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Un siglo de jazz
Louis Armstrong, el más grande

Jorge Carrasco V.

"El trompetista de la voz ronca
y el sudor copioso"

Aunque el pasado 4 de julio se cumplió oficialmente el centenario del nacimiento de Louis Daniel Armstrong, uno de los artistas más representativos en la historia de la música, en realidad el genial trompetista nació el 4 de agosto de 1901, según se descubrió tras su muerte. Se dice que ese capricho obedecía a que el gran Satchmo -contracción de Satchel mouth o bocón- no sólo quería ir con el siglo sino también aprovecharse de las leyes estadounidenses que eximían del servicio militar a todo aquel que hubiera nacido en el aniversario de la independencia gringa.

Pero independientemente de fechas, hablar de Armstrong es hablar de jazz, del músico que tocó para presidentes y reyes e hizo las delicias de millones de melómanos con cientos de grabaciones que, a casi 30 años de su muerte, se siguen escuchando.

Y aunque no fue actor, las nuevas generaciones pueden admirar al trompetista de la voz ronca y el sudor copioso en 36 películas, algunas de ellas verdaderamente clásicas.

Una pobre infancia

Louis nació en Jane Alley, suburbio de Nueva Orléans, en un barrio donde entre la pobreza proliferaban la prostitución, el alcohol y las drogas. Su padre, Willie Armstrong, lo abandonó antes de que naciera y nunca se preocupó por él. Su madre, Mary Ann, que ocasionalmente se dedicaba a la prostitución, no podía educarlo, por lo que lo confió a su abuela Josephine, a la que cariñosamente recuerda en su autobiografía publicada en 1954 titulada Satchmo: my life in New Orleans.

También recuerda con mucho cariño a su tío Isaac Miles, un viudo con seis hijos que se las veía negras para mantener a su familia. Por eso no es de extrañar que desde muy pequeño Louis haya abandonado la escuela y trabajara para ayudar a la maltrecha economía familiar.

El chico vendía carbón en los bares y salones de baile de Storyville. Pero después de acabar con su mercancía permanecía embelesado escuchando a músicos de la talla de Buddy Bolder y de quien sería su ídolo: King Oliver.

Sin el dinero suficiente para comprar sus instrumentos, decide formar un cuarteto vocal del que será tenor. Con este grupo actúa, a cambio de unas monedas, en la calle y en los tent shows -especies de carpas-; orgulloso, llevará ese dinero a su casa. A pesar de su corta edad ya es un contribuyente mayor en el gasto familiar.

En el peligroso ambiente donde vivía abundaban las armas de fuego, por lo que Louis no dudó en tomar el revólver calibre .38 que el galán en turno había guardado en casa de su madre.

Durante los festejos de Año Nuevo de 1912, un chico blanco les arrojó un cohete mientras cantaban y Louis sacó el arma y le disparó. Inmediatamente después, un policía blanco lo detuvo y se lo llevó a la cárcel. Dos días después, con el argumento de que "andaba en malas compañías", el juez lo condenó a pasar año y medio en el reformatorio Jones House. Pero ese periodo triste se convirtió en alegría al recibir su primera educación formal.

Peter Davis, el director de la banda del reformatorio, se mostraba reacio a enseñarlo pues consideraba que se trataba de "un chico problema". Sin embargo, tras percatarse del talento musical mostrado por el chico al tocar el pandero y, posteriormente, el tambor, le confió el clarín con el que tocaba la diana todas las mañanas. Louis mostraba unos poderosos pulmones que le ganaron la enemistad de los demás chicos, a quienes despertaba sonoramente.

Cuando el cornetista de la banda salió del reformatorio, Louis heredó el instrumento que comenzó a tocar en forma ortodoxa bajo la vigilancia de Davis. Este lo hizo líder de la banda, con la cual participó en innumerables desfiles.

Al abandonar la Jones House, Louis era un músico solicitado que desempeñaba trabajos eventuales en bandas que visitaban el lugar aunque para ello tuviera que alquilar su instrumento. Finalmente, tras muchos sacrificios adquirió una corneta semiestropeada de níquel.

Primer maestro

Aunque Davis sentó las bases de la educación musical de Armstrong, quien debe considerarse como su primer maestro es Joseph Joe King Oliver. Nacido en Nueva Orléans el 11 de mayo de 1885, fue una de las figuras más emblemáticas de la historia del jazz.

Desde su infancia Louis admiró a este cornetista de fuerte capacidad intuitiva y gran vitalidad expresiva. Por eso, tocar con su ídolo representó gran satisfacción para Louis. Cuenta la leyenda que cuando Oliver lo vio tocar con su viejo instrumento le regaló una de sus cornetas, cosa que Louis agradeció con lágrimas en los ojos. King Oliver reconocería de inmediato el talento del joven y lo ayudaría y enseñaría con cariño.

