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real politik Bush completa su fórmula
María Cristina Rosas
En Estados Unidos, el advenimiento de los comicios presidenciales se ha convertido en una verdadera pesadilla para los medios de comunicación. A últimas fechas, el público que asiste a escuchar a los candidatos (sea George W. Bush o Albert Gore) se integra, fundamentalmente, por reporteros. Y es que el común de los ciudadanos parecen más preocupados por el beisbol y sus vacaciones que por escuchar lo que los candidatos tienen que decir. El interés, por lo tanto, se ha centrado en la elección de los (las) compañeros (as) de fórmula de Bush y Gore. La Convención Republicana se pondrá en marcha en Filadelfia el próximo 31 de julio y en ella se sabrá el nombre del runningmate del gobernador de Texas. Al respecto, no hay que olvidar que si bien se considera que el (o la) compañero (a) de fórmula del candidato presidencial es un suceso menor, no debe soslayarse el hecho de que constituye la oportunidad de ganar para la causa del partido algún estado importante. Por supuesto que Bush afirma que lo más relevante en la elección del compañero de fórmula es la compatibilidad en los proyectos políticos, aunque "si una persona puede ayudar en algún estado importante, ese sería un beneficio adicional", concluye. Las opciones de Bush siempre fueron muchas, si bien las posibilidades de que Elizabeth Dole pudiera integrarse como la "número dos" a su equipo se diluyeron más pronto que tarde. Ahora, cuando estamos a unos días de que se dé a conocer el nombre del runningmate del gobernador texano, valdría la pena señalar que uno de los favoritos es el gobernador de Pennsylvania, Tom Ridge, de corte moderado, capaz de poner a raya a los sectores más conservadores del partido sin que ello dañe el apoyo y la lealtad de ellos hacia George Bush. Otro gran favorito es el ex secretario de la Defensa Dick Cheney. Además, Bush tiene como opciones a George Pataki de Nueva York, Christie Whitman de Nueva Jersey, Chuck Hagel de Nebraska, Fred Thompson de Tennessee y Dick Lugar de Indiana. Quien en cambio aún no ha tomado una decisión al respecto (y tiene, de hecho, al Partido Demócrata con el alma en un hilo) es Albert Gore. La lógica inclinaría la balanza en favor de personajes como Joe Lieberman de Connecticut, John Kerry de Massachussets, Bob Graham de Florida, Evan Bayh de Indiana y los gobernadores Davis de California, Shaheen de Nueva Hampshire y Vilsack de Iowa, dado que todos ellos tienen algo en común: son clintonianos, es decir, forman parte de la corriente de los llamados nuevos demócratas, o bien, de los modernizadores. Pero Gore, para sorpresa de propios y extraños, ha puesto sus ojos en el líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Richard Gephart, un político que poco se relacionan con la filosofía clintoniana, y que ha votado contra importantes iniciativas impulsadas por Clinton, como el otorgamiento del estatus de nación "más favorecida" a China, además de su rechazo a la agenda prolibre comercio y al otorgamiento de la autoridad del fast track que el titular del Ejecutivo ha venido impulsando. Ciertamente esta trayectoria tendría que descartarlo definitivamente de la contienda presidencial. Pero no ayuda que Gore se mantenga tan indefinido. Una última reflexión: la elección del (de la) compañero (a) de fórmula de los candidatos a la Presidencia no debería interesar exclusivamente a los reporteros. No hay que perder de vista, por ejemplo, que algunos vicepresidentes se han convertido en presidentes, por lo que habría que darle al proceso de selección el crédito y la importancia que merecen María Cristina Rosas es profesora-investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Correo: mcrosas@prodigy.net.mx |
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