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No
Retirar el Ejército de
Chiapas, ¿sí o no?

Sami David David

 

Foto: Francisco Mata Rosas

 

 

 

 

Sí. Su presencia es desmedida

César Chávez

Foto: Jerónimo Arteaga

En el estado de Chiapas existe un conflicto irresuelto, la falta de voluntad política del anterior gobierno federal priista hizo que se sumara otro sexenio a la prolongación del conflicto.

El diálogo iniciado y que había empezado a abordar parte de las causas del levantamiento armado del EZLN no pudo continuar al desconocer el gobierno los compromisos contraídos por sus representantes. Así, truncado el diálogo, lo que ha continuado es la normalización de la vida militar en la entidad solamente. No ha habido esfuerzos ni iniciativas políticas sólidas gubernamentales, por lo que se ha dejado que la inercia de una política de fuerza continúe el esquema de control militar del problema.

En Chiapas se han construido carreteras militares en la denominada zona de conflicto mientras la demanda de caminos en el estado es generalizada. Pero se ha priorizado la perspectiva militar y se han establecido de manera permanente bases militares en varias regiones de la entidad. La presencia del Ejército es necesaria en un estado fronterizo, acceso del narcotráfico al país, pero la dimensión de la fuerza militar es, por ahora, desmedida, a tal grado que se ha analizado muy bien el impacto de la actividad militar en la cultura y las costumbres de las comunidades indígenas. Una situación, desde luego, provocada por una anormal cantidad de efectivos militares.

En el escenario de la renovación del Poder Ejecutivo local, en el resultado de la elección será decisivo para contribuir o no a la restauración del proceso de la pacificación en el estado, el 20 de agosto se definirá también entre un gobierno, como el de la Alianza por Chiapas, único capaz de generar la interlocución entre todas las fuerzas políticas y sociales del estado y que pueda, por esta vía, sentar las bases de la gobernabilidad, la distensión y la real reconciliación; o bien, si se acepta la continuidad de los gobiernos priistas responsables de la miseria del estado y la desesperación de la gente e insensible para dar atención al conflicto armado.

La elección a gobernador está asociada con el proceso de pacificación en definitiva. El triunfo de la Alianza por Chiapas, el más contundente ejercicio de civilidad política que se haya registrado en el estado, permitirá ubicar a las contrapartes reales del conflicto: el gobierno federal y los zapatistas. El gobierno estatal de la Alianza generará las condiciones políticas y sociales para propiciar que la presencia militar se reduzca a lo necesario para el ejercicio de sus funciones constitucionales

César Chávez es coordinador general de campaña de la Alianza por Chiapas.

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