Pero la época de la prohibición hizo que muchos de los locales donde tocaban en Nueva Orléans fueran cerrados y la mayoría de los músicos emigró. Oliver asentó sus reales en Chicago. Armstrong, quien se había casado con Daisy Parker, una prostituta, no se le uniría sino hasta 1922.

Oliver confesaría a Lili Hardin, una pianista que se convertiría en la segunda mujer de Armstrong: "Louis puede tocar mejor que yo, pero mientras esté conmigo no me podrá superar. Yo seguiré siendo el rey".

Sin embargo, la rivalidad musical los separó, y la estrella de Oliver comenzó a decaer. El autor de "West and blues", "Snake rag" y "Doctor jazz" contrajo piorrea (una grave enfermedad en las encías) y sufrió una afección cardiaca.

Armstrong lo encontró en la miseria en Savannah, Georgia, atendiendo un puesto de verdura y de inmediato hizo una colecta entre todos los músicos que habían tocado con el genial cornetista y lo invitó a un concierto especial. Oliver moriría en la miseria el 8 de abril de 1938. Armstrong jamás dejaría de considerarlo su maestro, su amigo y su inspiración.

Camino al éxito

"Al término de la Segunda
Guerra Mundial, Satchmo se convirtió
en un embajador musical"

Tras abandonar la banda de Oliver, Armstrong tocó con la gran banda de Fletcher Henderson y luego con la orquesta que tocaba en el cine Vendome, musicalizando varios de los filmes del cine silente. Erskine Tate, el director de la orquesta, comentó burlonamente que Louis se veía muy gracioso tocando su pequeña corneta. Armstrong fue inmediatamente a comprar una trompeta.

En una de sus últimas entrevistas el músico señalaría que solamente tenía dos trompetas: una de la casa Henri Selmer de París y otra que le regalaron en Checoslovaquia.

Louis formó su propia banda y se presentó en el club Sunset "como el trompetista más grande del mundo", título que ya nadie le disputaría. Posteriormente formó The Hot Five que estaba formado por el clarinetista Johnny Dodds, el trombonista Kid Ory, el guitarrista Johnny Saint Cry y la pianista Lilian Hardin. Con ellos grabó su primer disco el 12 de noviembre de 1925.

Este conjunto se transformaría en The Hot Seven donde se sumarían el trombonista John Thomas, el tubista Peter Briggs y el baterista Babby Dodds, abandonando la agrupación Kid Ory.

"Heebie jeebies", su primer éxito, vende la nada despreciable suma de 40 mil copias. Durante la grabación ocurre un hecho curioso. Louis olvida la letra y la sustituye por sonidos. A esta técnica se le denomina scat y se convertiría en una de las características del músico.

Ya para entonces se había ganado el mote de Satchmo, contracción de Satchel mouth (el de la boca grande), con el que se presentaba como reverendo en su faceta de entreteiment. De acuerdo con otras versiones fue Percy Brooks, de la revista Melody makers quien lo llamó así por primera vez en 1932.

En ese año realizó una gira por Europa y tres años después visitaría París, y en 1937 en Turín comenzó a padecer la enfermedad de labio que lo obligaría a tocar menos la trompeta y a cantar más. Afortunadamente para él, había sido descubierto para el cine.

Embajador del jazz

Satchmo llegó a tocar en el Metropolitan Opera House en 1944 con su banda, pero en 1947 decidió abandonar la fórmula de las grandes orquestas y formar un grupo de All stars con grandes músicos como los trombonistas Jack Teagarden y Trummy Young; los clarinetistas Barney Bigard, Edmund Hall y Peanuts Hucko; los pianistas Earl Hines y Billie Kyle; el contrabajista Arwell Shaw y los bateristas Sydney Catlett y Cozy Cole.

Con estos talentosos compañeros Armstrong obtuvo un apoyo musical inigualable y se volvió a colocar en el pináculo de su carrera. El 1 de marzo de 1949 fue coronado en Nueva Orléans como "el rey de los zulúes", cargo honorífico por el cual se comprometía a ayudar a sus paisanos en dificultades.

Pero lo que es más importante, al término de la Segunda Guerra Mundial, Satchmo se convirtió en un embajador musical que llevó su mensaje de jazz por Europa de 1949 a 1952, por Japón en 1954, por 19 países africanos en 1961, dos años después visitó Australia, Nueva Zelanda, Hong Kong y Corea, y en 1964 India y Singapur.

Un año después, durante una gira por Europa del Este, 93 mil personas lo aplaudieron a rabiar en el estadio de futbol de Budapest. En México tocó en dos ocasiones, en 1961 y en 1968, en el centro nocturno El Patio.

