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Voyeuristas de nosotros mismos
Anna Pi i Murugó
En su novela 1984, George Orwell inventó "El Gran Hermano" para describir una sociedad utópica donde los humanos son controlados y dirigidos por un dictador. "El Gran Hermano" controla mediante cámaras y otros sofisticados sistemas tecnológicos la vida privada de las personas en cada momento. Actualmente el canal español Tele 5 emite uno de los programas de mayor audiencia -con 11.8 millones de televidentes- llamado también Gran hermano. La adaptación a la realidad peninsular proviene del macroconcurso holandés Big Brother, que ha causado gran impacto. Cinco mujeres y cinco hombres permanecen encerradas en una casa, sin contacto con el exterior durante 90 días. 29 cámaras -cuatro de infrarrojos para captar en la oscuridad- transmiten todas las acciones y 60 micrófonos repartidos por toda la casa, además de uno que cada concursante está obligado a llevar puesto todo el día -sólo puede quitárselo para dormir- graban todas sus palabras y sonidos.
El premio para quien resista y supere las sucesivas eliminaciones es de 20 millones de pesetas -aproximadamente, un millón de pesos mexicanos-. La gente se implica de tal modo con Gran hermano que tanto los telespectadores como los internautas deciden el índice de popularidad de los concursantes y con ello su permanencia o no en el programa. Además, dos canales transmiten durante 24 horas el acontecer de la casa y una revista -con un tiraje de medio millón de ejemplares-, así como otras publicaciones y programas televisivos comentan y analizan el suceder de Gran hermano. Hay un disco y un libro y más de cinco direcciones en la Internet que recogen imágenes, foros, quejas y felicitaciones al programa. Gran hermano tiene récord de audiencia y, obviamente, los anuncios publicitarios son los más caros y disputados de la historia. Pero al programa se le cuestiona si su interés empresarial no se solapa como un supuesto experimento mediático, sociológico y antropológico que no tiene consideraciones éticas y morales al mostrar sin límite ni pudor la vida íntima de los concursantes. Si bien éstos acceden voluntariamente al encierro, no son representativos de la mayoría de la comunidad. Primero porque ha existido una selección de 16 personas entre siete mil candidatos-concursantes. El perfil coincide, sospechosamente con jóvenes urbanos, de clase alta y media-alta, con cuerpos perfectos, y gustos similares, acordes con las propuestas comerciales actuales. Su vida en la telecárcel no es la habitual; saben que se están grabando sus conversaciones, que en el estudio de televisión sus familiares, amigos o psicólogos están hablando sobre ellos.
Las reglas en la telecárcel son estrictas. Se pretende que los concursantes consigan un retorno a lo básico, por lo que el presupuesto de cada uno se ha reducido al mínimo razonable con el fin de estimularlos a mantener sensatez y sentido de la medida y a mostrar sensibilidad hacia el medio ambiente. En el jardín de la telecárcel -con pequeña alberca incluida- los concursantes deben mantener la huerta y cosechar sus productos, porque dependen de eso para abastecerse. Tienen un presupuesto doméstico común para comprar alimentos, objetos de limpieza y los de lujo que quieran, pero con un salario diario muy reducido e igual para todos. Se puede hacer la lista de compra una vez por semana utilizando el pizarrón y el gis que facilita el Gran hermano, pero nunca salir de la casa. Están prohibidos los celulares, radio/walkman/CD`s/computadoras, agendas electrónicas, relojes, calendarios, agendas, despertadores, cualquier tipo de lápiz o pluma y papel, drogas/estupefacientes -con excepción del tabaco y alcohol- armas, aparatos electrónicos, aparatos con pilas, medicamentos y pastillas contra el insomnio, siempre con la autorización del Gran Hermano. Cada concursante puede llevar sólo un tubo de pasta dental, una crema hidratante, una espuma de afeitar, un shampoo, jabón, laca/gel/acondicionador. La lectura se restringe a una revista que puede introducir el concursante cuando penetra a la telecárcel. Está prohibido establecer contacto con la prensa, antes y después de las emisiones; la infracción de la regla propicia la eliminación del concursante.
