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Prevalecio el caudillo

Pablo Hiriart

Si no fuera porque se trata del principal partido de izquierda y la tercera fuerza del país, lo ocurrido con el PRD en su Consejo Nacional sería argumento de una tira cómica, de una fábula sobre el cinismo o un pequeño tratado del absurdo.

Ahora resulta que la dirigencia perredista es la culpable de los fracasos electorales sufridos por ese partido y su candidato presidencial, guía moral y jefe último, fue la víctima de la mala conducción de Amalia García.

Sí, tanto Cárdenas como sus más allegados colaboradores en campaña enderezaron lanzas contra la dirigencia del partido por haber permitido un juego de corrientes que desdibujaron las campañas. Todavía más. La Jornada, en su editorial del lunes, resumió y se hizo eco de las críticas en contra de Amalia por negarse a aceptar sus culpas en la baja del PRD en las pasadas elecciones.

El editorial señala: "En este contexto cabría preguntarse si un Comité Ejecutivo Nacional acotado y que no ha asumido toda su responsabilidad en el fracaso electoral será capaz de conciliar las diversas corrientes perredistas y conducir un esfuerzo de autocrítica e inteligencia política como el que se necesita para renovar y fortalecer el PRD".

Es decir, el pecado de Amalia García es no declararse culpable y posteriormente inmolarse como la responsable de los fracasos del PRD. Tal vez la dirigente perredista tenga alguna responsabilidad en la caída electoral del PRD pero, ¿tuvo alguna vez ella el mando real de ese partido, o fue su candidato presidencial quien le impuso desde su fundación la línea política que conducía su desenvolvimiento?

Que se recuerde, no hubo ninguna acción de García que contrariara a Cárdenas, como ha ocurrido en contadísimas ocasiones en la vida del sol azteca.

Pero volvamos al argumento que quiere endosarle sus fracasos a Amalia García, por dejar a ese organismo político a merced de la lucha de corrientes y articularlo con base en cuotas de poder para cada una de sus expresiones grupales. ¿De veras alguien cree que la caída de la votación de Cárdenas es responsabilidad de los "chuchos" y los "amalios" por andarse peleando? ¿Ninguna responsabilidad tiene en la debacle su candidato presidencial? Si nos remitimos al argumento de que la dirigencia es culpable de los fracasos de sus candidatos, el consejo debería haber sentado en el banquillo de los acusados a Carlos Imaz, presidente del PRD del DF, donde ese partido registró el más estrepitoso descenso de su votación. Pero Imaz y sus amigos culparon a Amalia de la totalidad del fracaso.

En el DF Cárdenas obtuvo en 1997 un millón 800 mil votos. Y en las pasadas elecciones presidenciales su votación alcanzó un millón 100 mil votos. Es decir, la caída de Cárdenas fue de casi 40%, mientras aquí ganaba Andrés Manuel López Obrador. ¿Qué culpa tuvieron Amalia García y los "chuchos" en ese rechazo de los capitalinos hacia Cárdenas?

Las maromas del PRD para no exigir la autocrítica de su candidato presidencial es lo que ha hecho del consejo de ese partido un ejercicio exento de coherencia, sentido común y claridad política.

Fue Cárdenas quien le negó el permiso al PRD para realizar una alianza con el PAN para llevar un candidato presidencial único, porque existía el riesgo de que no fuera él. No fue un asunto de principios: si le garantizaban una elección abierta para sacar al candidato, entonces sí hubiera autorizado la alianza. También fue Cárdenas quien forzó una coalición con el PT y otros membretes desconocidos que le quitaron al PRD curules en el Congreso y recursos públicos vía subsidio del IFE.

Es claro que el PRD fue una víctima de Cárdenas y no al contrario como se pretendió hacer creer en el consejo. ¿Qué influyó más en los resultados electorales: Samuel del Villar o Amalia García? ¿La existencia de "los chuchos", o la venta de leche Betty? ¿La conducción errática en la dirección nacional del PRD, o el gobierno de Cárdenas en la capital de la República? Nada de eso se discutió en el pleno, porque las líneas de sumisión hacia el caudillo están intactas

Pablo Hiriart es director general del periódico Crónica.

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