Durante sus incontables giras conoció a presidentes y reyes, pero uno de los momentos que mejor recordaba era su entrevista con el papa Pío XII en otoño de 1949, con Lucille, su cuarta y última esposa. Conocido por su seriedad, el pontífice preguntó a la pareja si tenían hijos. El músico sonrió y le respondió: "No, su santidad, pero nos divertimos mucho intentándolo". Pío XII no pudo contener la risa y se alejó en su silla de ruedas.

Las grabaciones

De acuerdo con uno de los biógrafos de Armstrong, James Lincoln Callen, existen 436 pistas grabadas en las intervenciones del músico. En 130 de ellas toca con banda, en 125 con su grupo y en 140 con otros intérpretes. Estas grabaciones han sido reunidas en 50 álbumes. Según diversos críticos, los mejores son los siete discos titulados Satchmo: a musical autobiography. También son muy apreciados los álbumes dobles The complete Town Hall Concert (RCA), grabado en 1947, y el Live at The Boston Symphony Hall (MCA) del mismo año, donde se incluyen solos inolvidables en piezas clásicas como "Royal Garden Blues", "Muskrat ramble" y "On the sunny side".

Para la CBS Armstrong grabó en 1954 y en 1955 dos clásicos, Louis Armstrong plays W. C. Handy y Louis Armstrong plays Fats Waller. Tampoco tienen pierde sus grabaciones con otras estrellas como Ella Fitzgerald con quien graba cuatro discos para la marca Verve. Entre otros: Ella & Louis y Porgy and Bess sobre la obra de George Gershwin. Con el pianista Oscar Peterson graba para la misma firma Louis Armstrong meets Oscar Peterson.

Sin embargo, el favorito de muchos fanáticos del jazz es el álbum doble grabado en 1961 con Duke Ellington titulado La gran reunión, donde se incluyen clásicos como "It don`t mean a thing".

"Louis llegó a tocar en el Metropolitan
Opera House en 1944 con su banda"

Entre las piezas más conocidas del genial trompetista se cuentan "New Orleans function", recreación humorística de la música que se tocaba en los entierros en la capital de Louisiana, el triste "Free as a bird" que se tocaba al inicio de la ceremonia y el movido "Oh! Didn`t he ramble?" del regreso.

Las afrancesadas "Cést si bon" y "La vie en rose", que después de triunfar en sus versiones originales lo hicieron en las del gran Satchmo. Los clásicos "On the sunny side of the street" y "My bucket`s got a hole in it". "What a wonderfull world" destronó del primer lugar del hit parade ni más ni menos que a Los Beatles. También alcanzó la cima de popularidad el dueto que hizo con Barbra Streisand en "Hello Dolly". "Tenemos todo el tiempo del mundo", del filme Al servicio secreto de su majestad, se convirtió en su postrer éxito.

Sus películas

Aunque nunca se consideró como un buen actor, Louis participó en la friolera de 36 películas, la mayoría de ellas gracias a sus dotes musicales.

El debut de Armstrong fue en 1930 en la cinta Maridos complacientes, de Víctor Alperine, donde aportaba la parte musical al romance entre Marian Nixon y Neil Hamilton.

Posteriormente apareció en el documental musical Rhap Cody in black and blue (1932) y Copenhagen kalandborg (1933) y hasta en dibujos animados de Betty Boop como I`ll be glad when you`re dead, de Richard Fleischer, donde se parodiaba su manera de sudar en el escenario, por la que usaba hasta 40 pañuelos desechables por actuación.

Sin embargo, su primera verdadera oportunidad cinematográfica fue hasta 1936 con la cinta Dinero del cielo, de Norman McLeod, donde haría dueto con Bing Crosby, quien alcanzó gran éxito con la canción tema de la película.

En La vida es una fiesta, filmada un año después por Edward Sutherland, Louis es un músico que apoya las estafas de la simpática Mae West, capaz de vender el puente de Brooklyn a un incauto. Acompañó a Jack Benny en Artistas y modelos (1937), de Raoul Walsh, y un año después interpreta su éxito "Jeepiers Creepers" en ¿Quién dijo miedo?, de Ray Enright. Pero no fue sino hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial en la que dejó de ser comparsa en una obra maestra musical de Vicente Minelli en Una cabaña en las nubes al lado de músicos de la talla de Duke Ellington. Un año después muestra su genio musical en Atlantic City, de Ray McCarey, y en 1945 participa en Orgía musical, de Charles Barton, donde vuelve a tocar al lado de Duke Ellington y otros talentosos músicos, y hace una aparición especial en ¡Qué noche de bodas!, de Vincent Sherman, con la actuación de Ida Lupino.

En Nueva Orléans (1947), de Arthur Lubin, comparte estelares con la inmortal Billie Holliday y nuestro compatriota Arturo de Córdova en un clásico que recrea el ambiente musical de la ciudad y donde destaca la canción tema.

