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memoria el revés de la trama personal
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la granja
Raúl Trejo Delarbre
1 PRI, sin rumbo
Con gran esfuerzo y sin rumbo claro todavía, el PRI comienza a recuperarse después del batacazo histórico que sufrió el 2 de julio. La dirigencia nacional se mantuvo, aunque muy a medias. La presidenta de ese partido tuvo que posponer su renuncia, pero ahora despacha acompañada de nuevos funcionarios en su comité nacional. La rebelión de los gobernadores priistas se resolvió parcialmente cuando el presidente Ernesto Zedillo mantuvo una larga y difícil conversación con ellos. Los ex presidentes de ese partido conforman una comisión de notables que se encargará de trazar un nuevo camino para el maltrecho y, sin embargo, aún presente PRI. Ya saben cómo diseñar esa ruta, aunque no saben hacia dónde. Entre los ex presidentes nacionales priistas que recibieron ese grave encargo se encuentran políticos de luces y lucidez suficientes para entender que si solamente repiten las viejas rutinas, sólo empeorarían -y apresurarían- el hundimiento de ese partido. Pero en ese grupo de ex dirigentes nacionales, también hay personajes de tozudez y usanzas auténticamente dinosáuricas.
2 Partidos y líderes
Así es que, de ese cónclave sólo podrán surgir exhortaciones morales, o quizá incluso alguna convocatoria formal. Pero la renovación del PRI, si es que tal prodigio todavía es posible, solamente ocurriría con una nueva concepción del quehacer político que arraigara en las bases y que, con tal consenso, tuviera que ser asumida por la dirección partidaria, independientemente de quiénes fuesen sus integrantes. El método priista es, hasta ahora, en sentido inverso: que la dirección se renueve para que, osmóticamente, ese cambio se transmita al resto del partido. En algunas ocasiones, la renovación de sus líderes puede conducir a la renovación de un partido. Pero en este caso, sus vicios son de tal magnitud que no basta el cambio de dirigentes para que el PRI sea un partido auténticamente nuevo. En otros momentos, cuando el sustento del partido no radicaba en sus bases sociales sino en el gobierno, era suficiente con la renovación de apariencias. Pero ese cambio cosmético ya no le sirve al PRI. Es como si al dinosaurio con las entrañas emponzoñadas se pretendiera sanarlo con unos retoques de maquillaje. La gran pregunta que sus agremiados tendrían que hacerse es si el PRI puede seguir existiendo. Sólo en caso de una respuesta afirmativa, podrían, entonces, identificar áreas de desastre para establecer si son redimibles o si, de plano, tienen que sacrificarlas para que el gran dinosaurio siga existiendo. Las preguntas que los priistas podrían formularse tendrían que ser más heterodoxas y audaces que nunca. Así lo exige la magnitud del golpe que han sufrido. Tal vez el dinosaurio no pueda sobrevivir. En previsión de esa posibilidad los priistas podrían cavilar sobre el heredero capaz de ocupar, aunque fuese parcialmente, el espacio político que hasta ahora había sido colmado por el PRI, con defectos que al fin lo llevaron a perder el poder.
3 Roberto Madrazo
Mientras la cúpula nacional se afana en promover cambios que no son tales, solamente para que parezca que algo cambió, el gobernador de Tabasco se presenta como una opción distinta para el Revolucionario Institucional. Tal vez no es la mejor opción. Quizá ni siquiera sea mejor al grupo que hasta ahora mantiene el control sobre la dirección de ese partido. Pero, a fuerza de enfrentarse con los actuales dirigentes, Roberto Madrazo Pintado ha logrado mostrarse como una posibilidad diferente para ese partido. El gobierno dentro del PRI se quebró en el momento cuando fue evidente el triunfo presidencial de Vicente Fox. Reconstruir la gobernabilidad interna no es sencillo, porque hay grupos priistas a los que solamente cohesionaba la cercanía con el poder que resultaba (real, o supuestamente) de la hegemonía presidencial de ese partido. Si algo ha quedado claro, en estas semanas de exaltación y confusión que han vivido los priistas es que, como dijera el famoso Perogrullo, nada podrá ser igual.
4 Punto de arranque
El o los liderazgos que se consoliden dentro del PRI tendrán que entender a la actual crisis de ese partido como el punto de arranque para nuevas medidas, no como la conclusión de sus reflexiones. A partir de aceptar que las coordenadas básicas de la política mexicana han cambiado, Madrazo, en contraste con otros personajes en ese partido, parece ofrecer un liderazgo distinto. No están claras las diferencias ideológicas entre el gobernador de Tabasco y quienes siguen dirigiendo a ese partido. No se sabe si uno, y otros, tienen un programa político distinto. Pero de entre los muchos que seguramente se interesan en dirigir al PRI, Madrazo al menos ha dejado saber que él sí quiere. Y ha actuado en consecuencia. Ofreció una ruta para la discusión interna en ese partido y exigió la designación de nuevos dirigentes. Sus propuestas prosperaron parcialmente. Dulce María Sauri sigue siendo presidenta del PRI, pero acompañada por un nuevo comité ejecutivo nacional. Los pasos que el tabasqueño sugirió para llegar a nuevas designaciones no serán cumplidos exactamente como él decía, aunque tarde o temprano el PRI realizará una asamblea nacional de la cual, incluso, podría salir un partido distinto al que tienen ahora. De una u otra manera, el PRI saldrá de la crisis que ahora padece. Si sus cambios son nada más de forma, simplemente avanzará hacia una situación peor y su desmoronamiento causará costosas repercusiones en el sistema político y la sociedad mexicanos. Si llegase a convertirse en un auténtico partido, lo cual hoy en día parece difícil, el PRI estaría en capacidad de ser, de manera creativa, el interlocutor (no sólo el opositor) más importante del próximo gobierno. Pronto veremos a dónde marcha ese partido Correo: rtrejo@etcetera.com.mx |
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