![]() |
el país | el mundo | dinero | columnas |
| águila y sol | gente | medios | textos | |
| ciberia | ensayos | libros | cultura | |
| espectáculos | etcétera | |||
|
ensayos |
||||
|
|
Minifaldas
Patricia Mercado
No es para nadie algo nuevo que en los estados donde ha gobernado el Partido Acción Nacional se ha pretendido, con mayor o menor éxito, imponer una moral única al conjunto de la población, expresada en una serie de hechos, algunos grotescos, como la prohibición del uso de minifaldas, y otros más graves como la persecución a homosexuales en Yucatán, Veracruz, Baja California. Dentro de esos actos destaca la cruel imposición de la maternidad a la adolescente Paulina, en Mexicali, y no se debe olvidar la censura que en 1992 hiciera Carlos Medina Plascencia para que no se hablara en una conferencia del tema del aborto, por órdenes del obispo de Guanajuato. Por otra parte, Vicente Fox, actual Presidente electo, cuando fue gobernador de Guanajuato dio la dirigencia del Instituto de la Mujer a una feminista; que cuando quiso imponer un manual autoritario y moralizante como directriz para los y las maestras de educación básica, lo retiró inmediatamente después de la reacción pública contra semejante intolerancia. Hoy ha hecho público su compromiso, en un desplegado difundido en todos los diarios de circulación nacional, de no imponer una moral única al conjunto de la sociedad y su respeto absoluto a las minorías, sin olvidar el reconocimiento a los derechos de homosexuales y lesbianas, declaración hecha con motivo de la marcha del orgullo gay en junio pasado. Y, por supuesto, ha declarado su reiterado compromiso con la vigencia y el respeto del Estado laico. La mayoría de las organizaciones de mujeres y feministas -que, por cierto, en este año 2000 cumplimos 30 años de resurgimiento del feminismo, después del gran movimiento sufragista- no votamos por Vicente Fox para la Presidencia. No solamente no votamos sino que hicimos un trabajo militante en contra del arribo del PAN al poder presidencial. Sin embargo, también muchas estamos convencidas de que la necesidad de completar la transición democrática, por lo menos en el terreno electoral, a través de la alternancia, era tan necesaria como nuestra lucha por los derechos plenos para las mujeres. La mayoría de los ciudadanos en nuestro país ejerció su derecho a decidir quién los representa, es decir, el gran ganador de esta contienda ha sido el movimiento ciudadano que sin duda se verá fortalecido. Mucha gente de ese 45% que votó por Fox sabe hoy con certeza que con la participación en la toma de decisiones las cosas pueden cambiar de rumbo. No reconocer esto representa un error y una falta enorme de generosidad y modestia frente al enorme esfuerzo y alegría de la gente. Alegría, en la gran mayoría de los casos, por tirar al PRI del gobierno y encontrarse con una situación inédita ante su voto respetado. El derecho a decidir hace que los partidos entren a una competencia real electoral terminando con la simulación, la demagogia y la parálisis política. Hay que felicitarnos por ello. Sin embargo, pronunciarse por ser oposición a ultranza o por el apoyo desmedido y acrítico, festejando la alternancia en sí misma como un dogma de fe, puede llevarnos a grandes equivocaciones para dirigir, convivir, responder a las expectativas de esa mayoría que votó por Vicente Fox. Los valores de la pluralidad en las formas de vida están demasiado extendidos para volver atrás. Uno de los ejemplos más grandes de estas diversas formas de vida es la existencia de múltiples tipos de familias para las cuales una sola versión y valores no son siquiera racionales. La familia de Vicente Fox es un claro ejemplo de esta diversidad: tiene un solo miembro como jefe de familia: él; no está la madre, pilar fundamental según el punto de vista de la derecha cultural. Hijos adoptados y matrimonio separado. ¿Será capaz Vicente Fox de defender únicamente la familia tradicional? ¿Serán capaces los que festejan la alternancia como el cambio a toda costa de presentarse implacables contra la posibilidad de que se trate de imponer al conjunto de las familias mexicanas un solo tipo de derechos y reivindicación pública de la familia tradicional? Ejemplos de que la gran mayoría de los votantes por Vicente Fox y por el PAN no lo hacen desde una perspectiva del conservadurismo es el alto grado de resistencia que han tenido los gobiernos panistas cuando quieren imponer sus valores a esta sociedad mexicana tan diversa. En Jalisco, las mujeres no sólo no dejaron de usar minifalda, sino que hubo acuerdos entre ellas para usarlas más seguido, hasta que quedó en el olvido semejante tontería. La prohibición en Yucatán de la obra teatral Sólo para mujeres despertó la ira de las mujeres hasta que les fue restituido su derecho a verla. La gran organización ciudadana en Baja California y Nuevo León para que no lograran pasar en los congresos locales las reformas constitucionales que pretendían "la protección de la vida desde el momento de la concepción"; el rechazo de la opinión pública al