"Cuando tomo mi trompeta,
todo el mundo queda atrás"

Un año después participa al lado de Tommy Dorsey, Ellington y otros grandes músicos en Nace una canción, de Howard Hawks, remake de Bola de fuego, simpática comedia con Gary Cooper y Barbara Stanwick. En la nueva versión la pareja está conformada por Danny Kaye y Virginia Mayo. La trama narra la historia de unos intelectuales que escriben una enciclopedia y quieren saber lo que es el jazz. En Italia participa en La botta e riposta en 1949 y dos años después en El boulevard de las pasiones, de Leslie Kardos con las All stars.

Ese mismo año participa en la comedia ¡Aquí viene el novio!, de Frank Capra, al lado de Bing Crosby, cuya canción "In the cool cool of the evening" obtuvo el Oscar correspondiente.

En El callejón de la gloria (1952), de Raoul Walsh, ambientada en Nueva Orléans, provee la música a un drama sobre el mundo del boxeo. También hace una aparición especial en otro clásico: Música y lágrimas (1953), de Anthony Mann, la biografía de Glenn Miller que interpreta James Stewart. "Ochicornia", el tema que ejecuta devendría en un clásico del scat.

Alta sociedad (1956), de Charles Waters, es un remake musical de Pecadora equivocada, recordada por ser la última cinta de Grace Kelly, pero también por los excelentes números musicales de Bing Crosby, Frank Sinatra y Satchmo, entre los cuales está "Now you got the jazz".

Participó posteriormente en dos documentales: Satchmo the great y Jazz en un día de verano, antes de participar en la fallida Generación de rebeldes, de Charles Haas, y en Las cinco monedas, de Melville Shavelson, una almibarada biografía del jazzista Red Nichols interpretada por Danny Kaye.

Satchmo participó en otros tres documentales: La paloma, The night before the premiere y Auf wiedersehen, todos de 1960, antes de participar, un año después, en la espléndida París vive de noche, de Martin Ritt, al lado de Paul Newman y Sidney Poitier.

Debido a su enfermedad sus actuaciones se limitaron a apariciones especiales en Cuando ellos y ellas se conocen y Un hombre llamado Adán, pero sobre todo apoyando a Barbra Streisand en Hello Dolly, uno de los últimos musicales de Gene Kelly.

Su canción "Tenemos todo el tiempo del mundo" alcanzaría gran éxito en Al servicio secreto de su majestad, el único filme de James Bond estelarizado por George Lazenby en 1970, y dirigido por Peter Hunt, y "What a wonderful world" sería utilizada en varias cintas exitosas como Buenos días Vietnam, de Barry Levinson.

Testamento musical

En una de sus últimas entrevistas, Armstrong confesaba que "cuando tomo mi trompeta, todo el mundo queda atrás. Sólo me concentro en mi instrumento. Esta es mi forma de vivir. Mi vida entera. Yo amo estos sonidos, por eso trato de que suenen bien. Estoy enamorado de mi trompeta y ella de mí. Tocamos la vida y las cosas naturales. Si sólo es por placer o para un show, me da lo mismo. Soy feliz tocando y lo hago esperando la aprobación del público. Al terminar un concierto en Milán tuve que ir a la Scala y sacarme fotos ante los bustos de Verdi y de Wagner, pues la gente dice que nuestra música es similar: los tres la tocamos de corazón".

El crítico Ralph Gleason explicó que Armstrong "tomó los elementos de organización de la música europea -acordes, notas y compases- les agregó los ritmos de las iglesias negras de Nueva Orléans y de Africa, aportó la música de blues, los secretos del acoplamiento y de la revoltura de las notas y tocó todo ello con su técnica inalcanzable. Llegó tan lejos como le fue posible utilizando el blues y los cantos populares de su tiempo como andamiaje para sus improvisaciones".

Por su parte, el musicólogo Gunther Schuller menciona cuatro aportaciones de la obra de Armstrong:

° La elección de sus notas y la armonía que resulta de ellas.

° Su sonoridad fundamental, de característica única.

° Su sentido del swing, la seguridad de colocar sus notas a tiempo.

° El repertorio de vibratos e inflexiones que embellecen sus notas.

El día de su muerte, 6 de julio de 1971, Duke Ellington hizo una sentida elegía en la cual señalaba que "si alguien fue el señor jazz, ese fue Louis Armstrong. Fue la máxima expresión del jazz y lo seguirá siendo siempre. Todo trompetista que toca en un estilo norteamericano ha sido influido por él. Fue un auténtico estadounidense. Lo amo. Dios lo bendiga".

Poco antes de morir un doctor le advirtió del peligro de seguir tocando pero él dijo: "Está bien, doctor. No me importa. Hay mucha gente que espera que toque. Y toda mi vida, toda mi alma están en esta trompeta, por lo que tocaré hasta el día de mi muerte"

 

Jorge Carrasco V. es periodista.

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