¿Cómo es posible que una persona acumule millones y millones de pesos y los pobres no tengan ni para comprar un kilo de tortillas?

¿Qué tiene Vicente Fox que supo persuadir del voto?

No me interesa hablar de la figura de Fox, él sedujo a muchas personas y esto va para largo, por su estatura, su ordinariez, su desplante y esa forma de reto que tiene ante la vida. Cualidades que los mexicanos subconscientemente aprecian.

¿Lo que pasa en México tiene algún parangón con otro momento histórico por el que hayamos pasado?

En la historia contemporánea, no. Ni Obregón, que falsificó cuanto pudo lo que era la revolución, junto con Calles en la diarquía que constituyeron, fueron culpables directos o indirectos del asesinato del presidente constitucional Venustiano Carranza. La historia demuestra que, a partir del Plan de Agua Prieta, surgió la contrarrevolución. Lo que se explica porque ya en el poder Obregón reforma el artículo 82 de la Constitución y el 27, mediante los Tratados de Bucareli, que no lo reforma sino lo abroga porque acepta el criterio de la Corte de Justicia de Estados Unidos para que el 27 constitucional no tuviera "efecto retroactivo", es decir, que podían nacionalizarse los bienes a partir de 1917.

Sería imposible una analogía de Obregón o Calles con Fox. Históricamente el caso de Fox, por su forma, su lenguaje, las mentiras que ha dicho y las rectificaciones posteriores, algunas después de varias horas, las contradicciones permanentes, se parece a Santa Anna. No quiere decir que sea el Santa Anna que traicionó a México en 1847, sino el Santa Anna que arribó al poder 11 veces en hombros del partido conservador.

¿Usted cree que con Vicente Fox habrá la posibilidad de la reelección presidencial?

No, no diría yo tanto. Pero, si continúa con la política económica donde se están apuntando las demandas de Estados Unidos sobre la industria eléctrica y el petróleo, sí. Hay otras instituciones mayores o menores de México que tienden a desaparecer. No es casual que, en este orden, hubiera esa ofensiva contra la Universidad Nacional y que durante 11 meses el gobierno, por órdenes del Presidente a la Procuraduría General de la República, no actuara legalmente para defender la Universidad. Qué casualidad que después del 2 de julio la Universidad regresa a la calma, los supuestos padres de familia levantan su campamento. Todo quedó como debía estar casi un año después.

Ahora bien, el PRI está constituido por dos partes políticas, lo que podríamos llamar el sistema y la organización de los campesinos, trabajadores y clases medias. Es decir, las masas. La última vez que hubo una asamblea se discutió la privatización de la petroquímica. Y los representantes de esa masa se opusieron, al grado de detener lo que, inequívocamente, era una decisión presidencial. Las negociaciones llevaron a que el gobierno retornara a la proporción de la economía mixta, 49% iniciativa privada y 51% el Estado. Así quedó la petroquímica, por eso no volverá a haber una asamblea. Las reuniones del PRI a partir de entonces, hace más o menos un año y medio, han sido decididas sin el PRI, es decir, por el Presidente.

¿Quiénes conforman el sistema en el PRI? Los altos funcionarios, secretarios de Estado, algunos, gobernadores todos, más los senadores, diputados -locales y federales- y presidentes municipales.

La proclama democrática

Foto: Cuartoscuro

¿La palabra cambio permeó en la sociedad y generó un estado de ánimo en favor de la alternancia?

Sí.

¿Cuál es el estado de ánimo de Gastón García Cantú frente a eso?

Mi estado de ánimo es de repudio, de vergüenza por lo que ha pasado en nuestro país. Que lo ocurrido se proclame como una victoria de la democracia, como si nosotros arribáramos a la democracia en el año 2000. La democracia se apunta ya en la petición, la demanda de Miguel Hidalgo de que habría un Congreso que labraría la felicidad de todos. Después, Morelos con el Congreso de Chilpancingo y la Constitución de Rayón, corrientes que llegaron a la Constitución del 24. ¡Cómo se atreve alguien a decir que la democracia empieza ahora! Somos un pueblo que ha luchado por constituirse como nación independiente por medio de la democracia, porque tal es la revolución de independencia: abolición de la Colonia y lo que el poder extranjero significaba en nuestro país.

Vicente Fox ganó democráticamente, más allá de supuestos o inventados contubernios.

Sí. La contrarrevolución siempre ganó por medio de golpes de Estado. Lo que es realmente nuevo en nuestro país es que, por votación, ganara la derecha.

A la luz de los resultados del 2 de julio, ¿qué sentido tiene para usted el trabajo intelectual?