autoritarismo moralizante del procurador de Justicia de Baja California en el ya célebre "caso Paulina". Quizá un gran reto es saber cómo ponernos acordes con estos grandes cambios que está viviendo nuestro país, no pensando, como creo que equivocadamente lo están haciendo dirigentes del PRD, que sólo con los "buenos" pasarán las cosas "buenas" y como estos "buenos" no ganaron hay que oponerse de principio a este nuevo gobierno. Esta concepción puede ser también la que prive en múltiples movimientos progresistas como el movimiento feminista y de mujeres. Sin embargo, los grandes cambios en la vida cotidiana de la gente; los grandes cambios en la vida de las mujeres que hoy están presentes en la vida pública con grandes dosis de poder personal, no tienen regreso. Sólo por la vía de la fuerza, como pasa hoy en un sinnúmero de países musulmanes, se puede imponer una única moral pública, como ahí es impuesta con lujo de violencia al conjunto de las mujeres. Una salida de este tipo no se vislumbra con el gobierno de Vicente Fox. Vicente Fox ganó porque supo mostrar un lado que escuchó también a los sectores progresistas de la sociedad. No usó la intolerancia y la actitud intransigente de Castillo Peraza que lo hizo perder la ciudad de México en 1997. Este "viejo" PAN no le hubiese ganado las elecciones al "nuevo" PRI. Por supuesto que podemos sospechar de oportunismo electoral en Fox, pero también depende de la movilización ciudadana que cumpla sus propuestas más progresistas y que sus liderazgos no se excluyan de la fiesta democrática esperando los errores y las imposiciones intolerantes para demostrar que tienen la razón de su oposición de principio, en lugar de evitarlo a través de la presión política y la incidencia en la toma de decisiones de políticas públicas y reformas legislativas. Estoy convencida que esta alternancia y el avance democrático en los últimos diez años lo lograron los sectores más progresistas de la sociedad mexicana, la mayoría de ellos representados en el PRD, otros también en el PRI, sin embargo, más que tirar piedras y salir en una actitud de ofensiva, habría que tener el coraje y la sabiduría para hacerse una autocrítica seria, y ésta, sobre todo, debería empezar por aquel que dirigió de manera más consecuente lo que hoy cristaliza en la alternancia: Cuauhtémoc Cárdenas. Para juzgar la situación actual, se requiere una gran flexibilidad de pensamiento. Si el actual Presidente electo logra conformar un gabinete plural -y, por cierto, no hablo de la participación de perredistas o priistas sino de pensamientos y posiciones políticas y conceptuales distintas a las panistas- nos obligará a usar todas las inteligencias para lograr incidir en las instituciones estatales. Presionar, denunciar y bloquear aquel que pretenda no escuchar e imponer una sola posición política o moral y, proponer, negociar quienes estén dispuestos a hacer política pública y no acciones autoritarias de gobierno. El secretario general del PAN en el Distrito Federal junto con el ex candidato al gobierno de la ciudad de México, Santiago Creel, se pronunciaron, en campaña, en favor de Paulina y condenaron la violación que se hizo de sus derechos. ¿Los diputados panistas que tendrán la mayoría en la Asamblea Legislativa trabajarán para llenar la laguna legal que no explicita un procedimiento para que la legalidad del aborto por violación sea una realidad concreta? Hacerse estas preguntas e incidir para que las respuestas sean afirmativas, es la respuesta. Cualquier propuesta que pretenda en el Congreso de la Unión dar marcha atrás en los logros alcanzados por las mujeres a lo largo de los últimos 30 años serán automáticamente paradas por las fracciones parlamentarias del PRD y del PRI. ¿Vicente Fox arriesgará su legitimidad popular al impulsar iniciativas que seguramente serán derrotadas? Ya en la plataforma de la Alianza por el Cambio no aparece el tema del aborto por ninguna parte cuando en la del PAN aparece con toda nitidez su oposición a la despenalización. Vicente Fox tendrá que prevenirse contra la tentación de convertir su credo religioso, que es un asunto de su privacidad, en una imposición de política de Estado. Tendrá que generar sus contrapesos, pues la fiesta de la ultraderecha también está presente en la coyuntura y vendrá a cobrar sus apoyos financieros, humanos y publicitarios. La moneda está en el aire y en los próximos meses conoceremos las grandes tendencias que seguirá su gobierno, cuando se elabore lo que será su primera versión del Plan Nacional de Desarrollo que ya anunció para fines de año. Responder e incluir a la diversidad de necesidades y realidades geográficas, culturales, religiosas, sexuales, etarias, étnicas, laborales será el reto para perfilarse como un Presidente que pudo dirigir una "verdadera alternancia". La otra posibilidad sería pasar a la historia como quien quiso regresar a las épocas más intolerantes y represivas y fue olvidado por la gente que siguió su vida hacia la modernidad Patricia Mercado es presidenta de Diversa, Agrupación Política Feminista. |
|||
|
|
![]() |