En la casa hay un calentador de agua con capacidad de 50 litros prevista para que todos puedan tomar una ducha diaria de un minuto y medio. Agotadas las reservas, podrán obtener más siempre y cuando la compensen con pruebas de resistencia al miedo o al asco. El confesionario es una parte importante de la casa, en él los concursantes comparten sus experiencias con Gran hermano -la presentadora estrella que los mantiene en contacto con el exterior-. Este es un lugar fundamental del proyecto y es obligatorio que lo usen, especialmente para conocer las nominaciones, la salida voluntaria, llamadas telefónicas, emergencias, expresar sentimientos y para que el Gran Hermano pueda hablar con ellos. La versión alemana de Gran Hermano reunió a nueve personas después de haber convivido en una casa durante 100 días y obtuvo el mayor rating en la historia de la cadena de televisión RTL-2. Pero también sufrió duras críticas del gobierno alemán que consideró inconstitucional la serie, además de que diversos políticos y autoridades religiosas han criticado la emisión porque viola claramente la legislación vigente, la cual protege la dignidad del ser humano. En Holanda el programa De Bus, donde los concursantes deben permanecer un tiempo prolongado dentro de un camión, ha llegado a tener 40% de cuota de audiencia y seis millones de visitas a la semana su página de Internet. En Expedition Robinson, un programa similar a Gran hermano, emitido en Suecia, el primer concursante que fue eliminado se suicidó al salir del concurso.
En Austria, Christos Schilgenisief, en una crítica a la xenofobia y racismo que se muestra contra los inmigrantes indocumentados en el país, hizo una parodia del programa y en el centro de Viena reunió unos contenedores que albergaron a 12 inmigrantes ilegales. El público los podía observar en su acontecer diario a través de una rendija o de Internet. Los espectadores votaron quien de los 12 aislados saldría de las instalaciones cada noche, hasta dejar a un inmigrante vencedor que era premiado con el matrimonio con un ciudadano austriaco voluntario. Gran hermano no es una idea original, en 1992 la cadena estadounidense MTV emitió el programa Real World -aún en pantalla- donde siete jóvenes conviven en una lujosa casa, repleta de cámaras ocultas y ante ellas cuentan sus experiencias y pensamientos sobre temas candentes y el televidente los observa sin pudor. También un antecedente que recordamos se realizó en Chile, el proyecto llamado la Casa de Cristal, donde una actriz podía ser vista a través de amplios ventanales por los transeúntes, mientras realizaba sus actividades cotidianas y, debido a la presión de los voyeuristas que la perseguían, tuvo que ser permanentemente custodiada por la policía al salir de la casa.
Según Tele 5, el concurso supone un experimento científico que será objeto de estudio sociológico y periodístico. Pero, como argumenta Fernando Vallespín, Gran her mano es la nueva versión del circo romano. La teoría del dominio del gobierno sobre la individualidad humana que pronosticaba Orwell se ha concretado a través de los medios de comunicación. Aldous Huxley pronosticó también para el año 2005 el dominio absoluto de la tecnología y la ciencia sobre los seres humanos. La televisión es actualmente cajón de sastre donde las fantasías particulares y colectivas se reúnen, así como las fobias, los miedos irracionales o los sueños inconfesables.
Todos alguna vez nos hemos puesto a buscar cámaras colocadas en grandes almacenes, entidades públicas, bancos o en la misma calle. También es evidente que cada vez que pagamos con tarjeta se archiva lo que hemos comprado, dónde lo hemos comprado, a qué hora y lo qué nos ha costado. Cuando hablamos por teléfono nuestras conversaciones pueden ser grabadas. Al conectarnos a Internet se archiva todo lo que hacemos, las webs que visitamos, los servidores a los que accedemos, etcétera. Por no hablar de las frecuentes intercepciones al correo electrónico. Estamos controlados, hasta podemos afirmar que nos hemos convertido en un número o código. De ciudadanos-lectores hemos pasado a convertirnos en ciudadanos-voyeuristas. Gran hermano posibilita esta recreación de intimidad como en un experimento de laboratorio Anna Pi i Murugó realiza el doctorado en Ciencias Antropológicas en la UAM-Iztapalapa. |
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