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Cosas de la vida

Francisco Báez Rodríguez

"Después de ese 7 junio, nada ha
vuelto a ser igual en TV Azteca"

Decíamos la semana pasada que a Televisión Azteca le está sucediendo algo similar a lo que vivió el imperio austro-húngaro, desaparecido tras la Primera Guerra Mundial: tiene demasiados frentes abiertos y en su interior se hablan diferentes idiomas.

El centro del huracán está en el tormentoso conflicto de la televisora con la Procuraduría General de Justicia del DF, desatado el día del asesinato de Paco Stanley. Los excesos editoriales fueron respondidos con un exceso de celo vengativo, personal, de parte del procurador Del Villar. Los ataques de éste, a su vez, han generado una política de bandazos en la televisora que en estos momentos ha optado por responder con fuerza.

El caso es que, después de ese 7 de junio, nada ha vuelto a ser igual en TV Azteca. Se generó en su seno un clima de tensión teñido de paranoia en el cual algunas de las figuras emergentes del canal prácticamente se sumergieron. (¿Alguien ha notado la magnitud del cambio de tono en A quien corresponda?) Al mismo tiempo arreció la lógica de buscar rating a través de emociones baratas (sea nota roja, chisme de espectáculos o talk show), lo que afectó particularmente al área de noticias.

Precisamente en esta área hay dos corrientes de opinión, muy divergentes entre sí: una de ellas admite que López-Dóriga les ha pegado hasta por detrás de las orejas y que es necesaria una reformulación a fondo de lo que se hace; la otra sigue creyendo que Hechos es el noticiero de más credibilidad (y, por lo tanto, no cree en los ratings) y supone que lo más que se requiere son cambios cosméticos.

En el único frente donde Azteca pudo salir claramente victorioso fue el de las campañas electorales. Resistió presiones como el famoso "martes negro" y recibió a Fox para su "debate" personal. También fue capaz de mantener equilibrio en sus noticieros, sin sumarse a la cargada perdedora. Y de aguantar los calificativos, entonces despectivos, de "foxistas". Esto, sin duda, le redituará. Aunque es posible que algún general crea que todas las batallas están ganadas gracias a ésta.

A pesar de los esfuerzos casi obsesivos en ese sentido, los niveles de audiencia están lejos de llegar a los que tenía hace un par de años. El programa más visto es Cosas de la vida, con poco más de 16 puntos promedio de rating. Este talk show ha sido cuestionado, sobre todo desde que, para hacer frente a los de Televisa, que son de nivel moral más bajo y, por lo tanto, subían más rápido en audiencia, en aras del rating, ha debido copiar (en contra de los deseos de Rocío Sánchez Azuara) los peores trucos de aquéllos: la utilización de actores que recitan lo que les dice el apuntador, el recurso de los golpes, el abuso de groserías. Ahora los talk shows han sido conminados por Gobernación a cambiar de horario.

A esta complicada situación habría que sumarle que Azteca no salió ganadora en su querella contra La Jornada y que la inestabilidad en el empleo, que ya se ha vuelto característica, afecta los ánimos de la plantilla laboral.

Donde sí hay estabilidad en el empleo es en el área de deportes, pero aun ahí José Ramón Fernández se encontrará con dos huecos serios a la hora de cubrir los Juegos Olímpicos de Sydney. La ruptura de Azteca con Víctor Trujillo no fue tersa, y ahora el comediante tiene más espacio en CNI. Con Andrés Bustamante no se llegó a un acuerdo monetario. Así, que si nada extraordinario sucede, habrá Sydney Protagonistas pero sin la chispa que cada dos años caracteriza a esa emisión.

En tanto, el pleito con Canal 40 se abre y la emisora de Moreno Valle ha encargado a Javier García Rivera, conocido en el medio como El Chocolate, la construcción de la nueva programación. Cosas de la vida, García Rivera es quien hizo, en marzo de 1993, cuando era subdirector de Imagen en los canales 7 y 13, el logotipo de TV Azteca (en bonito color marrón difuminado, originalmente, que fue cambiado al arcoiris cuando la alianza Azteca-NBC que, para variar, también devino en pleito)

Francisco Báez Rodríguez es subdirector general del periódico Crónica.

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