etcétera el país el mundo dinero columnas
águila y sol gente medios ciberia
ensayos tianguis libros cultura
espectáculos etcétera
columnas

por los caminos de sancho
Elba Esther Gordillo
Renward García Medrano

nostalgia
Conjurar demonios
Julián Andrade Jardí

bahías
Jóvenes
Rafael Cordera Campos

barandal
...Y seremos más
Ciro Murayama

textos
Fox y los sindicatos
Claudio Jones

textos
Estado acorralado
Miguel Angel Vite Pérez

máquina de luz
Clepsidra
Jorge Claro León

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

textos

Espejo e imagen
Partidos: Cambiar para sobrevivir

Gastón García Miranda

Conforme el régimen zedillista entrega la estafeta al futuro Presidente y su equipo, los partidos políticos han iniciado una era de replanteamientos que sería imposible aceptar sin el resultado del proceso electoral del pasado 2 de julio.

El derrumbe del gobierno priista y el inminente ascenso de Vicente Fox han tocado las fibras más íntimas de la vida política nacional. La nación entera se mira ante un espejo, mientras entiende que es preciso cambiar imagen.

El sorpresivo triunfo del abanderado panista abre una era de transformación a fondo, un servicio de limpieza y mantenimiento profundo que deberá llegar hasta los rincones más olvidados del país, empezando por el mejoramiento del sistema de partidos que, de hecho, ya comenzó.

Los tres principales partidos políticos, PAN, PRI y PRD, enfrentan un desafío clave para el futuro. Del éxito alcanzado en su transformación dependerá no sólo la viabilidad del sistema en su conjunto, sino su propia sobrevivencia, o su futuro.

Acción Nacional no debe excluirse del esquema de reorganización. Tiene piezas faltantes en su rompecabezas y otras que no embonan en su sitio. El PAN debe empezar por aprender a ser el partido en el gobierno, que no en el poder, reconciliar a las corrientes ultraconservadoras con las liberales, y reconstruir parte del tejido desgastado aun en la dirigencia nacional.

El panismo está destinado a ser un partido político más, si no quiere caer en el viejo estilo priista de partido en el poder, en esa relación simbiótica tan arraigada durante siete decenios en que nos acostumbraron a verlos como una misma cosa.

Una vez alejada la aplanadora electoral, el Partido Revolucionario Institucional empieza a despertar, no sin quejarse por las heridas. Después de creer que lo había perdido todo, en reacción automática tras la pérdida de la Presidencia y de todas sus posiciones en la capital de la República, de pronto, se percata de que conserva importantes cotos de poder, tanto en las cámaras como en 20 gobiernos estatales, entre otras posiciones.

No obstante, el PRI requiere de una cirugía mayor. Mientras no surja una dirigencia electa democráticamente, capaz de congregar a los grupos antagónicos, el peligro de disolución estará latente. Madracistas de la línea dura y conservadora, opuestos a modificar los métodos tradicionales, mantienen entre ojos a la corriente democrática interna, que hace intentos de que el partido dé sus primeros pasos por sí solo. En medio quedan los indecisos entre seguir sacando agua del barco o, de plano, abandonarlo para salvar el pellejo.

En el caso del Partido de la Revolución Democrática, el daño no fue menor. Salvo el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en la jefatura de gobierno del Distrito Federal, lo demás puede calificarse como desastroso. Nadie podría atreverse a considerar que mantuvo su lugar como segunda fuerza electoral, ganada en 1997.

Mantener el liderazgo moral de Cuauhtémoc Cárdenas será fundamental para que el PRD se conserve cohesionado. Para reparar las fracturas sufridas con el recién concluido proceso electoral federal será indispensable que a la mesa de negociaciones se siente gente ecuánime, madura políticamente y capaz de escuchar, para crear una atmósfera propicia.

El Congreso político perredista ha registrado voces con posiciones diversas, en una discusión que a veces parece convertirse en un diálogo de sordos. La llamada tercera vía propuesta por el gobernador Ricardo Monreal, ha recibido el rechazo total del club de "Los Chuchos", quienes por cierto han señalado a la dirigencia nacional como responsable de la derrota.

La redefinición de las plataformas ideológicas, tanto del PRD como del PAN y el PRI, es el punto más delicado en este trabajo de reconstrucción, proceso del que los electores esperamos sensatez, madurez, congruencia ideológica e interés por el progreso México

Gastón García Miranda es periodista.

principal | correo | publicidad | búsqueda | suscripciones | anteriores