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el santo oficio

En el trapecio

José Luis Martínez S.

Como el poeta acostumbrado a dilapidar las horas en divagaciones y sueños, amores inevitablemente fugaces y furtivos, el amanuense avanza hacia la beatitud de la mano del olvido. Una repentina y oportuna amnesia le impide el dolor de los recuerdos, la tristeza por las caricias ausentes, la nostalgia por las malas compañías, a veces tan buenas y aun imprescindibles para quien persigue la santidad con tanto ahínco como el honesto Regino Díaz Redondo el perdón de Vicente Fox... Así, con la mente en blanco y el corazón en el trapecio, el cartujo se acerca a su destino... ANTES DE ARRIBAR a la tierra prometida, reposa un instante a la vera del sendero.
Simara Goudinho
Fotos: Revista Man
Al hurgar entre sus mínimas pertenencias en busca de un mendrugo descubre un legajo gastado por el tiempo donde una caligrafía apresurada consigna la hasta ahora incumplida promesa del director de Excélsior, quien juró a los cooperativistas retirarse del periódico si fracasaba la campaña de Francisco Labastida, por el cual apostó todas sus cascadísimas canicas... Pero el tiempo pasa y Regino no suelta el timón del diario cuyo evidente naufragio ha ocasionado un ambiente de terror al interior del mismo, con murmuraciones, intrigas y sobre todo un miedo enorme a la represión del señor director y sus secuaces... Tirado bajo la sombra de un pirú el humilde monje medita las palabras y los hechos de Díaz Redondo, los repasa una y otra vez y la conclusión deviene inevitable ante el hallazgo inesperado y sorprendente de unos papeles viejos y amarillentos en los cuales Charly García expone los motivos de su ternura y felicidad: "Soy alegre y tierno al mismo tiempo -dice el siempre imprevisible y querido Charly-. Y muy inteligente, por eso soy buena persona... Los malos son, ante todo, brutos. La sensibilidad te la da la inteligencia, ella te permite comprender a los malos y ser tierno con los buenos"... He ahí, queridos cinco lectores, la clave del carácter y el talante del inefable Regino: su proverbial tontera. Es rústico el pobre hombre, y ese es el origen de todos sus defectos... DE NUEVO EN el camino, y pese a su voluntad por mantenerse ajeno a las cosas de este mundo, el cartujo tiene una impresión estremecedora al conocer algunos de los nuevos proyectos de TV Azteca, entre ellos los programas de Kiko Bisogno y René Franco, al parecer listos para escarmentar a los televidentes en cualquier momento... De acuerdo con los comentarios de una pareja de distraídos viajeros, Bisogno prepara una emisión sabatina donde podrá desplegar su simpatía -tan grande como la de Eduardo Ruiz Healy- e innegable talento a través de entrevistas, imitaciones, improvisaciones y hasta un monólogo, recurso hasta ahora sólo explorado en la televisión mexicana por Adal Ramones... Una verdadera prueba de fuego para el muchacho y un testimonio fehaciente de la crisis de creatividad y valores en TV Azteca, donde el calvo humorista Franco también tendrá oportunidad de agandallar al público con sus sandeces... EL MONJE PEREGRINO fatiga los senderos, a veces extravía el rumbo pero no cesa en su empeño por encontrar el paraíso. Absorto en sus pensamientos no advierte la vehemencia de Federico Wilkins, mago de la telebasura y uno de los personajes más exitosos y polémicos de la televisión nacional, quien expresa la certeza de estar ya en la historia gracias a su programa Hasta en las mejores familias... El cartujo ignora los argumentos de Wilkins en favor de ese territorio de freaks, pero comprende su actitud, su ardor ante el alud de críticas y denuestos, es de alguna manera la esperada actitud de uno de los hijos más ilustres de esa patria llamada Estulticia...
Rocío
EL CINE, LAS actrices, los espectáculos, los chismes de la farándula, fueron la irremediable pasión de Manuel Puig. Así lo demuestra la biografía de Suzanne Jill Levine publicada recientemente en Estados Unidos y comentada por Mario Vargas Llosa en la edición de agosto de Letras libres... El amanuense visita por casualidad el texto del autor de Los cachorros y se asombra y disfruta del panegírico dictado por la admiración genuina y sin rubores... Una anécdota llama especialmente la atención del pobre monje, quizá porque también él ha sufrido los dardos de una devoción sin tregua -por Angélica María- y varias veces hubo de defenderla contra viento y marea... "Es medianoche, en New York, un día de 1978 -escribe Vargas Llosa-. Ha llegado de París el camarógrafo cubano Néstor Almendros, muy amigo de Puig, y éste lo conmina a que, antes de ir a su hotel, vaya a visitarlo a su departamento para hablar de cine. Así lo hace Almendros y la conversación se prolonga horas. A eso de las tres de la mañana, Manuel Puig entona una apasionada alabanza a Lana Turner, dulce muchacha que se esfuerza por hacer bien sus papeles. Almendros replica que le parece una pésima actriz, una puta y que la detesta. Puig abre la puerta y lo echa a la calle: Nadie que odie a Lana Turner puede permanecer bajo mi techo. Eres una típica mujerzuela francesa, malvada y ácida. Eres una Stéphane Audran. Con sus maletas bajo el brazo, el despachado camarógrafo salió a buscar un taxi por las heladas calles de Soho. La pelea tuvo distanciados a los amigos varios meses"... ¿De cuántos agravios defendió el cofrade a la Novia de México? De muchos, y no siempre resultó indemne... QUERIDOS CINCO LECTORES, con las suaves imágenes reservadas para ustedes por los generosos editores de esta homilía, El Santo Oficio los bendice. Que el Señor esté con ustedes. Amén

José Luis Martínez S. es editor de "Tendencias", del periódico Milenio Diario.

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