¿El problema es solamente la acumulación de capital y la pobreza consiguiente? No. A esto se añade una situación colonial. La destrucción de la pequeña y mediana industria que se ha pretendido suplir con las maquiladoras. Esta es la descripción oficial de que se están creando empleos. No tantos como se dice y muchísimo menos de lo que necesita el país. Pero convertir al país, una vez desaparecida su industria nacional, en un enclave de empresas transnacionales, conlleva a un "premio internacional" si entendemos el valor del dólar y del peso.

En Estados Unidos un obrero gana entre 15 y 18 dólares la hora, y en México trabajando ocho horas, 37 pesos 50 centavos. Si esto lo reducimos al valor que tiene el peso en referencia al dólar, el obrero mexicano gana centavos de dólar por hora. Esa es la razón por la que se busca a México para levantar maquiladoras. Si nosotros somos limítrofes de Estados Unidos, ¿cuánto se ahorran las empresas de ese país con el salario y con la proximidad de nuestro país?, el transporte ya no viene desde Singapur, Corea o Taiwan. Hace unos dos años, el secretario de Comercio dijo que eran cuatro mil 50 maquiladoras, hoy deben ser algunas miles más. Ante el disimulo de los líderes obreros, en cuatro o cinco o seis mil maquiladoras, no hay contrato colectivo. Es decir, el artículo 123, de hecho, ha sido abrogado. Los contratos son individuales, no hay más compromiso con el trabajador que el salario. No hay seguro social, no hay prestaciones ni vacaciones. No hay absolutamente nada de lo dispuesto en ese artículo y su ley reglamentaria. Esta es la conquista de las maquiladoras.

¿Por estos medios va a ser feliz y seguro el pueblo mexicano? Imposible, lo único que se está fundando en México son los orígenes de una nueva revolución. Conforme a algunos estudios no son 40 sino 66 millones de pobres y algunos millones de ellos, más empobrecidos. Esto puede generar una irrupción social. Cualquier estudioso de las sociedades antiguas y modernas sabe que la inconformidad social, derivada de la pobreza, se manifiesta en el bandolerismo individual o de grupo. Todo lo que se llama ahora "inseguridad" no es más que resultado de la pobreza. Y eso es una anticipación de la inconformidad. No digamos que esto es inevitable, pero ésa y no otra fue la causa de la revolución de independencia, y de la revolución de reforma, y de la revolución democrática de 1910. Si los campesinos hubieran tenido otra condición, distinta a la de peones, no hubiera habido revolución mexicana; Zapata no habría podido levantar ni a los vecinos de Anenecuilco. Pero levantó a los de Morelos, Puebla, Tlaxcala, Guerrero y de todo el país.

Los rezos y la fama

Foto: Juan Pablo Cruz/Visor

Usted está por cumplir 16 años de escribir en Excélsior, ininterrumpidamente cada viernes. ¿Cuál es su motivación cotidiana, ahora que ganó Vicente Fox?

Más que motivación es un deber. El deber estrictamente moral que me hice fue el de procurar entender la realidad de nuestro país y de esa realidad apartar una pequeña parte para señalar algunos problemas.

La mayor parte de su vida ha escrito en Excélsior.

Siendo muy joven escribí en El Sol de Puebla, después, una breve temporada en Novedades, en los años 70. Y esto porque fui codirector del suplemento "México en la Cultura". Por mis manos pasaron más de 400 números, primero los hice con Miguel Prieto y después con Vicente Rojo. Este es un capítulo omitido, pero no en mi memoria. Así fue. Empecé a escribir en Excélsior de 1971 a 1976, después, durante 23 números en Proceso. Posteriormente dos años y medio en la revista Siempre! A partir de 1982 otra vez en Excélsior, en la sexta página de la sección principal. Y desde agosto de 1984 en la primera página.

¿Qué lecturas le recomendaría a los jóvenes?

Yo no me atrevería a decirlo, ya hay escritores -y estoy muy lejos de serlo- que han recomendado los diez mejores libros. Creo que eso es una arrogancia injustificable.

¿Cuáles son los libros que usted más ha disfrutado?

Disfruté mucho La divina comedia, La odisea. También un libro que ya es extraño, El otoño en la edad media, escrito por Huitzinga. Soy un lector cotidiano de poesía antigua y moderna, por eso me sobrecogió mucho El diario, de André Gide o La montaña mágica, de Thomas Mann. Y antes de conocer ciertas cosas muy personales de Tolstoi, La guerra y la paz, y La muerte de Ivan Ilich. A Tolstoi deje de admirarlo al conocer su comportamiento con Sonia, su esposa. Fue una forma de venganza cotidiana que nadie sabe por qué, pero acusaba una conciencia muy dada al poder y a la ruindad. Alguna vez alguien dijo, creo que fue Stevenson, que si usted se fuera a una isla, qué libros llevaría. Algunas personas, no sin temor ante la muerte, dicen la Biblia. Yo, de los evangelios, no de la Biblia, me llevaría el de San Mateo. La duda estaría entre Marcos y San Mateo. Fuera de eso no sabría qué libro llevarme porque no me veo en una isla solitaria.

Pero si algo es seguro es que se lleva un buen vino, ¿no?

(Ríe con muchas ganas.) Vino, no. Me llevaría una muy buena botella de whisky. La marca no la digo porque sería hacerle publicidad (La dijo, pero convinimos en que sería off the record).

(Antes de que comenzara la entrevista formal habíamos platicado al respecto de su salida de la revista Proceso. Fueron los únicos momentos en que García Cantú varió el tono de voz, se veía y oía dolido, apesadumbrado. Recurrentemente miraba al techo para asir y estructurar los recuerdos. "No es cierto lo que ha afirmado durante tanto tiempo Julio Scherer", dice quien fuera su compañero durante tantos años, no es cierto que Excélsior hubiera sido objeto de un golpe de parte del presidente Luis Echeverría. "Fueron los propios trabajadores quienes nos echaron del edificio". Incluso, me comenta y es enfático en cuanto a la buena relación que el entonces director de Excélsior tenía con el mandatario.

Luego recuerda que él participó durante 23 números en la revista Proceso y afirma que dejó de hacerlo porque Fernando del Paso, compadre de Julio Scherer, lo criticó hasta la calumnia por el hecho de que García Cantú aceptó una encomienda del entonces secretario de Educación, Porfirio Muñoz Ledo, para hacerse cargo de la dirección del Instituto Nacional de Antropología e Historia. "Fui atacado dura e injustamente por participar en el gobierno". Y cuando pidió explicaciones, escuchó las noticias del imperio en Proceso, la voz de Julio Scherer que no accedía a publicar una carta de réplica a Del Paso, escrita por García Cantú. Dice que al final de la conversación, Scherer "sólo accedió a publicar algunas cuantas líneas" y lo hizo en letra "chiquita", como de ocho puntos, "perdida entre los anuncios del semanario". Así fue, dice Gastón García Cantú.)

Usted casi siempre ignoró los ataques de quienes antes fueron sus compañeros de Proceso. ¿Qué tan injusta ha sido esa estigmatización que se hizo de usted?

Octavio Paz en su juventud describió en un artículo compilado en uno de los volúmenes finales de sus obras completas sobre el ninguneo. No es un neologismo inventado por Paz, sino recogido hábilmente por él, porque era ya un vocablo popular. La actitud de tú no existes y por consiguiente no eres nadie, ha ocurrido desde años atrás. Hay seres que llevan esa carga adicional, la de no existir, la de no ser, la de hagas lo que hagas no sirve, no tiene valor alguno. Y esto se favorece mucho porque la política cultural es parte de la política social del país, y es parte de la política, general de la nación. Así que un régimen donde se van seleccionando las personas para los cargos que son rotativos, o las personas que pasan a uno u otro y otro servicio, sólo pueden realizarse por una política de exclusión. Y eso ha sido también la política cultural, una política de exclusiones. Hagas lo que hagas tú no existes, no has hecho nada, estás en la sombra y morirás en la sombra.

Cuando uno sabe esto tiene dos opciones: lamentarse el resto de la vida o no hacer caso y seguir con la tarea que uno se ha impuesto a sí mismo. Esto duele mucho a quienes buscan notoriedad, a quienes pretenden ser alguien frente a los demás, pero no a los que no aspiran a la notoriedad. Recuerdo un verso de Anna Ajmátova que dice:

Rece usted en las noches

para que no despierte,

de pronto, ya famoso.

Click. Ahí concluyó la entrevista pero no la charla. Seguimos hablando de sus recuerdos, de sus aflicciones y preocupaciones. Más se detuvo en los problemas de inseguridad que hay en el país, y platicó de cómo una amiga suya fue muerta sólo para quitarle unos cuantos pesos. Por eso enfilamos a un sitio de taxis. García Cantú se despide con un fuerte apretón de manos y le indica al chofer el destino con precisión: "Al Triunfo de la Libertad, por favor, que es una calle que está por allá en Tlalpan".

"Y no es demagogia", dice Gastón García Cantú antes de levantar la mano izquierda en señal de despedida. "La calle existe y ahí vivo"

Marco Levario Turcott es subdirector de etcétera.
Correo: mlevario@etcetera.com.mx

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